Contemplaba Bolívar a Nicolás Maduro el día de la inauguración en Caracas del imponente mausoleo a “Nuestro Padre Libertador”, cuando se inició este diálogo en torno a su culto.
SIMÓN BOLÍVAR.- Jesucristo, don Quijote y yo hemos sido los tres más insignes majaderos del mundo.
LINGUACUTA.- Pero un majadero bien utilizado por políticos de todos los pelambres que han sabido aprovecharse de su nombre, don Simón.
SOFROSINA.- Aquí le entrego el libro El culto a Bolívar, donde el historiador Germán Carrera Damas expone cómo, en Venezuela, los diferentes bandos políticos han sacado buen provecho de su “herencia”. Le señalo que lo mismo han hecho en los otros países “bolivarianos”.
HUGO CHÁVEZ.- Mi señor don Simón, tenga en cuenta que Carrera Damas no alcanza a mencionarme en su escrito, a mí, que fui y sigo siendo un devoto bolivarólatra.
BOLÍVAR.- Ya me dijeron que cuando gobernabas en mi patria hablabas a solas ante uno de mis retratos llamándome “hermanazo querido”.
LINGUACUTA.- Seguramente el comandante Chávez le va a contar que al ser elegido presidente de Venezuela, Fidel Castro le mandó un mensaje de felicitación deseándole éxito “en un momento de la historia de América en el que ha llegado la hora de los sueños de Bolívar”.
BOLÍVAR.- Al ver en lo que ha parado la república “bolivariana” de Venezuela me parece que puedo seguir soñando.
SOFROSINA.- Los sueños, sueños son.
LINGUACUTA.- Y se disipan como pompas de jabón.
BOLÍVAR.- ¡Qué vergüenza con ese Maduro! No dejo de pensar en lo que dije, desilusionado y próximo a venir a Ultratumba por culpa de mis enemigos: “Aré en el mar y edifiqué en el viento”.
LINGUACUTA.- Ese es el destino de los mesías políticos: crucifican o son crucificados, porque las promesas de vida incumplidas generan desilusión y destrucción.
SOFROSINA.- Aunque reconozco, señor Bolívar, sus buenas intenciones y su honradez, pues en el caso de mucho mesiánico mandamás hay plomo justiciero en sus comienzos y plata maloliente en sus ocasos.
BOLÍVAR.- Por plata no me pueden acusar porque me sobraba y la gasté en la causa de la Independencia. No fui de los que pagan para llegar y llegan para robar.
SOFROSINA.- También le sobraron buenas intenciones.
BOLÍVAR.- ¡Ah, las buenas intenciones! Olvidé que con ellas está pavimentado un amplio sector del Infierno.
LINGUACUTA.- Y olvidó también que “es flaca sobremanera toda humana previsión, pues en más de una ocasión sale lo que no se espera”.
BOLÍVAR.- Eso me cae como anillo al dedo.
LINGUACUTA.- Lo que sí le salió como esperaba fue la “gloria”, sobre todo la póstuma.
BOLÍVAR.- Se ha cumplido lo que me vaticinó José Domingo Choquehuanca, cuando en 1825 pasé por el pueblo de Pucará: “con los siglos crecerá vuestra gloria como crecen las sombras cuando el sol declina”.
SOFROSINA.- Ni más ni menos. Para fines del siglo XIX usted ya ocupaba en el Olimpo patrio el lugar de un Zeus apenas susceptible de reproches.
BOLÍVAR.- Pero ten en cuenta que mi proceso de entronización comenzó estando todavía vivo. Qué orgulloso me sentí viendo cómo, en torno a mi persona, se desarrollaba una especie de liturgia que combinaba el recuerdo de la Antigüedad greco-romana, los símbolos de la Revolución francesa y los del catolicismo.
SOFROSINA.- Supe que en los actos cívicos celebrados en su honor, lo asociaron con frecuencia a la figura de Hércules, que la Revolución francesa había hecho familiar como alegoría de la fuerza de la Nación aplastando al despotismo.
BOLÍVAR.- El culmen fue cuando un sacerdote, desde el atrio de una catedral, me dijo: “Seguid, Señor, seguid, que en vos también se encierra una trinidad augusta: sois el Padre de la Patria, el Hijo de la Gloria y el Espíritu Santo de la Libertad”.
SOFROSINA.- Sin duda usted supo utilizar tal tipo de glorificaciones.
BOLÍVAR.- ¿Acaso esperabas lo contrario? Cuando se trata de construir un nuevo orden de cosas, cualquier héroe fundador sabe que tendrá mayores posibilidades de éxito si su autoridad está investida con un aura sagrada.
SOFROSINA.- Es entonces cuando debe estar más prevenido: nada hay más fácil, y engañoso, que hacerse aplaudir por la muchedumbre.
LINGUACUTA.- Volviendo a lo que le dijo Choquehuanca, su gloria, don Simón, ha sido sobre todo “póstuma”, pues sus días terrenales además de breves, terminaron mal.
BOLÍVAR.- Detrás del que sube, suben la calumnia y el improperio.
SOFROSINA.- Quien pretenda hacer algo grande tiene que estar dispuesto a afrontar el odio, la envidia y el escarnio.
BOLÍVAR.- Todo eso lo sufrí, aunque ser héroe también me dio satisfacciones. Me encantaban las “entradas triunfales” montado en mi brioso Palomo blanco, mientras hermosas señoritas me arrojaban coronas de flores desde los balcones y los festejos concluían con animados saraos ya que me encantaba bailar…y enamorar doncellas.
LINGUACUTA.- En el libro Los amores de Simón Bolívar y sus hijos secretos, Ramón Urdaneta le atribuye 46 amantes y 23 hijos.
BOLÍVAR.- ¡Exageraciones!
LINGUACUTA.- Hoy en día le hubieran caído encima las sororas del “#Me Too”.
BOLÍVAR.- ¡Atrevida! Ya entiendo por qué eres tan “reputada”.
LINGUACUTA.- Excuse si lo ofendí, Libertador, pero déjeme decirle, sin ánimo de pelea, que usted se volvió quisquilloso con las críticas y se aficionó a las alabanzas.
SOFROSINA.- La adulación y la idealización son un virus que suele atacar a quienes ostentan el poder y la gloria.
LINGUACUTA.- El poder y la gloria son ya, de por sí, un virus que produce adicción y arrogancia.
BOLÍVAR.- Cierto es que tuve tantos turiferarios que me fue difícil impedir que en varias ocasiones los humos se me subieran a la cabeza y me marearan.
LINGUACUTA.- Para su descargo, le cuento que Shakespeare me dijo que no hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifieste aborrecerla, en alabándole de esto es adulado con placer suyo.
SOFROSINA.- Hay que reconocer que a algunos de sus aduladores se les fue la mano.
LINGUACUTA.- Palabras melosas, palabras engañosas.
SOFROSINA.- Usted, que fue buen lector de los enciclopedistas franceses, debería haber tenido en cuenta la advertencia de Diderot: “engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga”.
BOLÍVAR.- Tampoco vayan a creer que engullí sin más ni más todas las lisonjas y zalamerías.
LINGUACUTA.- Menos mal.
BOLÍVAR.- Prueba de ello es la carta del 27 de junio de 1825 que le dirigí desde el Cuzco al ecuatoriano José Joaquín Olmedo, quien me había enviado su poema La victoria de Junín.
SOFROSINA.- Cuente, cuente.
BOLÍVAR.- (Rebuscando la carta en su casaca). Aquí la tengo y les voy a leer un extracto para que vean que los elogios -aunque me fascinaban- no me quitaron del todo la lucidez:
Todos los calores de la zona tórrida, todos los fuegos de Junín y Ayacucho, todos los rayos del Padre de Manco Capac, no han producido jamás una inflamación más intensa en la mente de un mortal. Usted dispara donde no se ha disparado un tiro; usted abraza la tierra con las ascuas del eje y de las ruedas de un carro de Aquiles, que no rodó jamás en Junín; usted se hace dueño de todos los personajes: de mí forma un Júpiter; de Sucre, un Marte; de La Mar, un Agamenón y un Menelao; de Córdoba, un Aquiles: de Necochea, un Patroclo y un Ayax; de Miller, un Diomedes; y de Lara, un Ulises.
Todos tenemos nuestra sombra divina y heroica que nos cubre con sus alas de protección como ángeles guardianes. Usted nos hace a su modo poético y fantástico, y para continuar en el país de la poesía la ficción de la fábula, usted nos eleva con su deidad mentirosa, como el águila de Júpiter levantó a los cielos a la tortuga para dejarla caer sobre una roca que le rompiese sus miembros rastreros; usted, pues, nos ha sublimado tanto que nos ha precipitado al abismo de la nada, cubriendo con una inmensidad de luces el pálido resplandor de nuestras opacas virtudes.
Así, amigo mío, usted nos ha pulverizado con los rayos de su Júpiter, con la espada de su Marte, con el cetro de su Agamenón, con la lanza de su Aquiles y con la sabiduría de su Ulises.
Si yo no fuese tan bueno, y usted no fuese tan poeta, me avanzaría a creer que usted había querido hacer una parodia de la Ilíada con los héroes de nuestra pobre farsa.
LINGUACUTA.- Pues esa “parodia de la Ilíada” gozará de un porvenir radiante.
BOLÍVAR.- Era previsible. Para legitimar su poder y para construir una identidad nacional en las jóvenes repúblicas hispanoamericanas, las élites criollas forjaron un panteón de héroes patrios destinados a cumplir un papel ejemplar, unificador y estabilizador.
SOFROSINA.- Somos todo oídos.
BOLÍVAR.- Si quieren charlamos sobre eso otro día porque ahora me voy a danzar con Manuelita. Además, por allá viene Santander que no es santo de mi devoción y no quiero verlo ni en pintura.
Post Scriptum
Tengo el gusto de participarles la aparición del tomo tercero de los Diálogos de Ultratumba. Está disponible en la plataforma digital Amazon y pueden encontrarlo en el siguiente “enlace”: https://www.amazon.com/
En este tomo de los “Diálogos”, Lao Tse nos invita a fluir como el agua. Chuang Tse nos advierte sobre los peligros de querer hacer a toda costa la felicidad de los demás, sin contar con ellos. Sun Tzu nos previene que la guerra es el arte del engaño mientras que Erasmo de Rotterdam insiste en que la guerra solo es dulce para quienes no la han probado. El pragmático Guiguzi platica sobre el arte de la persuasión y el manejo hábil del discurso. Sócrates nos enseña el arte de preguntar, Epicuro la terapia del deseo, Epicteto la dicotomía del control, Diógenes el Cínico el despojo de todo lo accesorio y una saludable impertinencia. Plutarco, Marx, Krishnamurti y Rimbaud dialogan sobre el complejo proceso de mutaciones y permanencias que constituyen nuestra identidad, tanto personal como colectiva. Abelardo y Eloísa nos cuentan cómo la pasión erótica puede llevar a donde menos se espera. Natán el Sabio nos instruye sobre cuál es la mejor de las tres religiones monoteístas. Treinta amigos surgen de una “lámpara maravillosa” y nos dan breves pero eficaces consejos para un mejor vivir. Al final, Sexto Empírico, Montaigne y Hume nos muestran que se puede pensar y vivir sin certezas.
Rodolfo Ramón de Roux
Septiembre 2024


4 Comentarios
Rodolfo, que no se te suba a la cabeza… pero ¡qué riqueza de erudición e historia destilan tus diálogos de ultratumba! Gracias.
Ya empiezo a marearme, Vicente.
Eruditas y sesudas reflexiones con invitados históricos que Linguacuta pone en su sitio ayudada por Sofrosina. Como siempre, te leemos con una sonrisa en el rostro. Bienvenido ese tercer TOMO, querido RR.
Bolívar quedó un poco rasquituerto.