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Diálogos de ultratumba – La inquieta búsqueda de la felicidad

Por Rodolfo Ramon De Roux
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VOLTAIRE.- Decidí ser feliz porque era bueno para la salud. 

ALBERT SCHWEITZER.- La felicidad no es más que buena salud… y mala memoria

LINGUACUTA.- Pero hay que tener buena memoria para no seguir buscando la felicidad en el mismo sitio donde la perdimos.

SOFROSINA.- Tu frase, Voltaire, es ingeniosa pero vacua: la felicidad -como el amor- se esfuma en el momento mismo de ser exigida. La felicidad es reacia al modo imperativo.

LINGUACUTA.- Lamento que no pueda exigirse el ser feliz porque las personas felices joden menos.

CERVANTES.- Es normal que los infelices jodan más porque las tristezas no son propias de las bestias sino de los hombres, pero si los hombres las sienten en demasía se vuelven bestias. 

SOFROSINA.- Por eso ayudar a que los demás sean felices no es solo un acto de benevolencia, sino también de salubridad pública. Por otra parte, la manera más sencilla de ser feliz es tratar de hacer feliz a otro.

PITIGRILLI.- Puede tener algo de verdad lo que dijo Voltaire al principio, pues la felicidad es un fenómeno autosugestivo de duración variable.

JARDIEL PONCELA.- Que, a semejanza del arte, cuanto más se calcula menos se logra.

SOFROSINA.- E inquieta sobremanera a quienes se obstinan en alcanzarla. Como dice Comte-Sponville, siempre estamos separados de la felicidad por la misma esperanza que la persigue. 

LINGUACUTA.- Pero no pocos encuentran sentido en el sufrimiento que les conlleva la lucha por ser felices.

KIERKEGAARD.- Les convendría darse cuenta de que la puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.

JARDIEL PONCELA.- Me aburrí de ver gente que vivía repitiendo que el fin de la vida es conseguir la felicidad para, una vez conseguida, esforzarse inmediatamente en perderla.

LINGUACUTA.- En perderla, o en que se la hicieran perder: cada vez que nadamos en la felicidad no falta el imbécil que nos hace tragar agua.

JACQUES PREVERT- Sin embargo, hay que seguir nadando: debemos intentar ser felices, aunque sólo sea para dar ejemplo.

LINGUACUTA.-  Lo del ejemplo es lo de menos, lo de más es no dejar pasar las pequeñas alegrías por quedarse esperando la llegada incierta de la gran felicidad. 

CERVANTES.- Bien dicho, hermosa doncella: el que no sabe gozar de la ventura cuando llega, no debe quejarse cuando pasa. 

JULES RENARD.- Y, como toda ventura es pasajera, si se construyera la casa de la felicidad la pieza más grande sería la sala de espera. 

AGUSTÍN DE HIPONA.- En esa sala, nosotros, cristianos, esperamos la vida eterna, porque quien desea ser feliz debe procurarse bienes permanentes, que no le puedan ser arrebatados. Por eso la felicidad es inseparable de la fe en un “más allá” donde todo es definitivamente armónico y justo.

KANT.- Más que cómo ser felices me preocupa cómo hacernos dignos de la felicidad en esa vida eterna que nos espera.

SPINOZA.- Para ser felices no hay que rechazar el mundo que nos tocó vivir y esperar otro, “más allá” y supuestamente perfecto. Basta potenciar lo que nos produce plenitud, entusiasmo, ganas de seguir viviendo. Y restringir lo que nos cause desasosiego, desesperación, tristeza.

NIETZSCHE.- De acuerdo. Hay que vivir de tal manera que quisiéramos que se repita una e infinitas veces lo que hacemos en el “más acá”, no en ningún ficticio “más allá”.

SOFROSINA.- Bueno, pero en fin de cuentas ¿qué es la felicidad? 

LINGUACUTA.- La cosa es tan incierta que, cuando los humanos han planeado el asalto obligatorio a la ciudadela de una supuesta felicidad colectiva han fabricado infiernos bien reales. Si no me creen vayan a dialogar con los inquisidores papales o con los comisarios políticos soviéticos.

EPICTETO.- La verdad, Linguacuta, es que sólo hay un camino hacia la felicidad: dejar de preocuparse por las cosas que están más allá del poder de nuestra voluntad.

EPICURO.- Para mí, de los bienes que la sabiduría ofrece para la felicidad de la vida entera, el mayor, con mucho, es la adquisición de la amistad.

MADAME DU CHÂTELET.-  Pues yo estimo que la pasión amorosa es tal vez la única que puede hacernos desear vivir y llevarnos a agradecer al autor de la naturaleza, sea quien sea, habernos dado la existencia.

MONTAIGNE.- Por mi parte la felicidad no se obtiene con grandes pasiones ni con renuncias heroicas, sino con placeres sencillos y un espíritu benevolente, con vivir una vida meramente excusable, y que simplemente no me pese, ni a mí ni a los demás.

MARCO AURELIO.- Hace falta muy poco para tener una vida feliz; está todo dentro de ti, en tu forma de pensar: acepta las cosas a las que el destino te ata y ama a las personas que el destino te trae, pero hazlo con todo tu corazón. 

JOHN LOCKE.- Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.

LINGUACUTA.- Aunque harto influyen las circunstancias en la disposición de la mente.

RICARDO MORENO CASTILLO- [Que intervino desde la Tierra por medio de una representación holográfica]. Ciertamente la llave de la felicidad la lleva cada uno consigo, y para quien no la encuentra en sus propios bolsillos de nada le valen ni la apariencia atractiva, ni las posesiones, ni las capacidades intelectuales y artísticas. Ahora bien, si es verdad que todas estas cosas no son la llave de la felicidad, también lo es que engrasan la cerradura con admirable eficacia.

GANDHI.- La felicidad aparece cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía. 

JEAN PAUL SARTRE.- La felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace. 

VIKTOR FRANKL.- La felicidad se da como consecuencia no buscada de perseguir una meta mayor que uno mismo.

SOFROSINA.- ¡Ni sigamos! Veo que todos buscamos la felicidad pero que cada quien la entiende y la vive de acuerdo con su carácter, sus expectativas, su visión del sentido de la existencia.

TOMÁS DE AQUINO.- Porque todo lo que se recibe, se recibe a la manera del recipiente.

LINGUACUTA.- Mi recipiente rebosa de “felicidad” cuando cada día que pasa tiene más momentos buenos que malos.

SOFROSINA. Para lo cual sirve evitar los males evitables y sobrellevar los inevitables. Y, sobre todo, amar y ser amado.

AMADO NERVO.- Fue lo mismo que dije, muy cerca de mi ocaso:

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Rodolfo R. de Roux

Febrero de 2024

2 Comentarios
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2 Comentarios

vicente alcala 3 marzo, 2024 - 9:40 am

Que maravilla “multifacetica” de diálogo de ultratumba, que podemos seguir teniéndolo a este lado de la tumba. Gracias Rodolfo por ese erudito mosaico de pensamientos.

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Rogelio Tornero 7 marzo, 2024 - 8:09 pm

La felicidad se esconde, escapa, se transforma, y solo la conoces cuando sabes que es tuya.

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