Una conversión es no sólo un fenómeno religioso. Ni este artículo trata sólo de una experiencia personal. Se trata de un hecho humano, interesante y conveniente.
Yo pensaba que la clásica sí es música y es inmortal, y que los modernos ritmos (pop, reggaetón, rock, rap, música electrónica…) eran ruidos más que música. No importa. “Sobre gustos no hay nada escrito”, es un dicho popular y tiene razón, pero cuando cientos de miles de personas vibran con la música moderna -como insinúa la foto de la izquierda- tiene uno que replantearse esa creencia.
A muchos jóvenes de hoy, la música clásica les puede parecer aburrida. ¿Será problema de cambio generacional? Frecuentemente, los gustos de los jóvenes son diferentes a los de personas mayores. Así como los jóvenes pueden educarse para apreciar la música clásica, también los mayores podemos educarnos para apreciar la música moderna.
Confieso que en mi caso se trata de ignorancia más que de gusto. Ignorancia es no conocer lo que piensan, sienten y desean los jóvenes. Ignorancia es creer que el punto de vista propio es más acertado que el ajeno, simplemente por ser propio.
Confieso que al observar el entusiasmo por la cantante y el contagio de un estadio lleno -aunque fuera por T.V.- experimenté una conversión.
Algo semejante ocurre cuando se observa el mismo estadio palpitante por el gol del equipo preferido: la conversión consiste en dejar de ver el espectáculo como “opio” y pensar ¿qué es lo que entusiasma a esa multitud? ¿En qué consiste la psicología de masas? El deporte también puede provocar una conversión, o si no, basta apreciar la inauguración y el desarrollo de los Juegos Olímpicos de París 2024.
Conversión significa mirar hacia otro lado, cambiar de rumbo; físicamente, conversión es girar la cabeza o hacer un retorno con el vehículo. Mentalmente, conversión es una actitud de cambio, es -por ejemplo- completar una manera de pensar sin “renegar” de la anterior necesariamente, o cambiar de comportamiento, mejorándolo.
Hay conversiones afectivas o éticas, intelectuales o religiosas, o políticas… Hay conversiones positivas cuando se toman orientaciones mejores; puede haber “conversiones” negativas o contraproducentes cuando los cambios conducen a caminos perjudiciales. Aquí se presentan situaciones de discernimiento y decisión.
Conviene una conversión afectiva o emocional cuando los propios sentimientos no son los mejores, los más generosos, los más incluyentes, los más amorosos.
Conviene una conversión intelectual cuando la propia información u opinión se encuentra con datos o puntos de vista más completos y mejor informados. “Errar es de humanos”, pero corregir las equivocaciones es de sabios.
Conviene una conversión ética o moral cuando la forma de comportamiento o conducta perjudica a los demás y a uno mismo; o, si no perjudica, no es la más positiva.
Conviene una conversión política cuando las decisiones y actuaciones no son coherentes con los postulados, principios o valores proclamados.
Conviene una conversión “financiera” respecto a la actitud ante el dinero: o bien porque no se atiende responsablemente o, por el contrario, porque se idolatra como lo único o lo más importante en la vida.
Conviene una conversión religiosa cuando no se es consecuente, cuando no se vive de manera auténtica la propia fe o cuando no se interioriza ni se apropia ni se profundiza la experiencia religiosa, sino que, más bien, se evaden o se vuelven rutina las propias convicciones. La conversión religiosa es vivir más realmente la relación con Dios.
Convertirse a los 82 años no es cuestión de envejecimiento. La conversión es una decisión que puede tomarse a cualquier edad adulta o, incluso, joven. No hay que avergonzarse de experimentar una conversión; además, las conversiones no tienen que ser radicales, así como los giros en la vía no son necesariamente los retornos.
En cualquier ámbito: todo esfuerzo por mejorar es una verdadera conversión.
Vicente Alcalá Colacios
Agosto, 2024


8 Comentarios
Conversión se dió (sin buscarla) en la foto de la derecha: fíjense en el número de la camiseta del jugador. Conversión es el pensamiento nuevo en la tertulia de ayer (08-08-2024): la muerte de la muerte; “el objetivo de la vida es la muerte” (leer próximamente en este blog).
Vicente. Muy sabios tus consejos y muy necesarios para entender y reconciliarse con la vida. Gran saludo. Hernando
Vicente, muy atinados tus pensamientos sobre las diferentes conversiones. Pero me quedé sin saber si te convertiste en cuanto a la música moderna… ¿Ya te gusta? ¿Tanto como para ir a uno de esos famosos conciertos y cantar, casi que gritando, a la par con la estrella del concierto?
Luis Guillermo, muchas gracias. No tanto como para brincar… solo observar, admirar, respetar y sorprenderme !
Gracias Vicente. Pensé que no podía hacer nada con alguna de las músicas que colocan mis hijos en los equipos de sonido en las reuniones familiares. Buscaré informarme mejor de sus valores y aprender de sus características. Cuando lo logre te contaré.
Gracias, Vicente. Tus reflexiones me hacen considerar aspectos no pensados. Igual que tú, no entiendo la música moderna. Ahora entiendo que no es por la música, sino por el suscrito. Tomaré tu frase: “Ignorancia es creer que el punto de vista propio es más acertado que el ajeno, simplemente por ser propio”. Me gusta este punto de vista tuyo, aunque no es propio, pero me lo apropio. Gracias.
Aprecio tu consejo Vicente: mantenernos en modo conversión.
Me gustaron todos esos ejemplos concretos que no se quedaron en elucubraciones. Gracias