El discurso de posesión de Trump 2.0 insistió repetidamente, en el excepcionalismo americano, incluso ahora a nivel cósmico con el plan de conquistar el planeta Marte.
Pero, sin duda, las limitaciones de la democracia americana y de su sistema económico se reflejan claramente en la misma selección de Trump por el pueblo americano, y en las decisiones políticas y económicas del nuevo gobierno.
¿Es el progreso económico signo de excepcionalismo? Los países del llamado primer mundo son más ricos que los del llamado tercer mundo y la brecha parece aumentarse progresivamente pues la riqueza genera más riqueza. Pero, también han sido esos mismos países ricos los causantes del colonialismo, de otras formas de imperialismo económico y, peor aún, de las dos guerras mundiales, y tantas otras en el pasado reciente. De tal forma que, si se consideran excepcionales por su riqueza, también lo serían por su ferocidad y demencia en la esclavitud, el colonialismo y la guerra.
Cierto, también los vencidos se han recuperado relativamente rápido y el visitante de Tokio o Berlín, ciudades literalmente destruidas en la segunda guerra, no puede menos de admirarse ante las construcciones actuales en esas ciudades.
Hoy, como antes, el agravante es la carrera armamentista para defender el supuesto excepcionalismo, o, destino hegemónico, cuyo resultado puede ser el fin de la civilización.
Un proverbio chino dice que hasta el más sabio se equivoca una en mil veces. Y si eso le pasa al más sabio, ¿cuántas veces nos equivocamos los demás? En todas partes se cuecen habas, y como decía Sancho Panza antes de referirse a las mismas habas: “No hay camino tan llano … que no tenga algún tropezón o barranco”.
No es exclusivo de los americanos considerarse excepcionales. En Colombia creemos que somos el país más violento de mundo; pero, nuestras guerras parecen juego comparadas con los horrores de las dos guerras mundiales, o, de las guerras actuales en Gaza y Ucrania. Otro ejemplo: mirando los datos de la informalidad en Colombia, yo pensaba que éramos los campeones, pero, estamos muy cerca del promedio mundial. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), más del 60% de la población activa mundial, es decir, aproximadamente 2 mil millones de personas, obtienen sus medios de vida de la economía informal[i]. Si nos comparamos con Europa estamos mal, pero si nos comparamos con África estamos bien.
Y así en muchos otros aspectos. Podemos sobresalir en algo, pero nos quedamos cortos en otras áreas, y tanto a nivel individual como colectivo prima la mediocridad. Y si estamos por encima de la media ya podemos considerarnos afortunados. De hecho, en Colombia estamos por encima de la media en la mayoría de indicadores; y aunque en algunos estamos muy por debajo como la desigualdad económica, en otros como la cobertura en salud estamos entre los primeros. Y, ¿acaso la salud no tiene un costo económico? O, quizá no estamos calculando bien la desigualdad.
Por otra parte, es normal que cada país, e incluso cada individuo, se considere excepcional, con tal que no se lo crea mucho y quiera imponerse ante los demás. Más bien, la variedad de todos esos “excepcionalismos”, como reflejo de la diversidad, debería estimularnos a aceptarnos mejor y compartir con los demás y así sumar todas esas virtudes por el bien común. Al fin, como hoy se repite hasta la saciedad, solo tenemos un planeta para compartir y así sobrevivir en la mediocridad.
Porque, bien entendida, la mediocridad debería satisfacernos. Incluso una biografía típica, por ejemplo, la mía, bien podría titularse la historia de un mediocre, o más bien, historia de un mediocre con suerte. Cierto, a la suerte añadí la perseverancia.
[i] Un explorador de datos sobre la economía informal | Data Futures Exchange
Juan Laureano Gómez C.
Enero, 2025


8 Comentarios
Juan Laureano, sigue perseverando en tu afortunada y fecunda “aurea mediocritas”.
Juan Laureano: Muy bueno y acertado tu comentario. Sugiero solamente que diferencies entre “media estadística” o medianidad, y “mediocridad”. Esta última tiene una connotación peiorativa porque implica una cierta satisfacción con no querer ser mejores. Un cordial saludo. Hernando
Excelente sugerencia Hernando. Estoy plenamente de acuerdo pues me sentí incómodo con que Laureano se clasificara en el artículo “mediocre” y no como un ser simplemente distinto que está en la media o mediana de la humanidad como lo estamos todos… dependiendo de en qué nos comparemos y con quienes ..
Muy ciertos tus commentarios Hernando, gracias
Gracias Dario, exageré un poco el tono
Rodolfo, me gustaría eso de una mediocridad fecunda. Gracias
Los que tuvimos la fortuna de ser compañeros de Íñigo, logramos un avanzar un poco en la formación y en el sentido humanístico para analizar con humildad el acontecer de la familia humana, no para ser “excepcionales”, sino para vivir pausadamente con la “Aurea Mediocritas” que menciona RR de Roux.
John, no se podría decir mejor (tus comentarios). Gracias