Home ¿En qué creo hoy? Crónicas de arriba desde abajo – Recomenzar

Crónicas de arriba desde abajo – Recomenzar

Por Alberto Echeverri
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Pocos días atrás se reabrieron escuelas y colegios y después las universidades. Tiendas, almacenes, industrias y otros servicios que tomaron vacaciones desde diciembre, tantas oficinas del estado que estuvieron en pausa durante varias semanas, en fin, parroquias y diócesis. 

Curiosamente, al recomenzar, muchos de nosotros miramos siempre el último trabajo o la reciente ocupación, abandonados un poco antes, quizá sin terminarlos bien; al volver al uno o la otra, pensamos en ultimar lo que no finalizamos entonces. Sin embargo, el verdadero recomenzar se inicia desde las raíces. Si la historia recorrida no resulta incorporada en nuestra vida de hoy, obtendremos algún provecho, es cierto, pero los verdaderos frutos, la durabilidad en el tiempo, no existirán.

Dos versiones presenta el evangelio sobre la planta de higos que Jesús encuentra durante uno de sus tantos viajes. Según Lucas, el Señor narra una parábola: un hombre llegó a su viña a buscar frutos en el árbol de higos plantados por él pero, al no encontrarlos, pidió al viñador que lo cortara; éste suplicó a su patrón que tuviera paciencia y lo dejara en pie hasta la estación portadora de fecundidad.

Marcos y Mateo, en cambio, atribuyen la maldición de Jesús a la planta porque tenía hambre y no descubrió en ella sino hojas y ningún fruto. Ambos gestos son proféticos y reenvían a las tradiciones de la primera alianza (el Antiguo Testamento). Sin embargo, más allá del significado bíblico, podemos confrontarnos con los dos trozos evangélicos. 

¿Tendremos que continuar esperando, sin una fecha precisa, que nuestra vida produzca algo bueno? ¿O más bien caer en manos de alguno que nos rechaza porque esa vida no es digna de un ser humano?

En verdad, sin raíces nada podemos hacer. Quizá por ese motivo la primera vivienda de los primeros seres humanos, ella y él, fue un jardín, colmado de raíces de toda clase. Creado por Dios en el Edén, dice el Génesis. 

Pero … ¿recuerdan ustedes que tanto Eva como Adán se escondieron tras los árboles del jardín, llenos de miedo ante su propia irresponsabilidad? 

¡Y todavía pretendemos hablar de raíces!

Alberto Echeverri

Rovellasca, Italia

Febrero 2026

10 Comentarios
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10 Comentarios

Rodolfo R. de Roux 6 febrero, 2026 - 2:38 am

Poca hojarasca y mucha raíz: Non multa sed multum.

Respuesta
Alberto Echeverri 6 febrero, 2026 - 1:19 pm

El problema es enredarnos en la hojarasca. Que en medio de todo puede ser divertida.

Respuesta
Hernando+Bernal+A. 6 febrero, 2026 - 7:05 am

Pero es muy poco lo que podemos hacer sobre nuestras raíces.

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Dario Gamboa 6 febrero, 2026 - 9:32 am

Me atrevo a pensar que si podemos adentrarnos en nuestras raíces, aceptarlas en lo positivo y tratar de borrar y/o perdonar lo negativo de manera consciente. O utilizando el subconsciente y trabajándolo como nos sugiere nuestro amigo Alberto Betancur.?

Respuesta
Alberto Echeverri 6 febrero, 2026 - 1:17 pm

De acueredísimo con Alberto Betancur, Darío. No c reo mucho en olvidar, si en perdonar y sobre todo perdonarnos a nosotros mismos. Un abrazo.

Respuesta
Alberto Echeverri 6 febrero, 2026 - 1:18 pm

Te sugiero, Hernando, mirar los comentarios de Rodolfo y Darío. Creo que es posible en “cantidad” notable. Siempre queda algo de misterio para cada uno de nosotros.

Respuesta
Rodolfo R. de Roux 6 febrero, 2026 - 10:15 am

Hay que ser radicales, es decir, llegar a la raíz.

Respuesta
Alberto Echeverri 6 febrero, 2026 - 1:15 pm

Raíces, raíces, a raices.A pesar de los pesares.

Respuesta
Vicente Alcalá 7 febrero, 2026 - 7:44 am

Queridos Alberto y comentaristas, los he leído varias veces… y no he podido entender. Gracias.

Respuesta
Alberto Echeverri 8 febrero, 2026 - 6:22 am

Amigo Vicente, si miras despacio la pintura con la que se inicia el artículo, creo que te quedará más claro el argumento. Un abrazo.

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