Qué riesgos amenazan hoy a nuestras sociedades y cómo debería responder la educación? Cada año, el Foro Económico Mundial publica el Informe de Riesgos Globales, elaborado a partir de la percepción de más de 900 expertos de distintos países. Su propósito es ayudar a quienes toman decisiones a responder a las crisis actuales y a definir prioridades a corto, mediano y largo plazo. En 2025 llegó a su vigésima edición.
La semana pasada, en mi clase de Política Pública en Educación en la Universidad Nacional de Colombia, conversamos con Fernando Reimers, profesor de la Universidad de Harvard, sobre las implicaciones que tienen estos riesgos en la educación. El diálogo con los estudiantes resultó enriquecedor. De ese ejercicio destaco cinco riesgos globales que no solo marcan la agenda internacional, sino que también son urgentes para Colombia.
El primero es la desinformación y la manipulación digital. Datos recientes de la UNESCO muestran que el 56 % de los usuarios de internet frecuentemente recurre a redes sociales para informarse y que dos tercios de los creadores de contenido no verifican sistemáticamente los contenidos antes de publicarlos. Es inaplazable fortalecer la alfabetización mediática desde edades tempranas. Los docentes debemos capacitarnos para detectar y combatir la desinformación y, sobre todo, para formar estudiantes con pensamiento crítico, capaces de verificar fuentes y no caer en la polarización digital. No es solo un reto de la escuela. Las familias, las comunidades y los medios de comunicación también tienen una enorme responsabilidad. Formar con criterio es urgente en estos tiempos de frenetismo digital. Como ya lo he insistido en este espacio, en tiempos donde el lenguaje político insulta y polariza, la escuela debe ser el antídoto que enseñe a pensar, contrastar y convivir.
El segundo riesgo es el de la crisis climática y ambiental, presente en los últimos ocho informes, sigue siendo un desafío educativo enorme. Un reciente estudio en Inglaterra (The Guardian, 19 de junio de 2025) advierte que si no se toman medidas, los estudiantes podrían perder hasta 12 días de aprendizaje al año por calor extremo y lluvias intensas. En Colombia es urgente integrar la educación ambiental y la sostenibilidad en todos los niveles. Aunque la Ley 1549 de 2012 ha sido clave, los esfuerzos siguen siendo insuficientes. También debemos adaptar infraestructuras escolares a fenómenos climáticos extremos. No es igual estudiar en el Sumapaz o en Pasto que en La Guajira o en la Amazonía. Y, sobre todo, necesitamos formar ciudadanos conscientes y activos frente a los retos ecológicos. Las escuelas son espacios estratégicos para generar esta conciencia. Educar para el cambio climático no es opcional. Es la única forma de que las próximas generaciones enfrenten este desafío.
El tercer riesgo que se plantea en el informe es el crecimiento tecnológico acelerado (disrupción tecnológica). Para enfrentarlo, Colombia debe abrir la discusión sobre la conveniencia de diseñar un currículo e incorporar las competencias digitales avanzadas. Los docentes necesitamos formación en inteligencia artificial y nuevas tecnologías, y los estudiantes deben tener acceso equitativo a la conectividad y a los dispositivos. Pero no basta con la tecnología, hay que fortalecer habilidades blandas y cuidar la salud mental.
El cuarto desafío identificado es el desempleo y los cambios estructurales en la empleabilidad. El Foro Económico Mundial anticipa que el 44 % de las habilidades laborales cambiarán en los próximos cinco años. En Colombia necesitamos una orientación vocacional adaptativa, que fomente resiliencia, flexibilidad intelectual y habilidades blandas. Las certificaciones de ciclo corto, la educación técnica y tecnológica y las alianzas entre el sistema educativo y el sector productivo son claves para preparar a los jóvenes para empleos emergentes. En mi columna ‘Educar para el bien-estar’ insistí en que formar para la vida exige una educación que combine competencias académicas, financieras y socioemocionales.
El quinto riesgo es la erosión de la cohesión social. Necesitamos fortalecer la educación cívica, la empatía y las capacidades para resolver conflictos. En estas áreas, Colombia tiene una deuda histórica. Las escuelas deben ser entornos inclusivos y democráticos que prevengan discriminación, el bullying y los discursos de odio. Este reto es especialmente complejo porque se alimenta del primer riesgo: basta abrir cualquier red social para confirmarlo. La construcción de confianza es el gran desafío de la democracia y empieza en la escuela. Educar para convivir es tan importante como educar para leer y escribir.
En Colombia seguimos en mora de enfrentar estos riesgos de manera sistemática. No hay tiempo para seguir postergando decisiones. La educación debe estar en el centro de la respuesta. Formar ciudadanos críticos, empáticos y preparados no es un lujo. Es la urgencia educativa de nuestro tiempo.
Posdatas.
1. A propósito de la reciente aprobación de la Ley 2481 del 16 de julio de 2025, las Escuelas Normales Superiores deben convertirse en el motor de la modernización docente. Solo así podremos responder, con oportunidad y calidad, a estos retos globales y locales.
2. Lamentable la desfinanciación de Batuta. Este modelo exitoso de educación artística y social ha unido al Estado y al sector privado durante 34 años, transformando la vida de casi dos millones de niños, niñas y jóvenes. En sus mejores épocas, Batuta atendió a cerca de 40.000 participantes al año. Hoy, solo 5 000 encuentran allí una razón para ser felices a través de la música. Los estudios de impacto han demostrado que el 80 % de beneficiarios mejoraron sus habilidades socioemocionales y su permanencia escolar. Ojalá encontremos fórmulas para preservarlas.
Edna Bonilla
Publicado en la revista CAMBIO, Colombia


6 Comentarios
Excelente análisis de los riesgos educativos que enfrenta Colombia. Me parece muy acertado enfatizar la urgencia de formar ciudadanos críticos y conscientes sobre el cambio climático. La conexión entre polarización digital y cohesión social es clave. Espero que las autoridades actúen pronto, pero sobre todo, la escuela debe liderar estas transformaciones con innovación y valores.
Gracias por la lectura y la discusión. Saludos.
Gracias por esta síntesis tan clara y precisa y por las políticas y acciones que de allí se derivan.
Al contrario: gracias por la lectura. Saludos.
Gracias Edna por ponernos a todos atentos a los cambios educativos de los contenidos que deben ser incorporados en una nueva optica de aprendizaje formal. La juventud, sin este nuevo marco de referencia, estará graduandose para un mundo donde las competencias que se les exigiran no habran sido satisfechas porque el sistema educativo no pudo adaptarse a los cambios tecnologicos que se imponen.
Gracias por el comentario. Coincido totalmente. Saludos.