En la izquierda: ¿quién tiene la razón? ¿cómo se ponen de acuerdo? ¿cuándo se conoce de verdad? ¿la verdad es lo que le parece a cada uno? En la derecha: ¿para dónde cogemos? ¿qué hacemos? ¿qué será mejor o qué nos perjudicará? ¿será necesariamente bueno lo que más me agrada? ¿cómo actuar bien?
El problema de los diversos puntos de vista no es solo para situaciones tan sencillas como la de 6-9, sino que se presenta desde las relaciones de pareja, dentro de un grupo, dentro del país y hasta internacionalmente entre los países. El 6-9 del dibujo de la izquierda se puede reemplazar por el mapa de Colombia y los dos observadores se convierten en dos miradas para ver el país.
Conocer de verdad el país

Y…actuar bien por los demás
Lo importante es conocer de verdad el paìs y trabajar por el bien de todos.
La verdad de Colombia ¿será la mirada de la “izquierda” o la mirada de la “derecha? o ¿será la realidad del país con sus regiones diferentes, con cifras comprobadas, con los problemas sufridos y sentidos por los ciudadanos, con los datos económicos sin maquillajes, con los recursos naturales inventariados, con el mercado internacional que es y que puede ser, con la situaciòn de la salud, con el regimen jurídico vigente? Y esa verdad no depende de opiniones o ideologìas, sino de la compleja realidad, observada, comprendida y comprobada.
En el dibujo de la derecha, se representa el problema ético para actuar; no sólo para decisiones individuales, sino que las parejas, las agrupaciones y las colectividades están abocadas a decidir entre varias alternativas y actuar de acuerdo con lo decidido. Un caso concreto de decisión es el de la votación electoral: se investiga, se conoce, se delibera, se decide y se vota; desafortunadamente, esa no es la práctica general.
La verdad es meta del conocer humano. El bien es finalidad del actuar humano. Es perjudicial actuar sin pensar o actuar por intereses individuales contra el general. Lo mejor es comprender antes de actuar y actuar bien.
“No se puede amar lo que no se conoce”. “No hago el bien que veo y quiero, y hago el mal que vislumbro y no quiero”. “Si hubiera sabido, habría actuado diferente”. “La comprensión permite la acción inteligente, la falta de comprensión conduce a la actividad estúpida”. “Si conociéramos las consecuencias de lo que hacemos, probablemente actuaremos mejor” ... Las frases anteriores revelan la relación entre el conocimiento y la acción, la importancia de la verdad para conseguir el bien.
Dicho así, parece algo muy teórico, pero, ser práctico es hacer cosas inteligentes, ser impráctico es seguir haciendo disparates. Los actos de entendimiento propician la actividad eficaz y eficiente, el progreso y el desarrollo (tanto en lo personal como en lo social); por el contrario, la falta de comprensión conduce a decisiones estúpidas y actuaciones ineptas, las cuales derivan en deterioro de las situaciones y en procesos de decadencia (tanto en lo personal como en lo social).
Todo lo anterior nos lleva a reflexionar sobre la importancia del conocer acertadamente y del actuar correctamente (incluso para votar). No basta tener criterios de verdad para conocer, sino también tener criterios éticos que dirijan nuestro comportamiento; no es válido pensar que la verdad depende de cada parte, ni aceptar que lo bueno es algo relativo dependiendo de lo que quiera cada uno. A veces, no es que se busque el mal, sino que se busca mal, no es que se escoja el mal, sino que se escoge mal.
¿Se puede aceptar que todo vale, que cada quién tiene su verdad? ¿que todo es relativo y da igual lo que se decida? ¿que actuemos primero para pensar después? ¿que si pensamos mucho, no conseguiremos nada?
¿Es posible tener una verdad objetiva, al conocer? ¿Es posible juzgar imparcialmente lo que es bueno-mejor y lo que es malo-perjudicial, para actuar?
Sería muy extenso detallar el proceso para determinar lo que es verdadero o no; y el proceso para definir los criterios éticos fundamentales.
El conocimiento hay que mirarlo hacia “dentro” de nosotros mismos (como sujetos que conocemos) ¿qué hacemos al conocer? Ver, oír, oler, tocar, saborear, imaginar; después: preguntar, indagar, comprender, reflexionar, suponer, comprobar, afirmar. Necesitamos conocernos como sujetos que conocemos (hay que comprender y asimilar la estructura dinámica del ser humano capaz de conocimiento y de acción moral).
¿He tenido algún accidente por no estar atento? ¿he tenido algún problema por no entender bien? ¿he tenido dificultades por juzgar equivocadamente? ¿qué consecuencias ha tenido, actuar alguna vez de manera inadecuada? Ayudará tener presentes estos preceptos universales: sé atento, sé inteligente, sé razonable, sé responsable, sé amoroso.
El conocimiento hay que mirarlo también hacia “afuera” (a los objetos del conocer) desde lo microscópico y microbiológico, lo biológico, hasta lo humano, lo histórico, lo planetario, lo cósmico, lo trascendente. Necesitamos conocer el “mundo” que nos rodea: las necesidades, las oportunidades, las personas, los acontecimientos y los recursos…
| PRECEPTOSUNIVERSALES |
Solamente hay conocimiento verdadero cuando afirmamos que algo es así, tal como es en realidad, cuando hacemos un juicio cierto sobre una situación determinada; y hay mentira cuando afirmamos lo que no es, cuando hacemos un juicio equivocado o malintencionado sobre algo. Mientras no hay afirmación o juicio, no hay todavía ni verdad ni mentira.
Pero, afirmamos y conocemos para actuar, y al actuar afrontamos el valor ético o moral; somos responsables de lo que hacemos y de sus consecuencias. Necesitamos respondernos: ¿vale la pena hacer esto? ¿es mejor hacerlo o no hacerlo? ¿qué es lo más benéfico para mí y para los demás? ¿qué es lo verdaderamente bueno y no sólo aparentemente bueno? Después de conocer, es preciso discernir, deliberar, decidir y realizar lo decidido. Se actúa para buscar el bien, pero debe ser el bien de todos, no sólo el bien propio.
Conocer de verdad y actuar bien son dos tareas fundamentales de todo ser humano, y esas dos tareas hay que realizarlas en el ámbito personal, en la relación con los demás y en la esfera de lo público, lo político y lo social. Podemos engañar a otros, pero no podemos engañarnos a nosotros mismos porque nuestra conciencia intelectual y nuestra conciencia moral nos dan testimonio de la verdad y de la bondad.
Vicente Alcalá Colacios
Febrero, 2026


1 comentario
Vicente: Interesante, compleja y “provocativa” la reflexión que haces sobre la búsqueda, el conocimiento de la verdad, y la actuación ética y moral que se deriva de dicho conocimiento, y su aplicación en el momento actual de las decisiones electorales que afectan el país. En mi opinión “la educación básica” de nuestras gentes (no uso el término “pueblo”) es muy limitada y deficiente, es decir, poco dispuesta a realizar las actividades conducentes a decisiones racionales. Tienes razón… pero qué difícil aplicarla. Saludos. Hernando