“El mundo está loco, loco, loco”, exclamó Linguacuta al ver los enjambres de drones y misiles que caían sobre Gaza, Líbano, Ucrania, Irán. “Cuántos retos tienen los humanos para llegar a serlo”. El sabio Jorge Wagensberg, profesor de Teoría de procesos irreversibles (atención, humanos, que hay procesos irreversibles) replicó: “Muchacha, el reto de la humanidad es, en esencia, doble: sobrevivir y convivir. Apuesto, pues, por la sobreconvivencia y la superconvivencia”.
SOFROSINA.- ¿Qué entiendes por eso?
J. WAGENSBERG.- Sobrevivir es vivir más tiempo que el vecino. Sobreconvivir es vivir en armonía con un vecino más tiempo que sin él. Y superconvivir es vivir en armonía con un vecino mejor que sin él.
SCHOPENHAUER.- ¿Armonía? Como dicen por ahí, para muchos la vida es como la escalera de un gallinero: corta y llena de mierda.
LINGUACUTA.- Es cierto. Pocos tienen la ventaja de haber recibido una buena educación…y una buena herencia, como tú.
SCHOPENHAUER.- Lo siento por ellos, pero la compasión no me impide ver que, para sobrevivir, hay que cuidarse de la maldad innata del género humano.
J. WAGENSBERG.- Fue lo que aconsejaste con la estrategia de los erizos.
LINGUACUTA.- ¿Me la recuerdas?
SCHOPENHAUER.- Unos erizos quisieron acercarse mucho unos a otros en un gélido día de invierno para no helarse de frío y darse mutuo calor. Pero sintiendo enseguida los pinchazos recíprocos de sus respectivas púas tuvieron que separarse. Pronto el deseo de calor los empujó a acercarse de nuevo, pero entonces se repitió este segundo mal; de manera que fueron pasando de un sufrimiento a otro hasta que lograron encontrar una distancia adecuada desde la que pudieron soportarse mejor. De la misma manera el deseo de compañía, surgido del vacío y la monotonía del propio interior, impulsa a los seres humanos a buscarse los unos a los otros, pero sus múltiples características repugnantes y sus insoportables errores los separan otra vez.
SOFROSINA.- Para apreciar un cuadro hay que encontrar la distancia apropiada. Lo mismo sucede con las personas: ni muy cerca, ni muy lejos.
SCHOPENHAUER.- La distancia media que finalmente encuentran, gracias a la cual es posible soportar la compañía, la proporcionan la cortesía y las finas costumbres. A aquel que no guarda esta distancia prudencial se le grita en Inglaterra: ¡Keep your distance! (¡mantente a distancia!). Así solo se satisfará de manera imperfecta la necesidad de calor, pero a cambio no se notarán los pinchazos de las púas. Ahora bien, quien tiene mucho calor propio en su interior prefiere apartarse de la sociedad para no provocar ni recibir molestias.
SOFROSINA.- Schopen, apartarse de la sociedad es imposible. Nadie es una isla.
J. WAGENSBERG.- La tragedia del humano es que es tan incapaz de vivir solo como incapaz es de vivir con el otro.
SCHOPENHAUER.- Mi experiencia me enseñó que cuanto más se acercaban dos seres humanos, más probable era que se lastimaran entre sí.
SOFROSINA.- Pues a mí, la experiencia me enseñó que hay una razón para cada persona que encontré. Unas me pusieron a prueba, otras me amaron, otras me utilizaron, algunas me enseñaron algo y otras me ayudaron a dar lo mejor de mí misma.
J. WAGENSBERG.- Si de todas maneras tenemos que convivir, lo mejor es aprender a hacerlo.[1]
SCHOPENHAUER.- Somos todo oídos, Wagensberg.
J. WAGENSBERG.- La convivencia humana depende de dos conceptos (y de sus contrarios): la alegría (y la tristeza) de lo propio (y de lo ajeno). Y las pasiones de la convivencia humana son ocho: la compasión, la envidia, el morbo, la alegría empática, la autoestima, la autocompasión, la melancolía y la nostalgia.
SCHOPENHAUER.- Puras generalidades.
J. WAGENSBERG.- Calma, Schopen, calma. La compasión es la tristeza propia por la tristeza ajena (pena me da tu pena). La envidia es la tristeza propia por la alegría ajena (pena me da tu contento). El morbo es la alegría propia por la tristeza ajena (contento me da tu pena). La alegría empática es la alegría propia por la alegría ajena (contento me da tu contento). La autoestima es la alegría propia por la alegría propia (¡qué contento me da mi contento!). La autocompasión es la tristeza propia por la tristeza propia (¡qué pena me da mi pena!). La tristeza propia por la alegría propia es la contradicción del melancólico (pena me da mi contento). La alegría propia por la tristeza propia es la contradicción del nostálgico (contento me da mi pena).
LINGUACUTA.- Parecen aforismos.
J. WAGENSBERG.- Lo son. Forman parte de mis 1116 aforismos para navegar por la realidad. Los puedes leer en mi libro Más árboles que ramas.
SCHOPENHAUER.- Me gusta que no usas jerga incomprensible, como tanto filósofo.
SOFROSINA.- Entre las pasiones que mencionaste ¿destacas algunas?
J. WAGENSBERG.- Dos altas pasiones -la compasión y la alegría empática- son las luces, y dos bajas pasiones -el morbo y la envidia- son las sombras de la convivencia humana.
SCHOPENHAUER.- Estoy muy de acuerdo con el alto lugar que le das a la compasión. Para mí la compasión es el fundamento de la moral ya que ella es la única que excluye el egoísmo como motivación de la conducta.
J. WAGENSBERG.- La historia y geografía del progreso moral es la historia y geografía del ejercicio de la compasión.
LINGUACUTA.- Ejercicio que realizamos aun a sabiendas de que a muchos no les importa ser deshonestos sino que no se sepa.
SOFROSINA.- Observa bajo las máscaras con mirada penetrante y amable ironía pues todos, en algún momento, hacemos comedia.
LINGUACUTA.- Harto me sirvió abrir bien los ojos pues aunque las personas no dicen siempre lo que piensan, terminan siempre por mostrar lo que son.
SCHOPENHAUER.- Están más desconfiadas que viuda rica.
LINGUACUTA.- Desconfiadas pero sin fanatismo: El que se fía de todo el mundo tiene poco juicio; el que no se fía de nadie, tiene todavía menos.
SOFROSINA.- La convivencia es cuestión de equilibrio: ser gentil pero sin dejarse utilizar; confiar pero sin dejarse engañar; aceptarse pero sin dejar de mejorarse.
LINGUACUTA.- Esperar que te comprendan, pero sin esperar que todo el mundo entienda tu viaje, especialmente si nunca han tenido que recorrer tu camino.
SCHOPENHAUER.- Pensar que dije que las mujeres son animales de pelo largo e ideas cortas. ¡Qué equivocado estaba!
LINGUACUTA.- ¡Tú lo has dicho! También los inteligentes pueden decir estupideces.
Todos rieron y alegremente desaparecieron.
[1] “Convivir”, Diálogos de Ultratumba, 24 marzo 2022, https://exjesuitasentertulia.blog/?s=convivir
Rodolfo Ramón de Roux
Abril, 2026


12 Comentarios
Este “Diálogos de ultratumba” es una brillante muestra de la laberíntica complejidad de lo que algunos llamamos la “Condición Humana”. De acuerdo a ello, de más de 8,200 millones de seres humanos que somos según estadísticas actualizadas, no hay uno solo igual a otro…
… Y decir que en esa lucha, inherente y constante, entre antagonistas en la misma “Condición Humana”, la benevolencia lo tiene cuesta arriba y la malevolencia lo tiene cuesta abajo…
Cuesta arriba, cuesta abajo, así es la montaña rusa de la “condición humana”. Gracias por su comentario, Jean-Claude.
Rodolfo pienso que apenas estamos en camino de llegar a ser especie humana, pero vamos bien !
Jean-Claude la historia humana nos enseña que subimos y bajamos, pero nuestro destino es ascender. Ahí vamos, como Artemis II…
Rodolfo: una gran reflexión sobre la armonía en la convivencia y supervivencia humana. Armonía que en términos musicales significa coherencia, es decir llegara a acuerdos, o sea también convergencia cuando los tonos se desarmonizan y regresan a un momento de concordancia, Se trata del diálogo buscado en medio de la incoherencia. Y por lo tanto es algo que transcurre, que se pierde y se vuelve a encontrar. Esperamos que en estos momentos de incoherencia y de intemperancia lo volvamos a encontrar. Saludos. Hernando
Hernando y Vicente, muy estimulantes sus comentarios, que agradezco.
Rodolfo: retratas muy bien la condición humana: diversos, competitivos y limitados. Nos queda buscar el medio: ni tan cerca que queme al santo, ni tan lejos que no lo alumbre.
Juan L., viene como anillo al dedo el refrán que traes a colación.
Gracias Rodolfo y gracias a todos los que (hasta ahora) han comentado. Nos diste los puntos para la meditación para el resto de nuestra vida. Esa Linguacuta es una sabia. . .
Al oír lo que dijo Humberto, Linguacuta sacó pecho muy ufana. Montaigne le advirtió: “Si se te suben los humos te sacamos de la tertulia ‘¿Qué sé yo?’ “. Sócrates aplaudió. Linguacuta enrojeció.
Insuperables nuestras dos amigas. La equilibrada Sofrosina tiene más de una idea relumbrante. Y el comentario final de Linguacuta al arrepentido Schopenhauer saca la cara por todas las mujeres. Pero el apunte genial es haber puesto a diaogar dos filósofos en buena parte opuestos. Misericordia y compasión, coincidencias con la vieja tradición bíblica.
La misoginia fue el lado oscuro del genial Schopenhauer. Linguacuta hizo bien en lanzarle un dardo.
Me hacen falta tus diálogos para conocer mejor la índole humana a través de tus filósofos amigos y no tan amigos…