La esencia del hombre: una propuesta integral (1 de 3)

Por: Reynaldo Pareja
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Solemos definir, describir o entender cualquier aspecto de la realidad física del hombre, la naturaleza, el planeta, el cosmos o de la realidad sicológica, mental o espiritual humana con base en un punto de partida y un marco de referencia dentro del cual se construye esa definición. Ambos aspectos precisan cómo se mira y comprende esa realidad. Un breve recorrido nos mostrará cómo el punto de partida define el contenido de lo que se estudia. 

El punto de partida que define el contenido de la astronomía es el espacio. Al principio de la ciencia, el ser humano solo podía ver algunas de las estrellas más grandes. Nombró conjuntos como la Osa Mayor y la constelación de Virgo, clasificó los planetas más cercanos y los bautizó con nombres de dioses del momento, como Júpiter, Venus y Marte. 

Con la aparición de los potentes telescopios comenzó a ver supernovas, estrellas que nacían, agujeros negros y un conjunto de miles de galaxias en el espacio profundo, cada una con millones de estrellas y planetas. Este descubrimiento puso de relieve el más que multibillonario universo que nos rodea, donde somos apenas un punto insignificante en uno de los brazos la Vía Láctea. En ella hay entre 200 y 400 mil millones de estrellas: una perspectiva muy diferente a la que teníamos antes de estos potentes telescopios.

El punto de partida de la geología son las rocas del planeta: investiga su composición para averiguar todo lo que puedan aportar para darnos a entender cómo se formó, qué edad tiene, qué minerales o cristales la componen, para qué sirven, dónde se encuentran y, de alguna manera, nuestra relación con ellas.

En el caso de la paleontología, esta ciencia tiene como punto de partida el estudio de los fósiles de animales o humanos más antiguos, impresos en las rocas o en un estado de preservación que permita calcular cuándo existieron. Si hallan diversas piezas, los científicos hacen un bosquejo de cómo se veía el animal. De esta reconstrucción provienen las imágenes de los dinosaurios que deambularon por el planeta millones de años atrás.                                                                                

La bacteriología parte del estudio de los microorganismos que llamamos bacterias: las estudia en su origen, les da nombres, identifica su forma de reproducirse, la manera como atacan al hombre o a los animales y convive con ellos. Un médico alemán, Robert Koch, identificó las bacterias que causan enfermedades infecciosas como el cólera, y la tuberculosis. Los investigadores buscan la manera de neutralizarlas o eliminarlas con drogas o inyecciones. Su estudio se concentra en la composición y acción de las mismas.

Esta pequeña muestra, macro y micro, de diferentes puntos de partida sobre la realidad física define marcos de referencia para analizarla, clasificarla y comprenderla.

En el caso del ser humano, diferentes puntos de partida definen su esencia, que también depende del punto desde el cual se parta. Son varios los puntos de partida más conocidos que definen de manera diferente su esencia.

El más elemental es su estructura biológica. A nadie le pasa desapercibido que cada ser humano, mujer u hombre, tiene la misma estructura, conformada por sistemas y órganos iguales, pero extremadamente complejos en su interior.

Su sistema respiratorio lo constituyen fosas nasales, boca, faringe, laringe, tráquea y pulmones. Los músculos respiratorios son el diafragma y los músculos intercostales. Además del intercambio de gases, el aparato respiratorio mantiene el equilibrio en los ácidos del cuerpo a través de la eficiente eliminación de dióxido de carbono de la sangre. Por su parte, el sistema digestivo lo conforma una serie de órganos huecos unidos en un tubo largo y retorcido que va desde la boca hasta el ano: la boca, el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso y el ano. Hígado, páncreas y vesícula biliar son los órganos sólidos del aparato digestivo.

Por su parte, el sistema circulatorio está constituido por un conjunto de conductos (arterias, venas, capilares) y una bomba impulsora: el corazón. Este músculo se contrae regularmente y mantiene la sangre en constante movimiento dentro de los vasos sanguíneos. Ella contiene glóbulos rojos, ricos en hemoglobina. que transportan el oxígeno hasta todas las células del cuerpo. El sistema linfático lo forman los vasos linfáticos que conducen un líquido llamado linfa desde el espacio intersticial hasta el sistema venoso que forma parte del sistema circulatorio. 

El sistema nervioso central lo componen el cerebro y la médula espinal. El encéfalo lo protege el cráneo. Dentro de este se encuentran el cerebro, el cerebelo y el tallo cerebral y en este existe un sistema de cavidades ‒ventrículos‒ por donde circula el líquido cefalorraquídeo. ​

El sistema nervioso periférico está compuesto por todos los nervios que se ramifican desde la médula espinal y se extienden a todo el cuerpo. Lo forman los nervios craneales y espinales. El sistema nervioso transmite señales del cerebro al resto del cuerpo. Así la actividad del sistema nervioso sostiene nuestra capacidad de movernos, respirar, ver y pensar.

La unidad básica del sistema nervioso es una célula nerviosa o neurona. El cerebro humano contiene alrededor de 100.000 millones de neuronas. La neurona tiene un cuerpo celular que incluye núcleo y extensiones: axones y dendritas. Los conjuntos de axones, denominados nervios, se hallan en todo el cuerpo. Axones y dendritas permiten que las neuronas se comuniquen constantemente a velocidades de fracciones de segundo.

El cerebro consta de muchas redes de neuronas en comunicación. Estas redes permiten que sus diferentes partes “hablen” entre sí y trabajen en conjunto para controlar las funciones corporales, las emociones, el pensamiento, la conducta y otras actividades. 

Afirmar que esta formidable estructura biológica constituye la esencia del ser humano es negar lo que la realidad nos demuestra a diario: que aun personas con impedimentos físicos esenciales, como falta de manos o piernas, muestran increíbles manifestaciones de su capacidad creativa como individuos. Es el caso de Tony Meléndez, nicaragüense que nació sin brazos y aprendió a tocar la guitarra con sus pies. Es cantautor y transmite una alegría interior que deja mudos a quienes lo escuchan, pues caen en la cuenta de la bendición de tener sus dos brazos y que es posible superar una adversidad física de esa envergadura si uno no se deja amilanar por la discapacidad.

Otro increíble ejemplo de un individuo que demostró hasta la saciedad que la esencia de ser hombre no está limitada a la integridad corporal fue Stephen Hawking (1942-2018). Físico teórico británico, revolucionó la astrofísica con sus teorías, a pesar de los impedimentos impuestos por el mal de Lou Gehrig y una esclerosis lateral amiotrófica que le aquejó desde los 20 años. Esta enfermedad degenerativa lo redujo a una silla de ruedas, sin poder alimentarse, bañarse y vestirse solo, caminar o hablar a causa de una traqueotomía. A partir de entonces solo pudo comunicarse mediante un sintetizador de voz conectado a su silla. 

Hawking, con todas estas limitaciones, no dejó de producir nuevas teorías sobre el universo, colocándose a la altura de Einstein. Entre las múltiples ideas nuevas están el popular Big Bang y los campos gravitacionales de los agujeros negros. 

Estos dos ejemplos no son la excepción. Hay miles de casos similares en el mundo que constantemente confirman que la esencia de ser hombres/mujeres no está en la extraordinaria integridad corporal que tenemos cuando no estamos enfermos de algo. 

Entonces, ¿cuál puede ser la esencia del hombre?

Otro punto de partida es la sicología, ciencia social enfocada en el análisis y comprensión de la conducta humana y los procesos mentales experimentados por todo individuo y por grupos sociales durante momentos y situaciones determinadas. Esta disciplina se encarga de conocer cómo estos factores influyen en los sentimientos, pensamientos, aprendizaje y adaptación de los seres humanos al medio en que se desenvuelven.

Por medio de sus diversos enfoques, la psicología explora conceptos como la percepción, la atención, la motivación, la emoción, la inteligencia, el pensamiento, la personalidad, las relaciones personales, la conciencia y la inconsciencia; también estudia las relaciones interpersonales y el funcionamiento bioquímico del cerebro.  Para analizar el comportamiento emplea métodos empíricos de investigación, cuantitativos y cualitativos.

No debe confundirse sicología y siquiatría. Esta última es una rama de la medicina que estudia el comportamiento bioquímico del cerebro, sin ocuparse generalmente del contenido emocional o experiencial de los pacientes. Tampoco debe equipararse con el sicoanálisis, que es una disciplina terapéutica interpretativa, derivada del estudio de la mente humana.

Por más compleja, rica y determinante del comportamiento individual y colectivo que sea, la dimensión sicológica del hombre no agota ni define su esencia. Afirma, sí, que el perfil sicológico define a cada individuo en esa dimensión, pero no es la esencia de quién es él. 

Hay otra dimensión por explorar…

Reynaldo Pareja

Octubre, 2021

3 Comentarios

Hernando+Bernal+A. 4 octubre, 2021 - 8:22 am

Quedamos a la espera de tu próximo artículo. Saludos.

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Daniel Torres Hurtado 4 octubre, 2021 - 4:05 pm

Bien interesante Reinaldo, me llevas a meditar sobre algo que hace rato presiento y no tengo conocimientos ni tiempo de vida para desarrollar una teoría al respecto: Presiento el cerebro humano como una maqueta o pequeñas replicas que el universo hace de si mismo…. Gracias por tus aportes.
Y algo mas cotidiano, por favor, cuando tengas dirección en Miami mándamela para enviarte algo que te tengo de hace rato . Un abrazo!

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Humberto Sánchez Asseff 4 octubre, 2021 - 4:25 pm

De acuerdo con Hernando. Parece una novela de suspenso.

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