Recordar, revivir, escribir

Por: Vicente Alcala
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Estoy sintiendo, en este momento, una obsesión por escribir, semejante a la obsesión que sentí, hace unas semanas, por conseguir dos cuadernos para regalarlos, en una mañana soleada con un paisaje mágico, en un viaje familiar. El recuerdo es reciente y, al escribirlo, trato de revivirlo con todas las sensaciones y sentimientos que aúnan la consciencia y el inconsciente.

Como me falló el computador, estoy escribiendo en papel y a lápiz. Recuerdo que si uno escribe con la mano izquierda (al ser diestro) fluye la escritura liberada de la racionalidad, pero es lenta y garrapatosa; de manera que sigo haciéndolo con la mano derecha.

Al desvelarme en las madrugadas, comienza a rodar la película de escenas entremezcladas en el tiempo, los sitios, los actores, las sensaciones, las emociones y los pensamientos.

Me levanté temprano y recorrí el campus del hotel Las Camelias en el Quindío. El solo nombre de las camelias, como las gardenias, las caléndulas, las pasifloras, las magnolias, las orquídeas…, lo transportan a uno, no sé a dónde.

Pero pasé junto al Centro de Convenciones y había una pequeña exposición de productos escolares de Norma (me acordé de mi amigo William Mejía, editor durante muchos años en esa empresa). Enseguida me fascinaron los cuadernos de peluche en los que, al tocarlos, sobresalía la felpa o tejido real incrustado en la carátula. Quise conseguir dos para regalárselos a las sobrinitas que nos acompañaban y que habían venido de España.

Al pasar cerca a un grupo de jóvenes, hombres y mujeres, que participaban en la Convención nacional de ventas, les pregunté si podría adquirir algún cuaderno de los expuestos, que no estaban para la venta. Una de las jóvenes me dijo que le diría al organizador del evento y me preguntó por el número de mi habitación. Pensé que era improbable que me hicieran llegar los dos cuadernos y, más bien, yo los buscaría.

A la mañana siguiente me acerqué, pero estaban reunidos dentro del salón de conferencias. Esperé a la hora del descanso (estas escenas me eran familiares por los seminarios y encuentros de capacitación que yo había organizado en mi trabajo).

Pregunté por el director del evento y me dirigieron a tres señoras que eran como supervisoras. El saludo fue cordial y agradable. Enseguida, una de ellas desapareció y, a   pocos segundos, vino y me entregó los dos cuadernos.

 No sé si mi alegría fue mayor por tener los cuadernos, por regalárselos a las niñas, o por el logro de haberlos conseguido gracias a mi “simpatía”.

¿Por qué escribo este recuerdo, que puede parecer una nimiedad?

Es un ejemplo, un caso concreto de lo que dije al comienzo: al escribir, uno entrelaza la memoria de los recuerdos conscientes con los sentimientos inconscientes, tejidos en el pasado temporal y existencial, que se revive sin casi uno darse cuenta.

Esa mañana, eran la zona cafetera, el paisaje y el clima, las personas con las que había convivido en mi trabajo, las relaciones familiares, los colores, olores, sabores, sonidos y la textura adivinada de la vegetación circundante. 

Esta remembranza me trajo al presente otra vivencia de hace unos 40 años: viajé desde Colombia a ver en Almería a mi padre. Estaba casi inconsciente en el hospital, hasta que me reconoció. Fue el año anterior a su muerte y nos acompañamos durante varios días. Esa mañana tuve una mezcla de emociones: por una parte, la consciencia de que era quizás la última vez que nos veríamos; por otra parte ‒de manera inexplicable‒ sentía una alegría de revivir imágenes infantiles a través de la ventana de la habitación del hospital, el puerto, las blancas paredes, las flores primaverales del barrio…

Era el año 1982 y también escribí algo sobre esa experiencia… y luego experimenté la satisfacción de compartir el escrito, en una conversación agradable sobre esa vivencia.

Los invito a recordar, revivir y escribir.

Vicente Alcalá Colacios

Octubre, 2022

2 Comentarios

Hernando+Bernal+A. 12 octubre, 2022 - 6:59 am

Vicente: muy hermosos los recuerdos. Gracias por invitarnos a escribirlos. Saludos y agradecimientos.

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Humberto Sánchez Asseff 12 octubre, 2022 - 2:36 pm

Sencillo y entonado. Gracias Vicente.

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