Observando el auge de la exposición mediática favorecida por las “redes sociales virtuales” un grupito de ultratúmbicos entabló esta conversación sin pretensiones.
SOFROSINA.- ¿Has visto cómo los adictos a las redes sociales andan obsesionados con tener cada vez más followers?
LINGUACUTA.- El ego necesita alimentarse.
SOFROSINA.- Pero si lo hace en exceso termina por ocupar a toda la persona.
DE LA FONTAINE.- Que acaba reventando, como la rana que se hinchó demasiado queriendo ser buey.
SOFROSINA.- También el envidiado corre peligro si se muestra, o si lo muestran demasiado.
LINGUACUTA.- Es comprensible, no todo el mundo tiene el coraje necesario para soportar la felicidad ajena.
SOFROSINA.- ¡Qué vaina! Se está más dispuesto a compadecer las desdichas del prójimo que a alegrarse de sus éxitos.
FRANZ KAFKA.- El camino que lleva al prójimo es demasiado largo para mí.
FRAY LUIS DE LEON. – Desde que la envidia y la mentira me tuvieron encarcelado, aprendí que lo mejor es no ser ni envidiado ni envidioso.
FELIX M. SAMANIEGO.- Solo en versos se encuentran los dichosos/que viven ni envidiados ni envidiosos./¿Pues a qué estado el hombre llama bueno?/Al propio nunca; pero sí al ajeno.
SOFROSINA.- Por otra parte, fray Luis, no muchos comparten tu “dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado”.
LINGUACUTA.- Por el contrario, cada vez hay más personas que parecen vitrinas: les encanta exhibirse. ¡Qué tal el éxito de Facebook! Nunca había visto moviéndose tan excitado al ciempiés del ego.
SOFROSINA.- Ni había visto tan reducida la especie de los discretos, esos que son más de lo que muestran y hablan menos de lo que saben.
ANDRÉ MAUROIS.- Nunca ha sido abundante la cosecha de quienes solamente dicen lo que haga falta, a quien haga falta y cuando haga falta.
SOFROSINA.- O sea, los que saben lo que no hay que decir de lo que saben.
GRACIÁN.- Y que saben callar cuando no saben. Además, tienen la prudencia de saber ignorar lo que no deben saber.
LINGUACUTA.- A eso lo llaman en mi tierra “hacerse la gringa”. Pero es más fácil sacarse mocos con un guante de boxeo que frenar la lengua, hacerse la desentendida y administrar el silencio.
DE LA BRUYÈRE. – Desafortunadamente muchos no tienen bastante ingenio para hablar bien ni bastante juicio para callarse.
LINGUACUTA.- Ya me lo han dicho: trágate las palabras ociosas antes de que levanten vendavales que el tiempo vuelve tormentas.
DIÓGENES DE SINOPE.- ¡Dejen de ser tan biempensantes! A veces hay que decir las cosas abiertamente y de manera provocadora para sacudir a hipócritas y conformistas.
LINGUACUTA.- Tienes razón, desde tu punto de vista.
DIÓGENES DE SINOPE.- No solo desde mi punto de vista.
LINGUACUTA.- Será como tú dices.
SOFROSINA.- Añado que los discretos tienen la sensatez de saber pasar desapercibidos cuando conviene.
LEON GAMBETTA.- Lo cual harto se necesita, pues una gran habilidad sin discreción llega casi invariablemente a un final trágico.
VICENTE DE PAUL.- También enseñan los discretos que el ruido no hace bien y que el bien no hace ruido.
SOFROSINA.- Porque, como dicen que dijo el maestro de Galilea, al hacer el bien “no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”.
LINGUACUTA.- Los discretos no presumen ni de sus defectos y tienen la elegancia de dejar que los demás descubran sus virtudes.
FRANCIS BACON.- Saben que sin la discreción las otras virtudes dejan de serlo.
NIETZSCHE.- Sospecho que muchos discretos lo que quieren es ser ensalzados por su discreción.
TERESA DE ÁVILA.- ¿Qué quieres? ¿Que uno niegue lo que es? No, Federico: Humildad es verdad.
SOFROSINA.- Otro aspecto que me gusta de los discretos es que lavan en casa la ropa sucia y en su boca lo privado no se vuelve público. Discreto no dice secreto.
LINGUACUTA.- Solo los necios ignoran que tres personas pueden guardar un secreto si dos de ellas ya están muertas. Sofro, como ya pasamos a mejor vida dinos qué mal te aqueja.
SOFROSINA.- ¿Por qué lo preguntas?
LINGUACUTA.- Porque tarde en la noche vi al doctor Galeno saliendo de tu mausoleo.
SOFROSINA.- Eso no quiere decir nada. Yo vi salir a Napoleón del tuyo, y no estamos en guerra.
GRACIÁN.- Apliquen lo que predican. ¿Dónde quedó la cacareada discreción?
LINGUACUTA.- Ay, Baltasar, del dicho al hecho hay mucho trecho.
SOFROSINA.- Si no fuera porque a los humanos nos encantan los chismorreos, murmuraciones, dimes y diretes, se morirían de hambre decenas de miles de personas que viven de las publicaciones amarillistas, la crónica roja, la prensa rosa, la novela negra y la política de alcantarilla.
Rodolfo Ramón De Roux
Noviembre, 2024


7 Comentarios
“No te compares con los demás porque te volverás vano o amargado” Cuando el ego es el que manda, se pierde la verdadera sabiduría. Hoy podemos observarlo en los medios de comunicación y en nuestro gobierno actual, lo mismo que en el indispensable celural y sus posibilidades de perder nuestra propia libertad o exponerla y exibirse como lo dices.
Rodolfo, ya lo dijo el dicho: “Eres dueño de tu silencio y esclavo de tus palabras”. Conforme nos hacemos viejos parece más dificil eso de la discreción… que debería ser al contrario !
Rodolfo, muy difícil comentar tu diálogo sobre la discreción, sin dejar de ser discreto. De nuevo: te luciste con tu ingenio, con tu “chispa” para mencionar sin decir. Mi comentario: GRACIAS!
Querido Rodolfo Ramón:
¡Cuán grato constatar como “tu Ramón”, cumple con el significado de “estar protegido por el consejo divino”, que constantemente ilumina la “sophrosyne” de tus artículos!
Con razón, desde “ultratumba”, surge tu periódica sugerencia de vivir la delfítica máxima aplicada por Sócrates: “Conócete a ti mismo”.
“El reconocimiento de la propia ignorancia, el cual nos lleva a vivir buscando el conocimiento que no se posee y sin aparentar ser sabio”.
Felicitaciones, con mi especial abrazo:
Edmundo Pérez G.
Iba a comentar, pero, por practicar la discreción, prefiero no comentar.
Callo ante tanta discreción, Jhon.
Toujours très bien formulé et pensé, mais cette fois-ci, c’est encore mieux que d’habitude… Un régal.
Amitiés
Françoise
Por discreción, que no se publique mi comentario admirativo…