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Energía física, energía psíquica, ENERGIA.

Por Vicente Alcala
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Luis Guillermo Arango, en su reciente artículo “Pensamientos sobre la energía vital”, escribe así: me refiero exclusivamente a la energía física que copa por completo todos los seres…  Por esa energía física es como podemos comunicarnos unos con otros de maneras que ni alcanzamos a imaginarnos…Esa “Energía Vital” que constituye la esencia de todos los seres del universo es la que da vida a todo. Siguen varios comentarios muy interesantes al artículo y yo prometí éste de hoy.

A través de la ventana, observo varios colibríes batiendo sus alas para quedar suspendidos frente al bebedero por el cual meten su largo pico para alimentarse con el néctar preparado. Es admirable la velocidad del movimiento de sus alas, que manifiesta una enorme energía física. Se ven unos cables de energía eléctrica y unas hojas de árboles. Todo ello es posible verlo por la energía del sol. A la vez, es admirable también nuestra capacidad de admirar belleza, que manifiesta una enorme energía psíquica…todas son “energía vital”.  

Me encuentro, en la obra “Recuerdos, sueños, pensamientos” de Carl G. Jung, al final de su vida, el siguiente texto, para mí muy interesante: “Concebía la libido como un analogon psíquico de la energía física… para no hablar ya más de los impulsos de hambre, agresión, o sexuales, sino considerar todos estos fenómenos como diversas manifestaciones de la energía psíquica. También en la física se habla de energía y sus modos de manifestarse, como la electricidad, la luz, el calor, etc. Lo mismo sucede en psicología. También se trata aquí en primer lugar de energía … y sus maneras de manifestarse pueden ser muy diversas”.

La libido no es ya sólo y exclusivamente sexo, como se interpretaba al Freud de los comienzos; él mismo lo corrigió con la aceptación del “impulso del yo”, para otorgar más tarde la supremacía al super-yo, por así decirlo. Adler defendió tenazmente que la fuerza vital del hombre no es la libido hedonista postulada por Freud, sino el impulso de conservación y autoafirmación, el poder y la excelencia personal. Así podríamos seguir con planteamientos diversos de los psicólogos o de las escuelas psicológicas. 

Me gusta la idea de que la libido es una hipótesis, una X desconocida, no identificable directamente, sino en sus incontables manifestaciones dinámicas en la naturaleza y en el psiquismo; denota la energía universal. Jung concibe la naturaleza y el psiquismo como entidades dinámicas interrelacionadas y nutridas por una energía vital: la libido.

Otra manifestación universal de la “libido” es lo que Bernard Lonergan expresa como deseo puro, irrestricto, desasido y desinteresado por conocer (Insight, passim) que va desde la pregunta infantil ¿qué es eso? hasta la pregunta de la ancianidad ¿para dónde vamos? Igualmente, se manifiesta en la voluntad universal hacia el bien o lo bueno, y en las innumerables manifestaciones y creaciones de la belleza. Además, por encima de la “libido” tenemos la energía teologal, recibida, que llamamos fe, esperanza y caridad. 

Energía física, energía psíquica, energía vital… y en el trasfondo de todas ellas, ENERGÍA. 

Incluso la palabra energía es quizás la mejor que tenemos, por ahora, para expresar: fuerza, dinamismo, capacidad, potencialidad, impulso, acción, relación, unidad, creatividad, virtud, espíritu, eros de la mente, amor… 

Suscribo los siguientes pensamientos de Carl Jung y otros pensadores:

La multiplicidad del mundo empírico se sustenta sobre una unidad subyacente… Todo lo distinto y dividido pertenece a uno y el mismo mundo. La realidad empírica tiene un fondo trascendental. 

El fondo común de la microfísica y la psicología profunda es tanto físico como psíquico y, por tanto, no es ninguna de las dos cosas, sino más bien una tercera: una naturaleza neutra que puede, a lo sumo, captarse mediante indicios, ya que, en esencia, es trascendental.

La más alta unión consistiría, desde un punto de vista psicológico, en una síntesis de lo consciente con lo inconsciente. El resultado de esta unión es teóricamente inconcebible, pues se combina un factor conocido con uno desconocido; pero, en la práctica, resultan de ella tantos cambios trascendentales en la consciencia como los que la física atómica ha producido en la física clásica.

¿Qué hay “detrás” o en el trasfondo de la onda-partícula? …hacen falta unos ojos nuevos para ver que el universo está hecho más de relaciones que de objetos, de interacciones más que de cosas, su estructura profunda es relacional más que física… y ¿qué hay “detrás” del cuerpo vivo y de la psique viva?

Si el ser humano se manifiesta como un cuerpo vivo y a la vez como una psique viva, es necesario postular una X anterior, previa o subyacente a las dos manifestaciones. Esa es una incógnita heurística, algo que no se sabe todavía qué es, pero es.

El cuerpo vivo humano es visible, patente, objeto de la ciencia… la psique viva humana es invisible, latente, objeto de la experiencia y de la meditación.

El cuerpo vivo humano es operativo, actuante, objeto de la consciencia. La psique viva humana es operativa, actuante, objeto de la consciencia. 

Tanto el cuerpo como la psique, además de ser objetos de la consciencia, incluyen o abarcan factores inconscientes o desconocidos. 

Una hipótesis o propuesta de identificación de esa es el nombrarla como el yoEl yo es la realidad subyacente al cuerpo y al alma o psique. El yo, el sujeto, el sí mismo, la identidad personal, la persona… son expresiones que quieren identificar a esa X. 

La no es contradictoria en sí misma, sino integradora: el cuerpo no niega el alma, ni el alma o psique ignora al cuerpo. Ninguno de los dos niega al otro, pero tampoco se identifican totalmente. Aquí se cumple una vez más, que el todo es más que la suma de sus partes, y la es más que el cuerpo o el alma. Esa se manifiesta como cuerpo y como alma, de manera semejante a como la otra (de la que escribimos) se manifiesta como onda y partícula. La diferencia está en que, onda y partícula no se manifiestan simultáneamente sino alternativamente; en cambio, cuerpo y alma no pueden manifestarse sino integralmente, simultáneamente, como una unidad bifacial o bidimensional: cuerpo-alma son una relación mutua o recíproca, son energía físico-psíquica.

En la antología Cuestiones cuánticas, grandes físicos del siglo XX expresan una visión mística de la realidad, una concepción trascendente del mundo en donde la dualidad entre materia y espíritu queda sobrepasada, concepción fruto de una postura crítica no irracional. 

Recuerdo mi monografía sobre “La participación del ser, según San Agustín”. Allí utilicé la metáfora de un gran mural, del cual, si se copia un pequeño fragmento, éste se asemeja y se diferencia, al mismo tiempo, con el “modelo”: se asemeja en lo que es, se diferencia en lo que le falta. La participación -por semejanza- del SER o de la ENERGÍA es algo parecido: nos parecemos en algo, pero nos diferenciamos infinitamente.

De manera poética, esa participación la expresó el místico San Juan de la Cruz en su cántico espiritual:  “Oh bosques y espesuras, plantadas por la mano del Amado, oh prado de verduras, de flores esmaltado, decid si por vosotros ha pasado. Mil gracias derramando pasó, por estos sotos con presura, y yéndolos mirando con sola su figura, vestidos los dejó de su hermosura”.Participamos del SER y de la ENERGÍA, pero no somos el SER o ENERGÍA inefables; EL SER o LA ENERGIA no se “agota” con los seres o las energías participados. Los seres, el Ser y EL QUE ES, son todos, pero no lo son de la misma manera. Las energías, la Energía y LA ENERGÍA, son todas, pero no lo son de la misma manera.

Vicente Alcalá Colacios

Mayo, 2024

3 Comentarios
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3 Comentarios

Hernando+Bernal+A. 24 mayo, 2024 - 2:51 am

Vicente: Muy profundo tu artículo. Da para releer y meditar. Gracias. Hernando

Respuesta
Reynaldo Pareja 24 mayo, 2024 - 9:21 am

Vicente: magnifico esfuerzo de reflexion, de sintesis, de integracion de muchos puntos de vista, de marcos de referencia de quienes somos, como estamos organizados internamente, como operamos como unidad compuesta de “partes”. Como bien opina Hernando, tu aporte es para releer y meditar. Cuando tenga las ideas claras que quiero compartir, las ofreceré.

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LUIS GUILLERMO ARANGO LONDOÑO 24 mayo, 2024 - 11:31 am

Mil gracias, Vicente, por tu estupendo artículo. Todas esas energías que describes tan bien confluyen en una misma energía integral. Somos todo ese conjunto. Ahí nos movemos y existimos.
Saludos

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