Díjole la duquesa: “vuesa merced nunca ha visto a la señora Dulcinea, es dama fantástica que vuesa merced engendró y parió en su entendimiento”. Respondióle Don Quijote: “Dios sabe si hay Dulcinea o no; estas no son de las cosas cuya averiguación se haya de llevar hasta el fondo”. ¿La creencia de Don Quijote en Dulcinea es una manera sutil de interrogarnos Cervantes sobre el acto de fe?
LINGUACUTA.- Caballero de la Triste Figura, me parece que te inventaste una religión de Dulcinea al igual que existe una religión de Jesús y de la Virgen María.
DON QUIJOTE.- ¿De veras?
LINGUACUTA.- Una vez te plantaste frente a un grupo de mercaderes y los interpelaste de esta manera: “¡Alto todo el mundo, si todo el mundo no confiesa que no hay en el mundo todo doncella más hermosa que la Emperatriz de la Mancha, la sin par Dulcinea del Toboso!”. (El rostro del hidalgo se ilumina al recordar aquel episodio de sus eufóricasaventuras).
SOFROSINA.- Uno de los mercaderes, que era un poco burlón y muy mucho ocurrente, te dijo: “Señor caballero, nosotros no conocemos quién es esa buena señora que decís; mostrádnosla, que si ella es de tanta hermosura como dais a entender, de buena gana y sin apremio alguno confesaremos la verdad que por vuestra parte nos es pedida”.
DON QUIJOTE.- A lo cual repliqué: “Si os la mostrara, ¿qué haríais vosotros confesando una verdad tan notoria? La importancia está en que sin verla lo habéis de creer, confesar, afirmar, jurar y defender”.
LINGUACUTA.- Clara alusión al evangélico “Bienaventurados los que creen sin haber visto” (Juan 20, 29).
SOFROSINA.- Y a la Epístola a los Hebreos que dice: “La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (11, 1).
DON QUIJOTE.- ¡Socórreme, señora Dulcinea! No deseo tener problemas con los curas. De todas maneras, solo soy el invento de un tal Cervantes. Pregúntenle a él.
LINGUACUTA.- Se nos ha escondido. No quiere volver a toparse con las autoridades eclesiásticas después de que lo excomulgaran por intentar cobrarle a la Iglesia los impuestos que ésta estaba obligada a pagar cuando él trabajó para la Administración Pública.
SOFROSINA.- Intuyo que Cervantes intenta mostrarnos jocosamente el mecanismo de toda fe.
LINGUACUTA.- Don Quijote, acuérdate que cuando estabas con Sancho Panza en el palacio del duque, la duquesa te dijo con malicia: “Si hemos de dar crédito a la historia del señor don Quijote que ha salido a la luz del mundo de pocos días a esta parte, con general aplauso de las gentes, de ella se colige, si mal no me acuerdo, que vuesa merced nunca ha visto a la señora Dulcinea, y que esta tal señora no está en el mundo, sino que es dama fantástica, que vuesa merced la engendró y parió en su entendimiento, y la pintó con todas aquellas gracias y perfecciones que quiso”.
DON QUIJOTE.- Y le respondí: “Dios sabe si hay Dulcinea o no en el mundo, o si es fantástica o no es fantástica; y estas no son de las cosas cuya averiguación se haya de llevar hasta el fondo. Ni yo engendré ni parí a mi señora, si bien la contemplo como conviene que sea una dama que contenga en sí las cualidades que puedan hacerla famosa en todas las partes del mundo”.
LINGUACUTA.- ¡De manera que si Dulcinea existe o no, es una cuestión que no se debe examinar a fondo! Extraordinaria confesión en boca de quien defiende con tanto celo la honra de su dama.
DON QUIJOTE.- Lo más importante es tener un ideal y mantenerse fiel a él.
LINGUACUTA.- Pero si soy malpensada y traslado a un plano religioso tu mítica fe en Dulcinea, tal vez tu creador, Cervantes, nos está diciendo sutilmente que si Dios existe o no es una cuestión inverificable; lo importante es creer en él y actuar como si existiera.
PAUL VALÉRY.- ¿Qué sería de nosotros sin la ayuda de lo que no existe? No mucho, y nuestras mentes languidecerían si las fábulas, las abstracciones, las creencias y los monstruos, las hipótesis y los llamados problemas de la metafísica no poblaran nuestras profundidades y oscuridades naturales con seres e imágenes sin objeto. Los mitos son el alma de nuestras acciones y de nuestros amores.
SOFROSINA.- El mito le gana con frecuencia la partida a la realidad porque suelen ser los humanos reacios a los hechos.
LINGUACUTA.- Por lo general solo vemos lo que nos deja ver nuestra mitología cultural, es decir, el entramado de conocimientos, anhelos, temores y creencias en el que nos movemos.
SOFROSINA.- Pero volvamos a nuestro Cervantes. Sospecho que después de cinco años de cautiverio en Argel donde convivió con musulmanes, judíos, cristianos y renegados, su pensamiento no salió indemne después de experimentar la pluralidad de tradiciones, religiones y creencias.
LINGUACUTA.- Cristo, Alá, la Virgen María o Dulcinea, da igual el culto o la divinidad que se siga, lo esencial es la conducta moral que imponen. ¿Será este uno de los mensajes que nos has dejado, Don Quijote?
DON QUIJOTE.- Pregúntenselo a Cervantes.
Rodolfo Ramón de Roux
Julio, 2024

