Libro amigo, compañero de viaje

Por: Luis Arturo Vahos
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En El Profeta, de Khalil Gibran, Ramiro Valencia encontró certezas dignas de compartir. Una de ellas, “Solo da, el que a sí mismo se da”, fue corroborada en las espontáneas presentaciones de los participantes cuando respondían a la pregunta sobre cuál ha sido el libro más importante en su vida.

La respuesta a la pregunta ¿cuál es su libro favorito? constituyó la temática que tuvo la virtud de congregarnos para dialogar durante dos sesiones y que ahora estamos compartiendo en este blog.

En los comentarios surgió una inquietud: ¿por qué todos experimentamos un profundo sentimiento de hermandad, de aceptación respetuosa y admiración embelesada frente a las lecturas que hicieron los compañeros que decidieron exponer su experiencia?

Supongo que, en gran medida, porque se cumplía en vivo la enseñanza del profeta. Una situación como esta no se logra con frecuencia en las redes sociales, donde nos encontramos muchos de los que asistimos a la cita gozosa los jueves o escribimos y comentamos en el blog

Tal vez Hannah Arendt (1906-1975) nos ayude a desentrañar la paradoja.

Esta pensadora del siglo XX, judío-alemana-norteamericana, de difícil ubicación ideológica, porque desdeñaba toda ideología, no se contentó con describir el acaecer de su tiempo, como historiadora y periodista, sino que arriesgó su comodidad personal al intentar explicarse y explicar de un modo filosófico lo que observaba. Para ello, asumió el método de pensadores antiguos, como Aristóteles, de quien aprendió que el pensar, ese diálogo interior honesto que nos permite distinguir, comprender, valorar, también hace libre al que lo comparte, lo socializa y se atreve a confrontar sus hallazgos con lo alcanzado por otros. El socializar honesto nos humaniza, por lo tanto, y nos hace libres.

Libertad vedada para quienes, atrapados por una ideología, reproducen en sus mentes y expresiones la “verdad” dictada, el “sentido común “, lo “conveniente “, “lo legal” y reenvían en las redes lo que otros producen, como una mercancía de consumo, nacida muchas veces de un robot. 

Compartir así nos priva del gozo que produce el contacto dialogal con otros seres libres. Nos comportamos como Dasein, seres-en-el mundo; perdidos en la impersonalidad compartida, estableciendo relaciones funcionales con el entorno, como explicó Heidegger, profesor y amante de Hannah, a quien ella criticó por perderse en la trampa ontológica de su discurso al considerar como constituyente del ser humano esa impersonal forma de existencia. 

Para Hannah, en cambio, pensar la realidad es la vía del encuentro o del desencuentro y condición de posibilidad para la creatividad, pues cada uno es individuo único e irrepetible que en su ejercicio aporta siempre algo nuevo y acepta que los demás son también originales formas de la existencia. Cómo no admirar y amar lo diverso. ¿No es acaso el jardín más bello aquel donde encontramos juntas más variadas formas y colores? Lo diverso unido en armonía es creación, es bello. La admiración es un primer paso en el camino del amor. Ingrediente necesario de lo humano.

Por otro lado, Hanna encuentra que la verdadera democracia se origina en ese ejercicio dialogal de seres libres que produce acuerdos e incluso reglas compartidas. Se aventura a afirmar que la génesis de la democracia americana la gestaron los migrantes que arribaron a Norteamérica en el Mayflower, en 1620, pues el Mayflower Contract fue el primer documento de gobierno en la colonia de Plymouth. Documento redactado por los padres peregrinos, acordado con los migrantes antes del desembarco, el cual se constituyó en modelo para las demás comunidades que se formaron en las colonias, reglas mínimas de convivencia que regirían su vida en esa tierra nueva.

Los libros que nos ayudaron a ese encuentro con nosotros mismos, a reconocernos como irrepetibles formas de la Creación parece que son los compañeros necesarios de este viaje por el mundo, como lo son quienes desde su originalidad comparten su vivencia.

Luis Arturo Vahos

Mayo, 2021

7 Comentarios

Dario Gamboa 18 mayo, 2021 - 6:24 am

Gracias Luis Arturo por ayudarnos a introducir este nuevo estilo de compartir entre nosotros. Compartir lo que ha moldeado o interrogado nuestras mentes es compartir la esencia de nuestros valores, las raíces de lo sembrado por otras mentes en la nuestra en ese espiral del saber, entender y valorar. Gracias por una excelente introducción al compartir nuestra originalidad y nuestra diversidad.

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Carlos Posada 18 mayo, 2021 - 11:47 am

Qué bello e instructivo escrito. Bien oportuno para este momento que vivimos en el planeta y en nuestro entorno. Hacer consciente ese DASEIN, ser-en-el-mundo es fundamental para cultivar la solidaridad y la compasión.

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CHRISTIAN BETANCUR 18 mayo, 2021 - 4:12 pm

Luis Arturo Vahos, gracias por compartir estos valiosos pensamientos, que nacen de tus lecturas y de tu vida misma. Un gran saludo.

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Jorge Luis Puerta 18 mayo, 2021 - 4:57 pm

Cuando comparo tu “guerrero del asfalto” con este de hoy, veo a un hombre rico en humanidad, como diría tu querida Hannah, un entrañable agente de esa triple estructura labor, trabajo y acción, como lo inmortalizó en “La condición humana”.

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GERMAN BERNAL 18 mayo, 2021 - 5:23 pm

Mi presencia aparecerá desaventurada… o impropia para ajustarse a la temática de este encuentro que han tenido… Pero es una voz que quiero decir con un inmenso afecto por tantos amigos que voy a comenzar a re-conocer y tratar en estas sesiones y encuentros virtuales. HE SIDO UN POCO O UN MUCHO AJENO A ESTOS ENCUENTROS…. PERO NO ES POR INDIFERENCIA… SINO POR UNA ESPECIE DE “PUDOR”… Y COMO DECÍA GUTIERREZ GONZALEZ POETA DEL MAIZ DE LA CEJA, “LAS PENAS TIENEN SU PUDOR”…. Espero que no sea inoportuna mi insólita aparición.

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Dario Gamboa 18 mayo, 2021 - 5:34 pm

Todo lo contrario querido German! Tu presencia es altamente apreciada. Me agrada sabeer que estas conectado con nosotros, tus hermanos, siempre. Valoramos tus opiniones y tu reaparecer en nuestras vidas. Bienvenido!!

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jesús ferro bayona 19 mayo, 2021 - 11:33 am

Me gusta mucho lo que escribes y compartes Luis Arturo. Esta reflexión sobre H. Arendt es muy apropiada en estos momentos de tanta oscuridad, que las ideologías los hacen más sombríos.

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