Los problemas en el país vecino se han visto agravados por las recientes elecciones presidenciales. Resulta clave la gestión internacional a favor de una negociación y una transición democrática entre el gobierno y la oposición venezolana.
Obstáculos electorales
Aunque con el Acuerdo de Barbados, negociado en octubre 2023 entre la oposición y el gobierno venezolano, y con el alivio de sanciones de Estados Unidos a cambio de que el régimen chavista-madurista aceptara las elecciones, hubo esperanzas de abrir una nueva etapa hacia la democratización; Nicolás Maduro incumplió dichos acuerdos y, con su control sobre los poderes e instituciones públicas, obstaculizó el proceso electoral.
Aparte de las cuestionables condiciones preelectorales que no fueron libres ni justas, las elecciones del domingo 28 de julio de 2024 estuvieron muy por debajo de los estándares internacionales de integridad electoral en sus diversas etapas, violaron numerosas disposiciones de sus leyes nacionales y de los derechos políticos básicos de las personas venezolanas a la hora de elegir un gobierno.
En la misma jornada electoral, ante la evidencia de que la oposición aparecía en las encuestas con más del 70 % de preferencias y con el temor de que la votación confirmara esa avalancha electoral, el régimen oficialista impidió la participación de millones de votantes dentro y fuera del país. Más de ocho millones de venezolanos han emigrado desde 2014.
Maduro y su régimen no permitieron que los migrantes y refugiados se registraran en el extranjero para votar, pusieron requisitos que no existen en la legislación venezolana y que les resultaba imposible cumplir por las condiciones impuestas a la emigración.
Además, el régimen no permitió que el Consejo Nacional Electoral (CNE) organizara las primarias opositoras para escoger candidatura, y a María Corina Machado (MCM), que resultó escogida, la inhabilitaron, impidiendo la inscripción de una candidata de reemplazo. Asimismo, señalaron la coalición opositora como “derecha fascista”. Por otro lado, al candidato unitario de la oposición, Edmundo González Urrutia, Maduro lo catalogó como “viejo decrépito del capitalismo salvaje”.
Así mismo, Maduro abusó de ventajismo, represión e irregularidades, puso a su favor vehículos oficiales, recursos públicos e instituciones estatales; aumentó el número de los presos políticos con la detención de activistas de la campaña electoral opositora y generó frecuentes cambios en los centros de votación para su propio control.
El 28 de julio a medianoche, después de interrumpir la transmisión de la votación, el CNE proclamó a Maduro triunfador y hasta el 11 de agosto, se ha negado a publicar las actas de las mesas electorales. El gobierno atribuyó los retrasos a un ataque “terrorista” que obstaculizó la transmisión y el fiscal general alegó que el sistema electoral sufrió un ataque informático. Maduro afirmó que Elon Musk fue el autor intelectual del ataque. La auditoría de las redes de telecomunicaciones programada por el CNE para el 29 julio, que habría sido esencial para investigar cualquier ataque cibernético, fue cancelada sin explicación.
Maduro también limitó la observación internacional en la elección presidencial, retiró la invitación a la Unión Europea, al expresidente argentino Alberto Fernández y a varios líderes de distintos países. Limitó el papel de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y el Centro Carter. A este último, el canciller Yván Gil, lo acusó de apoyar un “golpe de Estado”, cuando el Centro Carter manifestó que sus datos indican que el ganador fue el opositor, Edmundo González.
Después de las elecciones, Maduro intenta culpar a líderes opositores del supuesto hackeo contra el sistema electoral y los amenaza con detenerlos. El 29 de julio, el régimen de Maduro expulsó de Venezuela, por lo que llamó “acciones y declaraciones injerencistas”, a los representantes de Argentina, Chile, Costa Rica, Perú, Panamá, República Dominicana y Uruguay, que, entre otras cosas, habían pedido que el gobierno entregara las actas electorales para una completa revisión de los resultados, y solicitaron una reunión urgente de la Organización de Estados Americanos (OEA). Sumado a todo lo anterior, Maduro ordenó el regreso a Caracas de los representantes de Venezuela en esos países.
Internacionalmente se apoya un acuerdo venezolano para la transición democrática
En marzo 2024, cuando no se permitió registrar a la candidata alternativa Corina Yoris, los presidentes Lula de Brasil y Petro de Colombia criticaron al gobierno de Maduro; ambos resolvieron no enviar observadores, por todos los problemas generados por el régimen oficialista en la campaña electoral.
Luego, los presidentes de Colombia, Brasil y México han mantenido estrecha interlocución y acción frente a la situación venezolana. En comunicado del 8 agosto del presente año, afirmaron que es fundamental que el CNE presente los resultados de las elecciones presidenciales desglosados por mesa de votación.
Por su parte, el 8 de agosto, María Corina ofreció a todos los expertos de cualquier país del mundo, pero muy especialmente a Colombia, Brasil y México, todas las actas y bases de datos en su poder sobre las elecciones del 28 de julio. Urge que el régimen imperante entregue las actas electorales para generar una interlocución entre gobierno y oposición; lo anterior sería posible con las copias que la Mesa de Unidad Democrática (MUD) que apoyó a González, ha recopilado y puesto a disposición a través de una página web.
Pero, hasta el momento, Maduro sigue aferrado a su posición, como lo mostró el 9 de agosto 2024 cuando compareció ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) al que pidió certificar su reelección, y aunque dijo estar dispuesto a convocar un diálogo entre los 38 partidos venezolanos, le exigió a MCM entregarse a la justicia.
Los presidentes de Colombia, Brasil y México mantienen cierta comunicación con el régimen venezolano y han tratado tanto de estimular y apoyar el diálogo, como de buscar acuerdos entre gobierno y oposición hacia una transición democrática en Venezuela. Incluso, diversos analistas y sectores les han propuesto que ofrezcan a Maduro garantías e incentivos para que asuma que aferrarse al poder le puede resultar muy costoso, más aún, con la pérdida de apoyo popular en las masivas manifestaciones sociales poselectorales en distintos sitios de Venezuela.
Ese aumento de impopularidad de Maduro se incrementa con la represión, como lo denuncian varias Organizaciones No Gubernamentales (ONG). Por ejemplo, Provea registró al menos 24 muertes en las protestas y el Foro Penal contabilizó 1 263 arrestados entre el 29 julio y el 9 de agosto 2024.
La posibilidad de que los gobiernos de Brasil, Colombia y México puedan proveer una mediación eficaz y pacífica depende, en alguna medida, de que mantengan y amplíen esa gestión, involucrando dichos esfuerzos a gobiernos como el de Chile y otros.
El presidente de Estados Unidos dio un apoyo explícito a la labor de estos tres presidentes en el conflicto en Venezuela, aunque Maduro ha mostrado que pretende aprovechar que el gobierno de Joe Biden necesita seguridad energética, y presume que requiere cambiar petróleo por levantamiento de sanciones. El 10 de agosto 2024, se dijo que hubo conversación virtual de los gobiernos de Estados Unidos y de Venezuela, aunque sin poder concretar aún posibles salidas.
La Unión Europea también puede ampliar la acción internacional. De hecho, insistió en que la campaña presidencial entre el gobierno y la oposición se mantuvieran en el proceso electoral. Urge ayudar a generar una etapa de diálogo, sobre todo ahora que se aproximan las elecciones regionales y locales y el arranque del nuevo periodo presidencial en enero 2025, para comprometer al gobierno y a la oposición a que actúen con moderación para que el perdedor no tema represalias y, en cambio, fluya la construcción de un acuerdo entre todos los actores políticos hacia una transición democrática en Venezuela.
Socorro Ramírez
Publicado en Razón Pública
Agosto 18, 2024


2 Comentarios
Ante la cruda realidad y lamentablemente parecería que solo nos quedan los buenos deseos de una salida democática para Venezuela
Así es, ojalá sea pronto, saludos