Ante los problemas del presente llegan desde la Tierra los ecos de mucho “adulto mayor” que se lamenta diciendo: “Era mejor antes”.
JORGE MANRIQUE.- ¡No puede ser! Hace más de cinco siglos escribí: “Recuerde el alma dormida, / avive el seso y despierte / contemplando / cómo se pasa la vida, / cómo se viene la muerte / tan callando, / cuán presto se va el placer, / cómo, después de acordado, / da dolor; / cómo, a nuestro parecer, / cualquiera tiempo pasado / fue mejor”.
FRANCESCO PETRARCA.- Jorge, dudo que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Un siglo antes de ti le escribí en 1361 al prior de la iglesia de los Santos Apóstoles en Florencia quejándome de que “en nuestro tiempo confluyen las vilezas; todo es una cloaca de graves males”.[1]
GIOVANNI BOCCACCIO.- Por aquellos mismos años, en el contexto de la peste negra que en 1348 acabó con el cuarenta por ciento de los florentinos, escribí en mi Decamerón,: “Hoy en día, la persona que habla o actúa de la manera más abominable es la más bienvenida, la más apreciada y la más recompensada por estos señores sórdidos y sin modales: esta es la vergüenza y el oprobio de nuestros tiempos, pero también la prueba evidente de que las virtudes que han huido de este mundo han abandonado a los miserables que viven en el fango de los vicios”. ¿Cómo así, pues, que cualquier tiempo pasado fue mejor?
PETRONIO.- Tienes razón en hacer la pregunta. Hace dos milenios exclamaba en mi Satiricón: “¡Ay! ay, cada día es peor… Ya nadie cree que el cielo sea el cielo, nadie observa el ayuno, nadie le presta atención a Júpiter, todo el mundo se pone anteojeras y cuenta sus centavos”.
JUVENAL.- En ese entonces, Petronio, dije en mis Sátiras: “Vivimos ahora en una época peor que la Edad de Hierro, tan criminal que la propia naturaleza no ha sido capaz de encontrar un nombre para ella ni un metal para describirla”.
LINGUACUTA.- Si todo tiempo pasado hubiera sido mejor no se entiende porqué se llevan siglos de cristianismo pidiéndole a Dios en las Letanías: “De soberbia, vanagloria e hipocresía; de envidia, odio y mala voluntad, y de toda falta de caridad, Líbranos, Señor. De rayos y tempestades; de incendios, terremotos e inundaciones; de la plaga, peste y hambre; de guerra y asesinato, y de muerte repentina, Líbranos, Señor”.
COHÉLET.- Sin embargo, el “todo tiempo pasado fue mejor” tiene la piel dura. Ya en el siglo III antes de la llamada “era cristiana” tuve que advertir en el Libro de los libros: “No digas: ¿Cómo es que el tiempo pasado fue mejor que el presente? Pues no es de sabios preguntar sobre ello”. (Eclesiastés, 7, 10)
LINGUACUTA.- No es de sabios pero sí de viejos, que es cuando se empieza a vivir de recuerdos y a añorar un pasado idealizado.
SOFROSINA.- En la vejez se pasa de protagonista a espectador: debería ser un descanso, pero a muchos los deprime el espectáculo y terminan exclamando: “Era mejor antes”.
LINGUACUTA.- Sospecho que esos supuestos pasados luminosos son el cómodo conjuro de las tinieblas presentes.
SOFROSINA.- Por eso hay que abrir con cautela el baúl de los recuerdos: está repleto de nostalgia. Y la nostalgia -esa tristeza que rezuman las reliquias de nuestros paraísos perdidos- embellece un pasado que no pasa.
LINGUACUTA.- No pasa pero fluye, por eso el pasado llega modificado a nuestro presente, y en el presente fugaz sigue fluyendo: ¿acaso nos bañamos dos veces en el mismo recuerdo?
SOFROSINA.- Gabo, en El amor en los tiempos del cólera odoltienes una buena historia sobre las trampas de la nostalgia.
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ.- Le pasó al doctor Juvenal Urbino. En París, paseando del brazo de una novia casual en un otoño tardío, le parecía imposible concebir una dicha más pura que la de aquellas tardes doradas, con el olor montuno de las castañas en los braseros, los acordeones lánguidos, los enamorados insaciables que no acababan de besarse nunca en las terrazas abiertas, y sin embargo, él se había dicho con la mano en el corazón que no estaba dispuesto a cambiar por todo eso un solo instante de su Caribe en Abril. Era todavía demasiado joven para saber que la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y que gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado. Pero cuando volvió a ver desde la baranda del barco el promontorio blanco del barrio colonial, los gallinazos inmóviles sobre los tejados, las ropas de pobres tendidas a secar en los balcones, sólo entonces comprendió hasta qué punto había sido una víctima fácil de las trampas caritativas de la nostalgia.
ERNESTO SÁBATO.- La frase “Todo tiempo pasado fue mejor” no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que -felizmente- la gente las echa en el olvido.
HAROLD PINTER.- No olvidemos que el pasado es lo que recuerdas, lo que imaginas recordar, lo que te convences en recordar, o lo que pretendes recordar.
LINGUACUTA.- Muchos ángulos ciegos tiene la añoranza. Como anda cantando Joaquín Sabina: “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás existió”.
SOFROSINA.- Y nunca han existido épocas felices, solo momentos felices.
LINGUACUTA.- En sana lógica, si todo tiempo pasado fue mejor, ninguno lo ha sido.
SOFROSINA.- Si todo en el pasado no fue lo mejor, todo en el presente no es lo peor.
LINGUACUTA.- A disfrutar, pues, los momentos felices del presente, incluidos los que nos dan nuestros más gratos recuerdos.
CARL JUNG.- A quien añore un mundo mejor, más fraternal, más justo, le digo simplemente: comienza a hacerlo. ¿Quién te lo impide? Hazlo en ti y alrededor de ti, hazlo con quienes lo quieren, hazlo en pequeño y el crecerá.
SOFROSINA.- Bien dicho. Nunca es tarde si la dicha es buena.
Rodolfo Ramón de Roux
Noviembre de 2022
[1] In nostrum turpia tempus confluxisse vides; gravium sentina malorum nos habet.


8 Comentarios
Rodolfo, curiosamente esta madrugada -no sé si despierto o dormido- pensé mucho en la preparación para el cambio: cambio de lugar, de ocupación, de compañeros… de uno mismo. Nunca es tarde para preparar lo nuevo y distinto que “el tiempo” nos depara.
Rodolfo, muy acertados tus comentarios. Se me ocurre que nuestros gratos recuerdos de nuestra vida en la Compañía de Jesús pueden tener algo que ver con esos pasados felices. Cada que leo tus escritos me dan más deseos de conocer a tus dos amigas, Linguacuta y Sofrosina, de picaresca sobresaliente, como su creador. Un abrazo y gracias por suministrarnos esas dosis de sonrisas.
Humberto, los gratos recuerdos a los que te refieres forman parte de mi presente.
Pienso,Rdolfo que hsy cosas ahora mejores que las de antes y cosas de antes mejores que las de ahora. Lo que sí poco varía es la Humanidad. Guerras y grandes conflictos sociales antes y también ahora. Ambición y egoismo antes y ahora, aunque también presencia de buenos espíritus, antes y también ahora.
Así es, Chepe.
Con relación al comentario de Humberto, apreciado Rodolfo, desde hace un tiempo vengo siendo importunado interiormente por una tal Sofro y otra cansona llamada Lingua no sé qué…Será que las tenemos ya instaladas ( sin ninguna invitación) en nuestro caletre?
HELP !!!
Sin duda seguimos siendo los mismos, a ratos santos a ratos pecadores. Y el mundo a ratos trágico, a ratos alegre.
…”supuestos pasados luminosos son el cómodo conjuro de las tinieblas del presente” !!! Genial!!