Home Actualidad Diálogos de Ultratumba – El Papa que hizo el “gran rechazo”

Diálogos de Ultratumba – El Papa que hizo el “gran rechazo”

Por Rodolfo Ramon de Roux
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Desde el ultratúmbico “Panóptico Sideral” observaban -unos con curiosidad, otros con devoción- las ceremonias vaticanas en torno a la elección de León XIV, el 8 de mayo de 2025.

SOFROSINA.- Dinos, Francisco, tú que estás familiarizado con esos quehaceres ¿cómo ves todo esto “desde la barrera”?

FRANCISCO.- Con gran sosiego. Te añado que, aunque no soy amante del boato, me emociona la solemnidad de esta liturgia. ¿Viste que a León se le aguaron los ojos cuando se dirigió a la muchedumbre en delirio desde el balcón de la Basílica de san Pedro?

SOFROSINA.- ¡Ah!, la liturgia. Ella es el protocolo del poder religioso.

LINGUACUTA.- Y el protocolo es la liturgia del poder político. 

CELESTINO V.- (Enjuto como un alambre por sus prolongados ayunos). Cuando observaba el desfile de 133 cardenales de todo el mundo que entraban en solemne procesión a la Capilla Sixtina no pude sino pensar en aquel conclave que -para mal de mis pecados- me eligió como Papa el 5 de julio de 1294.

SOFROSINA.- ¿Cómo así que “para mal de tus pecados”?

CELESTINO V.- No quiero aburrirlas con los intríngulis de la Santa Sede en aquel entonces.

LINGUACUTA.- Tranquilo, que no tenemos nada mejor que hacer. 

Celestino cerró los ojos y suspiró profundamente. Temimos que fuera a empezar una larga digresión, pero fue breve.

CELESTINO V.- En 1292, tras la muerte de Nicolás IV, la Iglesia se quedó sin Papa un período de dos años y tres meses debido a la división del colegio cardenalicio en dos facciones encabezadas por las ambiciosas e intrigantes familias romanas Colonna y Orsini.

LINGUACUTA.- No es moco de pavo elegir un sucesor en el trono pontificio.

CELESTINO V.- Lo increíble fue que, para salir de aquel punto muerto, me eligieron a mí, un anciano de casi ochenta años, dedicado a rezar y a vivir en una cueva en los montes de Majella, a donde fueron a buscarme y presionarme para que aceptara ser Papa.

SOFROSINA.- Imagino que para alguien más inclinado a la piedad que a las intrigas fue meterte en camisa de once varas.

CELESTINO V.- (Respondiendo serenamente). Por supuesto. No tenía la menor idea de cómo gobernar la compleja maquinaria de poder en la que se había convertido la Iglesia del humilde pescador de Galilea.

LINGUACUTA.- ¿En qué terminó el asunto?

CELESTINO V.- Mal. A los cinco meses y nueve días terminé renunciando al cargo. 

SOFROSINA.- Me dicen que tu pontificado ha sido el segundo más breve en la historia de la Iglesia. 

CELESTINO V.- Me ganó Albino Luciani, el llamado Juan Pablo I, quien murió treinta y tres días después de ser elegido Papa.

FRANCISCO.- La paradoja fue que a Juan Pablo I lo sucedió Juan Pablo II, cuyo pontificado ha sido el segundo más largo de la historia: 26 años, 5 meses y 18 días. 

LINGUACUTA.- ¡Válgame Dios!

CELESTINO V.- Que yo sepa, después de mi renuncia sólo ha habido otra voluntaria, la de Benedicto XVI, más conocido como Joseph Ratzinger.

FRANCISCO.- Bravo, Celestino: estás presente en dos récords pontificios.

CELESTINO V.- Hubiera preferido no estarlo.

FRANCISCO.- Pero si Petrarca te elogió en el De vita solitaria.

CELESTINO V.- Sí, pero Dante se me vino encima. El florentino, en su Divina Comedia, en el Canto III del Infierno, me colocó entre los indolentes y me juzgó duramente en los famosos versos: vidi e conobbi l’ombra di colui/che fece per viltade il gran rifiuto (“vi y reconocí la sombra de quien, por cobardía, hizo la gran renuncia”).

CONSTANTINO CAVAFIS.- (Con mucho aplomo). No estoy de acuerdo con Dante. Hay que tener fuerza y valor para decir “No” cuando los demás esperan lo contrario. Por eso escribí mi poesía “Che fece… Il gran rifiuto“.

SOFROSINA.- Observo que citas el verso de Dante, pero suprimiendo dos palabras fundamentales: “per viltade”. 

CONSTANTINO CAVAFIS.- Porque decir “No”, renunciar, no es necesariamente algo que se haga por cobardía. Se requiere entereza para decir “No” si te lo dictan la razón y el corazón aun a sabiendas de que te llamarán cobarde, pusilánime e incluso egoísta. 

LINGUACUTA.- Recítanos tu poesía.

CONSTANTINO CAVAFIS.- (Muy serio). A algunos hombres les llega un día/en que deben decir el gran SÍ o el gran NO./ De inmediato se revela quién tiene preparado en su interior el SÍ,/ y diciéndolo avanza en su estima y convicción./ Pero aquél que rehusó no se arrepiente./ Si otra vez le preguntaran, diría de nuevo: NO./ Y sin embargo lo agobia aquel NO -aquel correcto NO- toda su vida.

CELESTINO V.- Yo dije “No” alegando tres razones: enfermedad, falta de conocimientos y el deseo de retornar mi vida de ermitaño.

BONIFACIO VIII.- (Arrogante y luciendo una imponente tiara papal). Diez días después de tu renuncia se reunió el conclave que, en un sólo día de deliberaciones, me eligió Sumo Pontífice, a mí, cardenal Benedetto Gaetani, de noble familia. 

CELESTINO V.- Sólo deseaba volver a mi cueva y a mis oraciones, pero temiste que un hombre tan ingenuo como yo se convirtiera en un instrumento en manos de tus opositores y llegara a provocar un cisma.

BONIFACIO VIII.- Por eso ordené encerrarte bajo llave en el castillo de Fumone. Así te saqué de la circulación.

CELESTINO V.- Y de manera definitiva, pues en Fumone estuve encarcelado hasta mi muerte, ocurrida diez meses después. 

BONIFACIO VIII.- No lo lamento. Eras demasiado espiritual y manso para dirigir la barca de San Pedro.

LINGUACUTA.- A la que convertiste en avasallador acorazado cuando expediste la bula Unam Sanctam afirmando solemnemente que “fuera de la Iglesia no hay salvación (extra Ecclesiam nulla salus) ni remisión de pecados”, para rematar con el “declaramos, proclamamos y definimos que es absolutamente necesario para la salvación que toda criatura humana esté sometida al Romano Pontífice.” 

SOFROSINA.- Consolidaste así la teocracia papal que se venía desarrollando desde tiempos de Gregorio VII e Inocencio III, quien en 1209 llamó a la sangrienta cruzada contra los cátaros en el sur de Francia. 

BONIFACIO VIII.- ¿Y qué quieren? Existe una sola Iglesia y fuera de ella no hay salvación posible. Su cabeza es Cristo, que obra a través del Papa. La Iglesia usa directamente el poder espiritual y delega el civil en los monarcas, que deben usarlo siguiendo las directrices de la Iglesia. El poder papal puede juzgar al poder político, pero nadie, salvo Dios, puede erigirse en juez nuestro. Todo aquel que desee preservar su salvación eterna le debe obediencia al Papa. ¡Lean la Unam Sanctam!

LINGUACUTA.- Te voy a regalar los documentos del Concilio Vaticano II para que moderes tu opinión.

BONIFACIO VIII.- ¡Qué cuento de “opinión”! Es la verdad monda y lironda, pues yo lo dije y el Papa es infalible cuando proclama un dogma. Los que no hagan caso de mi Unam Sanctam van a llorar y a crujir de dientes por toda la eternidad.

LINGUACUTA.- (En voz baja, como quien no quiere la cosa). Pues ya estoy en Ultratumba y no me ha pasado nada. 

BONIFACIO VIII.- ¡No estoy dispuesto a tolerar eso!  Acércate, mocosa, para que degustes un soberano baculazo. 

LINGUACUTA.- (Con fingido temor). ¡Será como tú digas! ¡Será como tú digas! 

CELESTINO V.- (En tono conciliador). Calma, Bonifacio. 

BONIFACIO VIII.- (Agitando su báculo para dar más énfasis a su indignación). ¡Qué flema tienes, Celestino! 

CELESTINO V.- A quien no le guste la flema, le falla la economía de las pasiones.

FRANCISCO.- No puedes negar, Bonifacio, que contribuiste a alimentar muchos y amargos futuros enfrentamientos con los señores de este mundo por cuestiones de poder, y no precisamente espiritual.

LINGUACUTA.- Pensar que Jesús le dijo a Pilato: “Mi Reino no es de este mundo”. 

CELESTINO V.- (Con la conversación a punto de desmadrarse). No vale la pena enzarzarnos en una amarga discusión. Ya estando en Ultratumba ¡para qué hacernos mala sangre! (Bonifacio se sumió en un silencio malhumorado).

FRANCISCO.- Mejor sigamos viendo la solemne liturgia que está presidiendo León XIV, digno miembro de la Orden de San Agustín.

AGUSTÍN DE HIPONA.- Espero que promueva mi Dilige, et quod vis fac. (Ama y haz lo que quieras).

Rodolfo Ramón de Roux

Mayo, 2025

8 Comentarios
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8 Comentarios

Vicente Alcalá 11 mayo, 2025 - 7:36 am

Rodolfo, ¡qué tiempos aquellos! Gracias a Dios han mejorado.

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Rodolfo Ramon de Roux 11 mayo, 2025 - 8:18 am

Sin lugar a dudas, Vicente.

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John Arbeláez Ochoa 11 mayo, 2025 - 8:58 am

Conque el tal Bonifacio fue el que “fecit male” en vez de “bonum facere” según su nombre y con él inició la edad oscura de la Iglesia Católica…

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Rodolfo Ramon de Roux 11 mayo, 2025 - 9:04 am

Si te oye Bonifacio te baculea en debida forma. Cave, frater.

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John Arbeláez Ochoa 11 mayo, 2025 - 9:00 am

Extraordinaria lección sobre la Historia del Papado. Mil gracias Rodolfo Ramón.

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John Arbeláez Ochoa 11 mayo, 2025 - 9:15 am

Se tendrá que esperar un poco, mientras llego…

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Reynaldo Pareja 11 mayo, 2025 - 7:34 pm

Gracias Rodolfo por desempolvar la historia que no se la cuentan a los seguidores de Jesus, pues es obvio que los que la manipularon para afianzarse en su ceguedad de poder incuenstionable no admitian, en ese momento, cuestionamientos legitimos de como se justifica y bendice un autoritarismo espiritual. Pones de relieve la posibilidad que Leon XIV es consciente de ese bochornoso pasado y este dispuesto a seguir las directrices de Francisco para que lo mejor que el dejo andando de una Iglesia que vibra con el marginado, el pobre, el abusado, el olvidado no pierda su momentum renovador.

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Rodolfo Ramon de Roux 11 mayo, 2025 - 11:33 pm

Reynaldo, comparto tu anhelo de “qué lo mejor que él ((Francisco) dejó andando” continúe. La Humanidad lo necesita más que nunca en estos tiempos de “globalización de la indiferencia”, como decía Jorge Mario. Un abrazo.

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