Mirar la especie humana como en una película a alta velocidad permite vislumbrar hacia dónde se dirige.
Inició hace miles de años. Su lugar común de evolución siempre ha sido el planeta tierra, al menos hasta donde se sabe hoy.
Apareció en distintos lugares y en tiempos diferentes.
La especie humana no ha vivido en una comunidad desde el inicio. En su evolución social ha ido pasando por diversas etapas que progresivamente la han ido llevando a que aflore su verdadero ser como comunidad.
Este proceso podría decirse que pasa por un largo período de “parcelación comunitaria” durante el cual va abriéndose hacia un período, también muy prolongado en su evolución, de “comunidad global”.
Las primeras parejas de padres con sus hijos buscaron protegerse, entre sí, de otras parejas y de los peligros circundantes. Ese fue su primer grupo base. Para ellos, esa era su comunidad. Así surgió la primera parcela comunitaria.
Luego se fueron uniendo en grupos familiares, primeros vestigios de una comunidad más amplia. Así, por entre la maraña de parcelaciones comunitarias, va abriéndose campo la noción de comunidad propiamente dicha.
Esas pequeñas parcelas comunitarias familiares ampliaron poco a poco sus límites, convirtiéndolas en comunidades tribales con mayor consciencia de comunidad.
Transcurrieron muchos siglos o quizás milenios, en ese estado incipiente de comunidad.
Poco a poco unas tribus fueron entrando en contacto con tribus vecinas, con las cuales luchaban en defensa de sus propias parcelas comunitarias. Luego se aliaron unas con otras para conformar regiones, reinos, imperios, países.
La noción de comunidad fue tomando mayor notoriedad y consciencia.
Se crean organizaciones mundiales que van permitiendo el desarrollo más claro de la idea de que la humanidad está llamada a vivir como una sola comunidad global. Esa es su meta evolutiva.
De hecho, actualmente se habla de que no deberían existir fronteras que separen países, es decir, no continuar parcelando la comunidad global, puesto que todos los seres humanos son iguales, con iguales derechos, sin excluirse unos a otros por sexo, raza, religión o país. La humanidad misma está llamada a ser una sola comunidad global, sin parcelas.
Este mismo proceso de parcelación comunitaria hacia una comunidad global ocurre en el campo de las religiones.
En efecto, cada religión, al nacer, tiende a encerrarse en sí misma, en un proceso natural de auto afirmación, de auto reconocimiento, como algo diferente de los otros grupos religiosos. Cada nueva religión pone sus propios límites, los cuales no se pueden traspasar. Esa es su etapa de parcelación religiosa.
Este período ha llevado a las diferentes religiones a declararse mutuamente la guerra a muerte para defender sus “parcelas”, es decir, sus propias “verdades” como las únicas valederas, y a menospreciar a las de otras religiones como herejías o idolatrías.
Desde la segunda mitad del siglo XX, poco a poco se viene notando una tendencia cada vez más fuerte hacia el diálogo inter religioso.
La meta que parece entreverse en este campo religioso, aunque aún lejana, es la de una sola comunidad religiosa global en la cual todos sus miembros crean en un solo Dios que ha impreso en cada uno su ADN propio, es decir, el de que deben vivir como lo que son: seres para amar. Con un distintivo característico: que cada cual vaya encontrando su propio camino, sin límites de parcela, sin dogmas ni mandatos que separen a los unos de los otros.
Posiblemente falten siglos o milenios, quizás, para que la humanidad llegue a ser una única COMUNIDAD GLOBAL cuya dinámica interior sea el amor a todos y a todo, personas, animales o cosas, sin distingos ni exclusiones.
Solo entonces se dará la verdadera paz global tan anhelada por todos.
Luis Guillermo Arango
Julio, 2024


6 Comentarios
Luis Guillermo: Muy interesante el proceso evolutivo de la comunidad humana. Gracias por compartirlo. Saludos. Hernando
Mil gracias, Hernando.
Luis Guillermo, una tarde me recosté en una hamaca sideral que era el cuerno de la luna creciente, y allí tuve un sueño parecido a la película que nos has rodado, con suspenso y visión histórica. Otra vez, me vino un rayo de luz que entró hasta las entrañas de lo humano, y como que me decía: Todavía no son ustedes especie humana sino que están en camino de llegar a ser especie humana. Hace poco leí que aunque cada quien escoge un camino… en realidad hay una sola cima para todos. Y me encontré un telescopio espiritual que veía entre las galaxias tres letreros: Unidad, Inmortalidad, Divinización.
Mil gracias, Vicente. Sí, así me sentí al escribir lo anterior, como en un sueño, viendo pasar la humanidad entera en su evolución hasta alcanzar a vislumbrar un futuro muy lejano, pero absolutamente seguro, en el que la comunidad humana completa vibraba al unísono en el amor.
Luis Guillermo, vale seguir aspirando a una sola comunidad global, aunque estamos muy lejos tal y como lo indican las guerras presentes y las posibles futuras que ahora se están fraguando. Los imperios no han caído de forma pacífica hasta ahora, entre otros, porque el imperio de turno se llega a creer invencible y superior. Por otra parte, la trilogía fundamental de lo que existe es la diversidad, la competitividad y la limitación.
Mil gracias, Juan Laureano. De acuerdo, esa es nuestra realidad actual. Creo que, ciertamente, hemos avanzado mucho desde los primeros humanos. Nos falta muchísimo. Pero espero no estar errado al pensar que vamos por un camino muy tortuoso, siempre avanzando, mejorando de a milímetros, hacia la comunidad global total. Faltarán muchos siglos, quizás milenios, pero llegará.