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Diálogos de Ultratumba – El papado en un mundo de cambios acelerados

Por Rodolfo Ramon de Roux
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De la mano de Dante, que no cesaba de hacerle ojitos a Linguacuta, nuestras dos amigas llegaron al final de su periplo papal donde se encontraron con el dubitativo Pablo VI, el enérgico Juan Pablo II, el profesoral Benedicto XVI y el descomplicado Francisco, quien apenas se está adaptando a su nueva forma de vida. 

PABLO VI.- ¡Qué de cambios se nos vinieron encima en los años 1960! Tensiones geopolíticas de la Guerra Fría, construcción del muro de Berlín, crisis de los cohetes en Cuba, concilio Vaticano II, guerra de Vietnam, llegada a la Luna, contestación universitaria por todas partes, jipismo, proliferación de drogas “recreativas”, ola de feminismo, revolución sexual…

LINGUACUTA.- … y aprobación de la píldora anticonceptiva.

PABLO VI.- ¡Ni me la menciones! Cuántas amarguras me costó haber promulgado la encíclica Humanae vitae en el convulsionado 1968.

JUAN PABLO II.- Alabo que en ella hayas reafirmado que los únicos métodos lícitos de control de la natalidad son la abstinencia sexual total o periódica, con base en el cálculo del ciclo de la fecundidad femenina. 

SOFROSINA- (Dirigiéndose a Pablo VI) Tu llamada “encíclica de la píldora” generó una profunda crisis de autoridad del magisterio eclesiástico. Numerosos católicos la combatieron, o simplemente la ignoraron.

LINGUACUTA.- Y siguen ignorándola. 

PABLO VI.- Quedé tan afectado por la virulencia de las críticas a mis enseñanzas que no volví a publicar ni una encíclica más. 

JUAN PABLO II.- No te preocupes que yo escribí 14.

LINGUACUTA.- Denle gracias a la pérdida de los Estados Pontificios. Cuando ustedes dejaron de ser “señores temporales” les quedó tiempo para pontificar urbi et orbi escribiendo encíclicas.

BENEDICTO XVI.- Tu tonito me molesta, sin embargo, no te falta razón. En veinticuatro años, Pío VI publicó dos encíclicas; en veintitrés años, Pío VII publicó una. Pero Pío IX -con quien se perdieron los Estados Pontificios- publicó cuarenta y una encíclicas y su sucesor, León XIII, ochenta y cinco. ¡Qué plumas!

JUAN PABLO II.- Urgía dar orientaciones doctrinales a los fieles.

PABLO VI.- Y no solo a los fieles. Como “madre y maestra”[1], lo mismo que “experta en humanidad” – así lo proclamé solemnemente en la Naciones Unidas[2] – la Iglesia católica ejerce su magisterio dirigido a modelar “todo el hombre y todos los hombres”, de acuerdo con la consigna Instaurare omnia in Christo -instaurar todas las cosas en Cristo-.

SOFROSINA.- Querido Pablo, me parece que en una república las convicciones religiosas tienen su lugar: el de inquietar y cuestionar la política, pero no el de fundamentarla.

LINGUACUTA.- Reinyectarle sagrado a la política es acabar con la democracia porque lo sagrado, por definición, escapa a la discusión.

JUAN PABLO II.- Mal que las veo, muchachas. El mundo está tan confundido que los papas tenemos que dar pautas de comportamiento…

LINGUACUTA.- sobre todo lo divino y lo humano…

SOFROSINA.- …y con gran insistencia, en particular en cuestiones de matrimonio, familia, sexualidad y bioética.[3]

BENEDICTO XVI.- Esas pautas buscan orientar no sólo el actuar de los católicos, sino también el de la sociedad en general.

LINGUACUTA.- El problema es que temas de teología moral que antes eran objeto de debate y que se dejaban a la libre discusión académica -las llamadas questiones disputatae– se han terminado fijando desde lo alto, convirtiendo a los teólogos en simples defensores o comentadores de perentorias enseñanzas papales.[4]

SOFROSINA.- Y, en cuanto al real influjo de dichas enseñanzas, tengan en cuenta que en la “modernidad” que ustedes tanto detestan, la Iglesia ha perdido mucho de su poder de configuración, no solo de la sociedad en general sino también de las existencias privadas, incluso de los mismos católicos. 

LINGUACUTA.- Prácticas hasta hace poco mayoritariamente condenadas socialmente -como el divorcio, la libertad sexual, la homosexualidad, el aborto, la fecundación in vitro, el matrimonio entre parejas del mismo sexo, la transición de género, la eutanasia, el suicidio asistido- van entrando en el campo de lo legítimo, en nombre de la prevalencia de la libertad individual y de conciencia sobre la normatividad religiosa.

PABLO VI.- No hay mal que dure cien años. Nosotros sabemos darle tiempo al tiempo. 

FRANCISCO.- El mundo gira, yira, yira, ché.

BENEDICTO XVI.- (Serísimo) Pero la cruz permanece mientras el mundo gira: Stat crux dum volvitur orbis.

JUAN PABLO II.- En los años sesenta y setenta del siglo XX, los profetas de un mundo sin Dios estaban en boca de todos. Creían firmemente en la secularización universal de las costumbres, las ideas y la política. Escribían que el progreso de la razón científica y técnica conducía inevitablemente al abandono de la religión. Pero los mismos tuvieron que confesar más tarde que se estaba produciendo una “revancha de Dios”.[5]

BENEDICTO XVI.- Sin duda en Europa hemos perdido mucho peso, pero miren cómo crece la Iglesia católica en Asia y, sobre todo, en África.

LINGUACUTA.- También crece la competencia de las iglesias evangélicas y pentecostales. ¡Y en qué forma!

FRANCISCO.- Eso nos obligó a espabilarnos. Juan Pablo, para quien su parroquia era el mundo, utilizó hábilmente el desarrollo de las tecnologías del transporte y de la comunicación para reforzar  la figura y el magisterio universal del papa.

JUAN PABLO II.- Realicé un total de 104 viajes apostólicos fuera de Italia. Visité 129 países, lo cual me valió los sobrenombres de “el Papa Peregrino” y “el Papa viajero”. 

FRANCISCO.- No me quedé atrás. Hice 47 viajes fuera de Italia a 66 países distintos. 

JUAN PABLO II.- Tu ritmo viajero fue parecido al mío pues fui papa 27 años y tu sólo 12.

SOFROSINA.- Eso del papa “prisionero del Vaticano” quedó atrás.

JUAN PABLO II.- Qué gozo me daba ver esas inmensas multitudes congregadas en torno a mí.

LINGUACUTA.- Vanidosito ¿no?

JUAN PABLO II.- Humildad es verdad. Inventé las Jornadas Mundiales de la Juventud y en la de 1995 en Manila reuní a más de cuatro millones de jóvenes.

FRANCISCO.- Te superé veinte años después. También en Manila, alrededor de seis millones de personas participaron en la misa que celebré o siguieron el recorrido de mi “papamóvil” hacia Rizal Park, donde tuvo lugar la ceremonia.

SOFROSINA.- La personalidad arrolladora de ustedes dos acrecentó la macrocefalia papal que había tratado de corregir el concilio Vaticano II, que impulsó un gobierno colegial de la Iglesia.

FRANCISCO.- Traté de impulsar una sana descentralización del poder pontificio, pero es complicado reorientar un proceso de “romanización” de la Iglesia que se aceleró desde hace más de un siglo y medio.[6]

BENEDICTO XVI.- Centralización del poder que le ha dado al papado la posibilidad de emprender campañas planetarias y ha mostrado su capacidad para coordinar -y controlar- a los obispos, al clero y al laicado militante.

JUAN PABLO II.- No olvidemos que el Código de Derecho Canónico afirma claramente que el papa “es cabeza del colegio de los obispos, vicario de Cristo y pastor de la Iglesia universal en la tierra; el cual, por tanto, tiene, en virtud de su función, potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede siempre ejercer libremente”.[7]

SOFROSINA.- En otras palabras, todos los obispos y demás fieles, tanto a título individual como colectivo, están sometidos jerárquicamente al papa y le deben obediencia, no solo en lo que se refiere a la fe y las costumbres, sino también en todo lo que pertenece a la disciplina y al gobierno de la Iglesia universal.

LINGUACUTA.- Me pone la carne de gallina semejante pretensión de guía supremo.

BENEDICTO XVI.- No veo por qué te sorprendes si ya conocías las veintisiete proposiciones del Dictatus papae (marzo de 1075) y el Decreto de Graciano (hacia 1140) donde queda claro que en la Iglesia la persona del papa centraliza el poder jurídico, jurisdiccional, teológico y hermenéutico, y que este poder es de esencia divina.

SOFROSINA.- ¡Derecho canónico! Es una de las dos herramientas fundamentales que desde el siglo XII hasta nuestros días han utilizado ustedes para consolidar el poder pontificio.

LINGUACUTA.- ¿Cuál es la otra herramienta?

SOFROSINA.- La Curia romana, que se ha venido fortaleciendo desde el siglo XII. 

BENEDICTO XVI.- Bendito sea Dios, pues “En el ejercicio supremo, pleno e inmediato de su poder sobre toda la Iglesia, el Romano Pontífice se sirve de los dicasterios de la Curia Romana, que, en consecuencia, realizan su labor en su nombre y bajo su autoridad, para bien de las Iglesias y servicio de los sagrados pastores”, como enseña el Decreto Conciliar Christus Dominus en su numeral 9.

LINGUACUTA.- ¡Qué erudición!

BENEDICTO XVI.- Por algo fui prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

LINGUACUTA.- (Sotto voce) Así llaman ahora a la antigua y temida Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición. 

SOFROSINA.- Perdona mi franqueza, Benedicto, pero con la Curia romana la Iglesia terminó por asemejarse a un reino, cuyo soberano es el papa, rodeado de un personal administrativo especializado…

LINGUACUTA.- …en una corte donde se ostentan los signos y medios de la autoridad: tiara, anillo del Pescador, férula, zapatos rojos, palio, fanón, camauro, silla gestatoria, grandes abanicos ceremoniales hechos de plumas de avestruz blanca, ornamentos preciosos, suntuosos aposentos, proliferación de obras de arte, estandartes, pintorescos guardias suizos y numerosos aúlicos.

FRANCISCO.- Pero nos hemos modernizado: ya no usamos zapatillas rojas, camauro, fanón, tiara, silla gestatoria ni plumas de avestruz. En particular yo, traté de bajarle al boato.

LINGUACUTA.- Eran adaptaciones necesarias al “air du temps”. De vez en cuando es conveniente “aggiornarsi“, como diría Juan XXIII.

BENEDICTO XVI.- Sin embargo, en lo fundamental se impone la permanencia. Somos los guardianes e intérpretes supremos del Depositum fidei, es decir, del conjunto de la verdad revelada en las Sagradas Escrituras y en la Tradición. 

JUAN PABLO II.- No nos queda de otra; tenemos que ser fieles a nuestra sagrada misión: gobernar la Iglesia católica desde una centralidad única, la de la persona del papa, cuyo poder fue otorgado por la divinidad misma, se transmite por elección asistida por el Espíritu Santo y se impone según un derecho universal, el derecho canónico. 

SOFROSINA.- Ustedes han realizado un prodigio histórico: lograr que los fieles católicos crean que un hombre es vicario de Cristo, que es infalible cuando habla ex cathedra, y que hay que obedecerle a pie juntillas como fiel administrador para el bien humano de las larguezas del amor divino.

LINGUACUTA.- Al menos eso dicen.

Sofrosina y Linguacuta notaron que los cuatro ancianos daban señales de cansancio y se despidieron afablemente de ellos. Al alejarse los oyeron entonar el Magnificat y cantar con mucha devoción: “Él [Dios] derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes”.[8]

¿Quién dijo que la disonancia cognitiva no funciona?


[1] Juan XXIII, Mater et Magistra,1961.

[2] Pablo VI, Alocución a los Representantes de los Estados (ONU), 4-X-1965.

[3]   Rodolfo R. de Roux, “Matrimonio, sexualidad y bioética en el magisterio pontificio: de Pío XI a Francisco. Breves consideraciones históricas sobre una enseñanza insistente y prolífica”, revista Pro-Posições 28 (3) • Sep-Dec 2017. https://www.academia.edu/37020004/Matrimonio_sexualidad_y_bioetica_en_el_magisterio_pontificio_De_Pio_XI_a_Francisco.

[4]   Pío XII afirma que las encíclicas papales, incluso cuando no son ex cathedra (es decir, que implican la “infalibilidad pontificia”), pueden poner fin a un debate teológico sobre una cuestión en particular: “Pues [las encíclicas] son enseñanzas del Magisterio ordinario, para las cuales valen también aquellas palabras: ‘El que a vosotros oye, a Mí me oye.’ (Lc 10, 16); y la mayor parte de las veces, lo que se propone e inculca en las Encíclicas pertenece ya -por otras razones- al patrimonio de la doctrina católica. Y si los Sumos Pontífices, en sus constituciones, de propósito pronuncian una sentencia en materia hasta aquí disputada, es evidente que, según la intención y voluntad de los mismos Pontífices, esa cuestión ya no se puede tener como de libre discusión entre los teólogos”. Encíclica Humani generis, n° 14.

[5]   Gilles KEPEL, La revanche de Dieu, 1991

[6] Rodolfo R. de Roux, “La romanización de la Iglesia católica en América latina: una estrategia de larga duración”, Pro-Posições 25 (1) • Abr 2014 • https://doi.org/10.1590/S0103-73072014000100003

[7] Código de Derecho canónico, Parte II, sección I, cap. I, art. 1, n° 330.

[8]   Lucas 1,52

Rodolfo Ramón de Roux

Enero, 2026

6 Comentarios
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6 Comentarios

Alberto Echeverri 25 enero, 2026 - 5:18 am

Como nos tiene “viciados” Rodolfo, sus trabajos son garantìa de seriedad històrica, de gracia estilìstica, de fina ironìa. !Màs y mejor pa’ dònde! Un abrazo grande.

Respuesta
Alfredocortesdaza 25 enero, 2026 - 5:22 am

Qué lejos está la institución de la Iglesia, de las enseñanzas sencillas y contundentes de Jesucristo. Bravo, amigo Rodolfo, excelente y útil repaso de la historia papal.

Respuesta
HA 25 enero, 2026 - 6:53 am

Qué profundas divisiones y angustias causó la Humanae Vitae, que algunos calificaron de Inhumanae Vitae.

Respuesta
Gonzalo Cataño 25 enero, 2026 - 8:14 am

“Ah, los papas, mostrencos de un mundo celestial”, dijo una amiga al leer estas páginas.

Respuesta
John Arbeláez Ochoa 25 enero, 2026 - 9:18 am

Erudición y fina ironía son todos tus diálogos de ultratumba. Eso de la infalibilidad del Papa cuando habla “ex cátedra” es el cuento más infantil que nos han metido desde el solio papal. Amén de otros “cuentazos” …

Respuesta
Rafael Falcón Castro 25 enero, 2026 - 11:40 am

Mirando cómo está el mundo no sé si los Papas tienen alguna capacidad de “orientar no sólo el actuar de los católicos, sino también el de la sociedad en general” o es que no les hacemos “puñetero caso” ni los católicos ni la sociedad en general. Quizás tendrían que empezar, como todos los demás, por ellos mismos, soltando privilegios, palacios y poderes temporales que creen que el mismo Dios les otorga. ¡Que el Dios de la Vida los ilumine!.
Gracias Rodolfo por tu receta de Papas.

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