Aprendizajes de la vida

Por: Reynaldo Pareja
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A la altura de mis 78 años de deambular por la vida, he acumulado algunas lecciones que pueden ser útiles a quienes lean estas líneas, porque es probable que les sean familiares, pues han vivido experiencias similares y pueden sentirse validados en dichas lecciones que quisieran compartir con las generaciones que vienen detrás de nosotros.

Voy a expresar lecciones de vida, agrupadas en grandes áreas que me permiten incluir varios aprendizajes dentro las mismas.

El trabajo

El trabajo me enseñó a escuchar el punto de vista del otro para comprender su realidad, su marco de referencia, sus valores, sus creencias. Este contexto lo aprendí para tenerlo en cuenta al dirigirme a ellos.

La escucha me sirvió para adaptar mi presentación de los conceptos que quería compartirles a su nivel de comprensión, en especial con la gente del campo o de barrios de invasión. Siempre descubrí que sabían mucho del tema, pero en su lenguaje sencillo sin conceptualización teórica, como la que yo pretendía compartir.

Aprendí que en el trabajo uno se realiza como profesional o se esclaviza como asalariado.

Haber encontrado qué quería hacer como profesional me permitió encontrar el tipo de trabajo donde pude desplegar mi potencial creativo. Aprendí a amarlo antes que verme obligado a trabajar en lo que no me llenaba. Aprendí a vivir las horas de trabajo con la pasión de quien es consciente de que está aportando al bienestar de aquellos a quienes les daba mis horas de esfuerzo y mis conocimientos. 

Aprendí a amar a las personas beneficiadas, precisamente porque descubrí su valor individual y colectivo, y aprendí a desarrollar unos lazos de amistad con quienes compartía las labores antes que sostener una relación de jefe y empleado obediente.

La familia

La esposa y los hijos son los más valiosos tesoros que la vida puede regalarnos. Apreciarlos en esa dimensión es rescatar la mayor alegría que puede experimentarse, porque cada uno es un mundo por descubrir, un diamante por pulir, una extensión de quien soy. Ellos se convierten en la más poderosa razón del esfuerzo diario para ir al trabajo, lo que me permitió darles lo necesario para que se convirtieran en las personas de bien que hoy son y que me enorgullecen al verlos triunfar.

La convivencia prolongada con mi esposa me permitió entender y poner en práctica que podía confiar en ella como administradora de nuestros bienes, mucho mejor de lo que yo podía hacerlo. Eso nos permitió tener el modesto retiro que nos cubre nuestras necesidades básicas. El acuerdo mutuo de quien hace qué en el hogar es básico para la armonía de la pareja.

Los nietos son el deleite en esta etapa de la vida. Mantenerse vivo y saludable es poder disfrutarlos día a día, viéndolos pasar de una etapa a la otra, y contribuyendo a su crecimiento con la experiencia adquirida cuando participé en la crianza de mis hijos.

Mi cuerpo

Es el producto de lo que como y del cuidado que le brindo. Si le doy comida chatarra, muy pronto se oxida y comienza a desmoronarse. Darme el gusto de comer de todo, sin discernimiento de lo que no me conviene, es garantía de que sufriré múltiples achaques.

Si no hago ejercicio diario, suficiente para activar vigorosamente la circulación, me expongo a que algún órgano comience a tener fallas de funcionamiento. No dormir lo suficiente es privar a mi cuerpo de renovarse lo suficiente para funcionar óptimamente al día siguiente.

Soy naturalmente multimillonario: la perfección de mi interioridad es un himno a mi riqueza. Tengo trillones de células para mantener todos los órganos funcionando y trillones de conexiones neuronales para producir ideas geniales y hasta chistes banales. Tengo múltiples sistemas autónomos que me permiten vivir diariamente sin tener que preocuparme de su funcionamiento, como los sistemas circulatorio, respiratorio, linfático, hormonal y digestivo…, y los otros que me mantienen funcionando día a día mientras los cuide.

Recordar cada día este tesoro de mi cuerpo me arranca un himno de gratitud al Creador que me lo regaló diseñado extraordinariamente, sin yo haber hecho nada para merecerlo antes de nacer.

Mi mente

De todas las potencialidades que poseemos, la más excelsa es la mente y su capacidad creativa imparable. Creatividad que me asemeja al Creador en su infinita capacidad de creación del planeta en que vivimos, del universo en el cual nadamos acompañados por trillones de estrellas y galaxias.

Mi consciencia y autoconsciencia

Mi consciencia me permite descubrir la identidad de quien soy en lo más profundo de mi ser y mi autoconciencia me permite aprehenderme como un yo único e irrepetible. Este don y regalo de mi existencia es un tesoro que no tiene precio y que me permite descubrirme como un espíritu encarnado que vive una experiencia temporal.

Descubrir mi esencia como espíritu creado es aprender la dimensión de temporalidad que me permite revelar la meta de llegada después de mi transición espacio-temporal.

Desarrollo personal

 Quien no tiene un plan de acción, no sabe hacia dónde va. Esta lección, si se aprende temprano, permite diseñar e implementar un presente y un futuro pleno que uno mismo dirige y no es el que le “toca” vivir por no diseñarlo. Plan de acción que debe tenerse especialmente en el retiro, para que este corone el esfuerzo de toda una vida. 

El éxito consiste en vivir el presente con pasión. Quien vive un presente porque tiene que vivir lo que las circunstancias le impusieron, no vive su presente con la pasión creativa que es capaz de expresarse cuando hay esa pasión.

Sin vida interior solo se vive para el exterior. El que mucho se disipa, no logra descubrir su propia riqueza interior. Esta requiere momentos de silencio y encuentro consigo mismo para iluminar dónde se encuentra en el camino de la vida.

 La felicidad no es una meta: es un estado de ser. Quien vive afanado por alcanzar la felicidad fuera de sí mismo se pierde en la búsqueda, porque la felicidad es un estado de ser, no el afanarse por acumular un montón de cosas perecederas, imposibles de dar paz interior.

Sanar el pasado, vivir el presente en libertad y el futuro como posibilidad. El pasado se sana cuando se tiene el coraje de perdonar. Quien alberga un resentimiento toda la vida, este termina carcomiendo el espíritu y algún órgano del cuerpo, mientras que el ofensor ni siquiera se ha percatado del daño que ha causado. Vivir el presente, consciente de que es el único momento real que puede aprehenderse, es agarrarlo en toda su potencialidad.

El pasado no es recuperable y muchas veces inmodificable del posible impacto que haya tenido en nuestra psique. El futuro es incierto e imposible de predecir con certeza. La angustia por ese futuro que no ha llegado hace más daño que enfrentar lo que venga con el optimismo y seguridad personal de que se puede manejar y construir algo nuevo con él. Cuando se es consciente de esta perspectiva se obtiene uno de los medios de mayor productividad en el momento presente y en la construcción de un futuro.

Relación con el planeta y con los demás

El planeta Tierra es mi verdadero país. Descubrir que la madre Tierra es el verdadero país donde todos vivimos es adquirir la responsabilidad, respeto y el cuidado que este único país necesita de cada uno de nosotros. Si destruimos el planeta nos quedamos sin casa terrenal. Se nos otorgó la Tierra en fideicomiso para nuestra administración equilibrada y responsable, no para su explotación inmisericorde, como si los recursos que nos ofrece fueran ilimitados.

Si nuestras relaciones con los demás no son respetuosas, cordiales, y sinceras no se construye el mundo donde nos respetamos y nos apoyamos para avanzar en nuestra evolución interior. Cada uno de nosotros tiene una dignidad esencial como criatura creada a imagen y semejanza del Creador. Reconocer esta nobleza es crear la posibilidad de una paz familiar, comunitaria, regional, de país e incluso internacional.

Dios es el norte y guia

Para mí, Dios es el pilar fundamental donde encuentro el origen de mi existencia y la meta de mi realización personal. Sin la consciente presencia de Dios en mi vida interior me encontraría como bote perdido en el mar de la duda, sin vela, sin motor, sin brújula de orientación.

Certeza de que me ha creado a su “imagen y semejanza”. Esta certeza me da la medida de mi grandeza personal, así como la nobleza de todos y cada uno de los que existimos en el planeta. Creado “a su imagen y semejanza”, pues tengo en mí una impronta de divinidad que constituye la misma esencia de quien soy. Esta esencia se expresa a plenitud cuando me reconozco un amante natural de Dios, pues por amor y en amor me moldeó “a su imagen y semejanza”.

Esta certeza me revela la nobleza de la que estoy hecho y me permite acoger al otro como uno que ha sido creado de la misma manera, lo que me estimula a respetarlo y amarlo cuando tenga el honor y el privilegio de conocerlo.

Mi relación con el Creador define el sentido de mi vida. Tener esa conciencia de semejanza del Dios que me creó por amor y en amor, gratuitamente, me ofrece la perspectiva de trascendencia a la cual estoy llamado, pues vivir a conciencia con esa imagen y semejanza es tener una chispa de inmortalidad que es la herencia con que he nacido a la existencia.

A Dios se le conoce por muchos caminos válidos que debemos respetar. Todos los que nos acompañan en el peregrinar por la vida pueden tener un contacto diferente con el Creador, distinto al mío. Esto es motivo de alegría, no de contradicción o de pelea, como si mi camino fuera superior al de ellos o más correcto. 

Todos vivimos la vida en diferentes niveles de experiencia que orientan y determinan cómo se da esa relación con el Creador. Nuestra tarea es respetar esa experiencia y esos caminos.

Venimos como ‘prisioneros de la vida’ y nos vamos como ‘peregrinos de la existencia’. La experiencia profunda de mi dimensión trascendental me da la certeza de que la meta última de esta experiencia temporal es la llegada al paraíso, que es estar en la presencia de Dios, fuera de la dimensión espacio-temporal. para seguir el desarrollo de mi espiritualidad en una continuidad inmortal. De ahí que vivo con un himno diario de agradecimiento a Aquel que me regaló la existencia como el más preciado tesoro que cualquier amante de Dios puede recibir.

Agradecimiento porque dicho regalo fue gratuito y sin tener ningún mérito de mi parte como condición para aparecer en esta dimensión, pero más agradecido porque este regalo es para seguir existiendo en la inmortalidad que le da a mi experiencia temporal una dimensión que no tengo suficientes palabras para agradecer todos los días. 

Reynaldo Pareja

Julio, 2022

2 Comentarios

Vicente Alcalá 19 julio, 2022 - 7:04 am

Reynaldo, magnifica sintesis y recopilacion de tu vida y de tus escritos.
Como dices, muchos nos identificamos y queremos compartir con todos esa experiencia y aprendizajes.

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Reynaldo Pareja 19 julio, 2022 - 4:20 pm

Gracias Vicente. Nada como saber que alguien si leyo el escrito y sacó provecho.

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