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Errores de Inclusión

Por Jorge Ivan Gonzalez
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En el proceso que está llevando a cabo Planeación Nacional (DNP) para ir consolidando el registro universal de ingresos, se ha hecho una evaluación de los errores de inclusión del Sisbén[1].

El error de inclusión se presenta cuando se incluye en una categoría a quien no debería estar allí. Y el error de exclusión se presenta cuando se deja por fuera a quien debería estar incluido. En el Sisbén los errores más frecuentes son de inclusión, porque existen mecanismos endógenos para corregir los errores de exclusión. 

El hogar que considera que debe ser incluido y no lo está, pide que se le haga la encuesta. Este mecanismo intrínseco permite que los errores de exclusión se pueden auto-corregir. No sucede lo mismo con los errores de inclusión, porque la persona que está mal calificada no tiene incentivos para modificar su situación.

Para evaluar los errores de inclusión, el DNP contrasta la calificación del Sisbén con la información disponible en los registros administrativos. El registro social de hogares es una base muy completa, incluye 55 millones de registros y ofrece un panorama más completo que las encuestas Sisbén. Los registros administrativos son una fuente de información valiosa.

Actualmente en el grupo A del Sisbén, que correspondería a los más pobres, hay 4 millones de personas y, después de hacer los cruces de bases de datos, solamente debería haber 2,9 millones.El error de inclusión es de 1,1 millones de personas. Estas personas que están en el grupo A son candidatos privilegiados de diversos programas sociales, incluyendo los que entregan subsidios monetarios.

Estas personas estarían recibiendo beneficios que no se merecen. Deberían estar por fuera del Sisbén, o calificadas en otros grupos diferentes, como Sisbén B, C, D. En estas categorías los beneficios son menores a los que corresponderían a quienes están en el grupo A.

Las diferencias entre ciudades son significativas. Las ciudades con más errores de inclusión en el grupo A son, en su orden, Cartagena (38.000 personas), Bogotá (34.000), Soledad (26.000), Barranquilla (26.000), Cali (23.000).

Entre las causas de estos errores de inclusión vale la pena señalar cuatro: la desactualización de la información, la manipulación, los problemas metodológicos, y la diferencia entre las pobrezas subjetiva y objetiva.

La información del Sisbén se desactualiza porque las encuestas no son periódicas. Los registros administrativos se mantienen al día más fácil que las encuestas Sisbén. El error de inclusión se origina en el desfase entre la información pasada del Sisbén y la actual del registro administrativo. Esta asimetría es inevitable mientras se mantenga la actual metodología del Sisbén.

La manipulación de información se explica por razones políticas o por intereses corruptos. La oferta de beneficios en los programas sociales se expresa en apoyo político.

Existen problemas metodológicos. Se ha avanzado en cuatro versiones del Sisbén. Entre el Sisbén I y el IV hay mejoras significativas, pero a pesar de los avances técnicos, es imposible eliminar los errores de inclusión y exclusión.

La brecha entre la percepción de la pobreza y la pobreza objetiva crea una asimetría que genera tensiones y dificulta la administración de los programas sociales.

Los errores de inclusión se reflejan en una asignación inadecuada de los recursos públicos. Es necesario irlos corrigiendo de tal manera que reciban los beneficios quienes realmente los necesitan.

Jorge Iván González

Publicado en La República, Colombia


[1] Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales de Colombia.

1 comentario
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1 comentario

César Vallejo Mejía 23 noviembre, 2023 - 10:45 am

Las políticas de subsidios siempre presentan problemas de inclusión y de exclusión. Lo importante es que, desde su formulación, el elemento de transitoriedad sea más importante que el de resolverle los problemas a los beneficiarios. Eso significa que, partiendo de un concepto de equidad o igualdad de oportunidades, el objetivo de los subsidios debe ser crear condiciones para que las personas y familias adquieran la capacidad de resolver sus problemas con su propio esfuerzo (reconocer su dignidad, no subestimarlas). Las políticas de subsidios deben contener, en consecuencia, un componente de “concientización” previo a la entrada al programa, y otro de “capacitación, asesoría y apoyo” durante su vigencia. Qué bueno que el DNP esté profundizando en el problema.

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