Pasado el efímero momento de su vida terrenal -en el que amó y fue amado, pero también vilipendiado- Jorge Mario Bergoglio comenzó el 21 de abril de 2025 a disfrutar en Ultratumba de la paz que otorga poseer definitivamente la más total y perfecta indiferencia a elogios y reproches. Indiferencia a la cual se había comenzado a entrenar desde joven, bajo la guía de Ignacio de Loyola, complementándola luego con las enseñanzas de Francisco de Asís, cuyo nombre adoptó en los últimos doce años de su vida como Papa.
Ya bien aclimatado en su nuevo entorno, Francisco se fue a tomar mate con su admirado paisano Jorge Luis Borges. En medio de dimes y diretes, el vidente ciego le dijo con cariño: “Oí, Francisco, acabaron para vos los ritos de la muerte y las endechas, comenzás ahora tu paulatino camino hacia el olvido”.
FRANCISCO.- Bien dijiste que todos vamos hacia el olvido, solo que algunos llegan más rápido. Espero, sin embargo, que no olviden mi prédica insistente de que “el nombre de Dios es misericordia” -título de mi primer libro como Papa- y también que exalté la alegría del amor.
BORGES.- (Agudo como siempre). ¿No será tu fe la esperanza en el triunfo del amor?
FRANCISCO.- Sí, pero si se trata del amor divino misericordioso y de un amor humano sólido, como expuse en mi exhortación apostólica Amoris laetitia.
BORGES.- La leí, y encuentro que en ella, por contraposición, aludes al “amor líquido” que analizó el amigo Zygmunt Bauman, a quien tengo el gusto de presentarte: “Acercate, Zygmunt, que Francisco no muerde”.
FRANCISCO.- Gusto en conocerte personalmente, Zygmunt. Encontré útiles tus análisis sobre cómo en la llamada Modernidad -cuando supuestamente iba a ser posible dejar atrás los temores que dominaron la vida social del pasado, hacernos con el control de nuestras vidas y someter las fuerzas descontroladas de la Naturaleza y de la sociedad- el mundo ha experimentado un estado de ansiedad constante por los peligros que pueden azotarnos sin previo aviso, ya se trate de convulsiones sociales, desastres naturales, catástrofes medioambientales o cualquier inesperado virus capaz de poner de rodillas a la humanidad globalizada.
ZYGMUNT BAUMAN.- A este periodo de gran incertidumbre lo he llamado “modernidad líquida”, pues la metáfora de la liquidez expresa bien la actual inconsistencia de las relaciones humanas en diferentes ámbitos.
Linguacuta y Sofrosina que se han encariñado con Francisco y no cesan de hacerle carantoñas, no se aguantaron y metieron su cucharada.
LINGUACUTA.- Me parece que las redes sociales alimentan la tal modernidad líquida, ya que permiten que la gente se conecte y desconecte muy fácilmente: basta un simple clic para construir un puente o para levantar un muro con los demás.
SOFROSINA.- Observo, además, que los cambios demasiado rápidos y constantes en esa sociedad líquida generan una angustiosa incertidumbre. Muchísimas personas se sienten incapaces de seguir el ritmo vertiginoso de los acontecimientos.
LINGUACUTA.- Y ven con ansiedad su futuro profesional o el de sus hijos en un mundo altamente competitivo y “desregulado” donde las nuevas condiciones laborales favorecen el individualismo y el egoísmo.
ZYGMUNT BAUMAN.- Otra de las problemáticas que presenta la modernidad líquida es la dificultad de construirse a sí mismo como sujeto. Eso exige mucho tiempo y se apoya en tradiciones y creencias que funcionan como un eje estructurante en la vida de un individuo. Pero las instituciones religiosas, políticas y sociales que sustentaban los tradicionales valores y creencias han perdido mucho de su antigua solidez, causando fragilidad y desarraigo en las personas, como analicé en mi escrito Vida líquida.
FRANCISCO.- Me preocupa sobremanera cuán afectadas han sido las relaciones humanas por esa modernidad líquida. Más que el “amor al prójimo” del teocentrismo cristiano o el “amor al hombre” del antropocentrismo, se difunde ahora el “temor al extraño”: a los refugiados, a los inmigrantes, a los marginados, a los pobres. Como en la esfera comercial ‒que todo lo abarca‒ las relaciones humanas se miden en términos de costos y beneficios, de conveniencia personal. Se ha extendido a las relaciones humanas la idea del “use y bote” que nos ha legado el consumismo.
LINGUACUTA.- A la rápida obsolescencia de las cosas ha seguido la rápida obsolescencia de las relaciones humanas.
ZYGMUNT BAUMAN.- Pues en la modernidad líquida la vida es una sucesión de nuevos comienzos e incesantes finales.
FRANCISCO.- En la relación de pareja el “amor sólido” del “hasta que la muerte nos separe” ha recibido un duro golpe. La paradoja es que el no querer ataduras para no perder la libertad individual lleva a situaciones de gran soledad y depresión.
BORGES.- Me encantó -aunque soy agnóstico- que vieras a la Iglesia como “un hospital de campaña” que cura y sana heridas.
SOFROSINA.- Y que les dijeras a los católicos que la Iglesia debe ser un lugar de refugio y de consuelo para todos los vapuleados por la vida.
LINGUACUTA.- Aplaudo el que, a contravía de la tendencia a convertir al cristianismo en una moral del pecado, insististe en que “el nombre de Dios es misericordia”, tal como nos dijiste hace un momento.
FRANCISCO.- En la Amoris laetitia pedí que en cuestiones de moral sexual y familiar hubiera menos rigidez doctrinal, más discernimiento y escucha. Que obispos y curas nos dejáramos interpelar por la complejidad de las situaciones humanas con “nuestra conciencia del peso de las circunstancias atenuantes –psicológicas, históricas e incluso biológicas-”. [1]
SOFROSINA.- Ahí salió a flote tu formación casuística jesuita.
BORGES.- Además, cosa insólita por parte de un papa, apelaste a la libertad de conciencia de los matrimonios y de las personas, que deben discernir y decidir, ante Dios, lo que pueden hacer en sus vidas.[2]
FRANCISCO.- Pues “nosotros [es decir, el magisterio eclesiástico] estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas”.[3]
LINGUACUTA.- Ese fue un golazo pastoral.
SOFROSINA.- Expresión de esa nueva actitud por parte de un Papa fue tu sonada declaración: “Si una persona es gay y busca al Señor, y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarla?”.
FRANCISCO.- En la medida de lo posible traté de ser “incluyente” con los homosexuales, los bautizados divorciados y las mujeres en puestos importantes dentro de la Iglesia.
LINGUACUTA.- Sin embargo, mantuviste la tradición católica oponiéndote al ordenamiento de mujeres como sacerdotes.
SOFROSINA.- Pero tenemos que reconocer, Linguacuta, que Francisco realizó cambios que abrieron varios roles de liderazgo a las mujeres dentro de la Iglesia.
FRANCISCO.- No es por dármelas pero fui el primer Papa que incluyó mujeres en el organismo de setenta miembros que selecciona a los obispos y en el consejo de quince miembros que supervisa las finanzas del Vaticano.
SOFROSINA.- Y pocas semanas antes de morir nombraste a una monja italiana, Raffaella Petrini, como presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano.
FRANCISCO.- También nombré hace poco a Simona Brambilla como Prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Sepan, amigas, que en el Vaticano es la primera mujer en ser nombrada Prefecta. Tener a una mujer en un lugar donde antes había un cardenal es algo importante.
LINGUACUTA.- Pero a algunos -y algunas- (Linguacuta guiña un ojo) les pareció que en tus reformas de la Iglesia te quedaste a mitad de camino.
FRANCISCO.- A otros -y otras- (Francisco le devuelve el guiño) les pareció que fui demasiado lejos y hasta me calificaron de “antipapa”. Las críticas que recibí se debían a las expectativas irrealistas que tenían muchos. La Iglesia es muy variopinta y no podía arriesgarme a que se produjera un cisma.
SOFROSINA.- Por otra parte, aunque es comprensible que no lo digas, no podías contradecir abiertamente lo que habían afirmado tus inmediatos antecesores sobre moral sexual y sobre el sacerdocio femenino.
LINGUACUTA.- Contradecirlos hubiera sido serruchar la rama de la autoridad papal, sobre la que estabas sentado.
SOFROSINA.- No sé como podrán en el Vaticano liberarse de las cadenas dogmáticas que se han echado al cuello por tanto hablar en tono pontificio: solemne y decisivo.
FRANCISCO.- Incisivas están, amigas mías. Menos mal ya me gané un merecido Requiescat in pace.
SOFROSINA.- Hiciste lo que pudiste. Y no fue poco.
LINGUACUTA.- Yo también hice lo que pude. Y fue bien poco.
FRANCISCO.- Ya no es hora para lamentarse. Mejor vayamos a tomar mate con los viejas estrellas del San Lorenzo de Almagro. Vení Borges. Vos también, Zygmunt.
Rodolfo Ramón de Roux
Mayo, 2025
[1] Amoris laetitia, cap. 8: “Acompañar, discernir e integrar la fragilidad”.
[2] Idem, n° 296-300 y 303
[3] Idem, n° 37


11 Comentarios
Muy acertado el incluir a Zigmunt Baumann y su teoría de la “Sociedad líquida” en este “Diálogos de ultratumba”. Personalmente me pregunto: ¿como habría evolucionado su teoría hasta hoy, si no hubiese fallecido en 2017? – En estos últimos años la “Sociedad líquida” ha evolucionado, sujeta a, e influenciada por, la evolución exponencial de las nuevas tecnologías de la información; y más específicamente el protagonismo que está teniendo recientemente la Inteligencia Artificial en todo tipo de redes sociales y otros medios de comunicación y difusión
Maravillosa semblanza de Francisco con el telón de fondo de Zigmunt Baumann. Un final grandioso: – Pero a algunos -y algunas- (Linguacuta guiña un ojo) les pareció que en tus reformas de la Iglesia te quedaste a mitad de camino. FRANCISCO.- A otros -y otras- (Francisco le devuelve el guiño) les pareció que fui demasiado lejos y hasta me calificaron de “antipapa”. Las críticas que recibí se debían a las expectativas irrealistas que tenían muchos. La Iglesia es muy variopinta y no podía arriesgarme a que se produjera un cisma.
Francisco se fue y nos dejó a medias la reforma de la Iglesia. Hizo lo que pudo, ojalá no se le “licúen” sus transformaciones. Más de un airoso en el Vaticano estará deseoso de hacer una “pausa”. Piensan que tanto cambio agobia.
Gonzalo, ojalá no resultes profeta.
“Otro cisma”, me atrevo a corregirte si me lo permites, tendría que haber dicho Francisco. Jesús fue otro de los muchos que han provocado cismas dentro de las confesiones religiosas. Más acertado estuvo el Papa, bajo mi punto de vista, cuando dijo: “nosotros [es decir, el magisterio eclesiástico] estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas”. ¿No es debido a esta libertad de conciencia por la que se han producido tantos cismas?. Muchos de nosotros que nos seguimos sintiendo cristianos, porque reconocemos el valor del mensaje de Jesús, estrictamente estamos fuera de la iglesia, como lo estuvo el de Nazaret, por eso lo mataron. Afortunadamente el momento es otro y la iglesia, o las iglesias, ya no pueden hacer lo que hicieron con otros grandes iluminados a lo largo de la historia. Lo más difícil, o probablemente imposible, es que un Papa se desprenda del ropaje dogmático como lo hemos hecho tantos por atender a nuestra conciencia. Cuando despertamos a la voz de la Conciencia no hace falta ninguna iglesia que oriente la nuestra. “Ama y haz lo que quieras”.
Gracias siempre Rodolfo por tus diálogos.
Magnífica charla Rodolfo, Francisco, Borges , Bauman y los “metiches”. Excelso ecléctico Francisco, hizo lo que le tocaba: algunos cambios sin poner en peligro la unión de los asociados. Para eso lo contrataron, perdón lo eligieron. Ya veremos que pasa (será como una asamblea de liberales en nuestro país?.
Descansa en paz Francisco
Como siempre, GRACIAS Rodolfo por tus diálogos. Difícil de encontrar, dentro de tantas insinuaciones, cuál es tu pensamiento sobre los temas, en este caso sobre Francisco. Leo una admiración sin compromiso. Echamos de menos tus visitas a Cali.
Humberto amigo, los diálogos son eso, simples insinuaciones que abren a diferentes perspectivas e incitan a pensar en varias direcciones. Dejo libre al lector para que en ellos recoja las mieles que le apetezcan (si es que las hay) y para que ejercite sus neuronas, a sabiendas de que, como nos enseñó el de Aquino, “quidquid recipitur ad modum recipientis recipitur”. También yo echo de menos nuestros encuentros pero no tengo más deseos de hacer viajes transatlánticos. Cosas de la grave-edad.
Es claro que nuestro amigo Rodolfo, a través de sus personajes, elabora una valoración en gran medida positiva del pontificado del Papa Francisco dentro de los límites de su magisterio.
Yo, el incrédulo, no estoy lejos de compartir tal opinión.
Abrazo
Richard
Y yo comparto la tuya, Richard.
Maravilloso y oportuno diálogo el que nos traes hoy. Ni dejaste que desempacara Francisco, pero mejor así para que entre en confianza
y tenga más diálogos con Linguacuta y Sofro.