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La trampa al cerebro 

Por Juan Laureano Gomez
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Gandhi decidió en un momento de su vida comer solo lo que no le gustaba y el resultado fue que a los tres meses todo le gustaba. Claro, Gandhi fue un asceta capaz de predicar con el ejemplo la no violencia y así lograr liberarse de los ingleses, es su momento, el imperio más poderoso de la tierra, aunque al final de la segunda guerra mundial, cuando se independizó la India, ya estaba en decadencia. 

Compartiendo con una pareja de amigos amantes moderados de la cerveza y el whisky, les pregunté qué experimentaron cuando tomaron su primer trago de alcohol. La primera cerveza para él fue una mala experiencia por el sabor amargo de la bebida, pero luego cuando tenía 20 años fue invitado a una fiesta y allí, con los amigos, se emborrachó y sintió un estado de felicidad y bienestar.  

Ella también tuvo experiencia similar con el primer alcohol y luego se fue acostumbrando paulatinamente, pero recuerda vivamente la mala experiencia del primer cigarrillo que fumó, a pesar de lo cual se convirtió en fumadora habitual. Luego de casados, él le insistía dejar de fumar, hasta que estando en embarazo de su primer hijo decidió dejar temporalmente el cigarrillo (por la salud del bebé), para finalmente abandonarlo del todo.   

Como el instinto básico es la supervivencia, el cerebro estimula el apetito, fundamental para la vida, generando endorfinas que estimulan las áreas cerebrales relacionadas con el placer y el bienestar. Algunos vicios que se hayan podido originar en la necesidad de socializar y ser aceptado en un grupo, como el caso citado de la cerveza y el cigarrillo, también conllevan la generación de endorfinas para estimular la satisfacción de la necesidad social.  

También cuando se consumen drogas o medicinas adictivas como las basadas en opioides para reducir o eliminar el dolor. Muchos expertos recomiendan no usar estos opioides más allá de 15 días, pues el organismo crea adicción, la cual le exige al cerebro generar dolor para que el usuario utilice más opioide, creando un círculo vicioso de más dolor para más droga. En USA ha habido numerosas demandas contra las farmacéuticas por este uso exagerado de calmantes basados en opioides. 

Cuando forzamos al cerebro a generar bienestar y felicidad en verdad le estamos haciendo trampa al cerebro, pero similarmente significa que con una estrategia adecuada también podemos generarnos bienestar, mediante la automotivación, la autosugestión y el autohipnotismo. 

Así mismo, la práctica regular de la meditación y el mindfulness son herramientas poderosas para reprogramar nuestro cerebro. Estas técnicas nos permiten tomar conciencia de nuestros pensamientos y emociones y aprender a manejarlos de manera más efectiva. Al integrar estas prácticas en nuestra rutina diaria, fomentamos un estado de bienestar duradero y una mayor resiliencia emocional. “Ten cuidado con lo que desees”, es decir, desea lo bueno y mantén una actitud positiva y optimista frente a la vida. 

No descartando la opción tipo Gandhi de forzar (o “disciplinar” para los más estoicos) nuestro organismo, recomiendo el excelente blog de Alberto Betancourt: “El Poder de la Autohipnosis”, que puede complementarse con la “respiración alterna” como técnica respiratoria para la inducción al proceso de autohipnosis. Es el eterno dilema entre la razón y las emociones, entre la racionalidad y los instintos animales, entre querer hacer el bien, pero hacer el mal que decía San Pablo. Y bien descritos estamos como animales racionales, pero primero va el animal, y, aunque el orden de los factores no afecta el producto, sí lo afecta en su modo de actuar. 

Ahora se puso de moda la inteligencia artificial, cuando unos años atrás era la inteligencia emocional. No será fácil para los algoritmos percibir las emociones y, en general, el instinto animal que nos precede permanentemente, pero como la virtud está en el medio, debemos atender ambas partes de la ecuación. El análisis racional (ojalá basado en la ciencia de datos) corresponde y da soporte al control de las emociones que nos haga eficientes en el servicio y el progreso colectivo. Es la filosofía orientada a la praxis. 

Juan Laureano Gómez

Octubre, 2024

4 Comentarios
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4 Comentarios

John Arbeláez Ochoa 17 octubre, 2024 - 9:32 am

Excelente reflexión apreciado Juan Laureano. Tanto la meditación como la autosugestión, antes de pasar a la autohipnósis son herramientas que desde el noviciado hemos aprendido a usar con destreza. Hay un autor francés experto en la autosugestión con varios libros sobre el tema: Emile Coué quien ha publicado sobre “El método de autosugestión consciente” Envíenme sus número de tel por mail para enviarlo por Whatsapp

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Alberto+Betancourt 17 octubre, 2024 - 1:50 pm

Muchas gracias Juan por la publicidad que me haces al blog “El Poder de la autohipnosis”. Efectivamente con la autosugestión se pueden resolver problemas de salud y comportamiento, mediante la programación del subconsciente.

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Hernando+Bernal+A. 18 octubre, 2024 - 6:12 am

Juan Laureano: Muy seria reflexión para entender las adicciones. En cuanto a la Inteligencia Artificial a mí solo me preocupa si por casualidad dejara de ser artificial, es decir si fuera capaz de “originar” sus propios datos. Saludos. Hernando

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juan gomez 18 octubre, 2024 - 5:19 pm

John gracias por tus comentarios y la oferta del libro de Coué, creo tu tienes mi telefono. Y Hernando, ya los humanos creamos fake news y toda clase de chismes. La IA se alimenta de todo lo que producimos. Tema facinante porque ahora mismo leo en bloomberg (https://www.bloomberg.com/news/newsletters/2024-10-18/anthropic-ceo-thinks-ai-may-outsmart-most-humans-as-soon-as-2026) que con la IA se curará el cancer y las enfermedades mentales entre otras, y los jovenes podrán vivir 150 años. Esto según los optimistas.

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