Más que del diario vivir, hablemos de la utilidad de llevar un diario donde registremos nuestro diario vivir.
Casi todo en el diario vivir está relacionado con la convivencia con nosotros mismos y con lo demás, y en el esfuerzo por lograr el equilibrio entre el yo y lo otro.
Y digo esto porque vivir bien con uno mismo (suena como si fuéramos dos, ¿el alma en el cuerpo, o, el cuerpo en el alma?), requiere (o al menos, es altamente recomendable) llevar un diario. Sí, un diario en al cual escribir como en una bitácora, ahora sí, el diario vivir.
Junto a la creación del lenguaje verbal, la invención de la escritura que remonta a la Mesopotamia y Egipto hace más de 5 000 años e inicialmente consistente en pictogramas y símbolos simples utilizados en las primeras formas de contabilidad de los registros económicos y administrativos, permitió la acumulación y transmisión de datos, base para un mayor desarrollo del conocimiento, la administración (organización social) y la cultura.
Hoy la ciencia de datos es uno de los pilares de la inteligencia artificial que rápidamente está transformando el mundo.
Hoy también, los humanos seguimos obsesionados con escribir, ya no con lápiz y papel, sino en las redes sociales, WhatsApp, correo electrónico, etc… Todo lo que escribamos en estos nuevos medios es eterno como los diamantes, pues se almacena en medios electrónicos, y con la orden de un juez, o con la mera decisión del recipiente, pueden salir a la luz pública.
Por otra parte, algunos estudios señalan que, en promedio los adultos, gastan alrededor de 2 horas y media al día en redes sociales. En mi caso, el tiempo que dedico a escribir y escuchar o leer en las redes sociales (incluyendo los podcasts), es mucho mayor al tiempo dedicado a hablar con otros.
Así que cuando escribimos, estamos siguiendo una compulsión fundacional del ser humano, satisfaciendo la necesidad de comunicarse y abrirse así a los demás. De la abundancia del corazón habla la boca y, de esa misma abundancia también se escribe.
Podemos considerar dos tipos de diario: el biográfico, de gran ayuda para recordar tiempos pasados, y el mero registro de datos útiles para el vivir, sobre todo en el campo de la salud tanto física como mental. En mi caso personal me ha sido de gran utilidad registrar las reacciones de mi organismo a las medicinas y los alimentos y las mejoras o empeoramiento ante hábitos y o comportamientos que deseo eliminar o reforzar. Y todo lo anterior en el contexto del examen diario nutricional y espiritual (o mental).
Es decir, el diario como instrumento mental para el mejoramiento personal, a través de la reflexión diaria (de motivaciones, causas y efectos), basada en los hechos (datos) que se van registrando. Esforzarse por la mejora continua es el trabajo de todos para incrementar la esperanza de un futuro mejor.
Yo echo de menos no haber llevado un diario desde joven. De gran ayuda me serviría hoy para recordar y de alguna forma revivir tantas experiencias, y, por qué no, hasta escribir mi propia historia sin mayor esfuerzo. Me queda la imaginación, que seguramente basada en las experiencias olvidadas y en otros aprendizajes origine narrativas como esta.
Juan Laureano Gómez
Enero, 2025


8 Comentarios
Juan Laureano: Muy interesante sería poder leer el diario de tu vida y de tus múltiples realizaciones. Tema por demás interesante tanto para el recuerdo, como para el mejoramiento y el progreso personal. Saludos. Hernando
Muchas gracias, Juan Laureano. Recuerdo el cuento de Borges sobre FUNES EL MEMORIOSO, que era capaz de recordar con detalle cada instante de cualquier día de su vida… hasta la forma y posición de las nubes. Pero en recordar un día entero se le iba otro día. Admiro a periodistas que han trabajado en el gobierno y toman nota de cada hecho y cada reunión, lo que les sirve para escribir historias interesantes y reveladoras. Sería ideal entonces poder escribir un diario con hipervínculos que faciliten la posterior consulta por temas, por personas, por lugares y por épocas. No faltará la aplicación que nos ofrezca esto. Un gran saludo
Gracias Juan. Yo también he tenido esta práctica. Me quedó un diario muy interesante de mi experiencia del doctorado y el servicio en el Pio Latino Americano en Roma. Y hace dos años a propósito del libro de Alejandro Angulo volvía a escribir todas las noches como ejercicio espiritual. Espero darle una leída e inspirarme para temas complementarios en el texto que estoy preparando con motivo de mis primeros 75. ¡Enhorabuena Juan!
Juan L. Interesante y sugestivo artículo. ¿Hubiera querido escribir un diario? ¿Habría sido constante en hacerlo? ¿Cuántas páginas habría dejado -intencionalmente- en blanco o las habría borrado? Y tantas otras preguntas retrospectivas sobre el diario… también proyectivas! Gracias, saludos.
Goyo, buenas noticias, esperamos tus memorias
Hernando, gracias por el ánimo, espero perseverar.
Christian, cierto, es demorado recordar, pero encuentro que se reviven las emociones
Vicente, seguramente de tener el diario, me estaría haciendo todas esas preguntas, que ahora me ahorro. Gracias