La relación de pareja (1)

Por: Julio y Maria Cristina Hidalgo
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En uno de nuestros encuentros pasados, vía zoom, nos presentaron una pésima realidad de la educación en Colombia, en especial en las acciones y en las leyes continuamente cambiantes a merced del gobierno de turno. Sería interesante comparar nuestra situación con la de otros países latinoamericanos que nos sirvan de alguna manera como guías y faros para adelantar políticas más interesantes que las nuestras. ¿O es que “mal de muchos, consuelo de bobos”? Esperamos que no.

Idealmente la educación comienza en el hogar, pero hoy la familia ‒por culpa del capitalismo y la carencia de valores‒ se desintegra ante las necesidades de un mejor salario, por el machismo, que hace que estas sean disfuncionales, y también por la ausencia de las madres ‒por un feminismo exagerado‒, aunque la mujer debe ser el ideal que se integre y deje su impronta muy valiosa en la sociedad en sus distintos renglones y a todo nivel.

Como se ha subrayado, la familia es la célula de la sociedad; sin embargo, consideramos que el núcleo de esta es la relación de pareja. Por ello queremos insinuar algunos ítems al respecto. María Cristina, mi señora, y yo hemos trabajado treinta y dos años en el Encuentro Matrimonial*, que es una experiencia que la Iglesia católica ofrece a las parejas (además de Encuentros para novios, familias y jóvenes), sin importar la edad, ni la religión, para vivirlo.

El matrimonio es uno de los caminos de mayor realización humana si sabemos convertirlo en un estado que nos genere alegría, satisfacción y estímulo para crecer como personas, como pareja y como familia. Construir un buen matrimonio es a la vez un arte y una ciencia. Requiere preparación, aprendizaje, dedicación y cuidado. Desafortunadamente, la mayoría de las personas cree que nada de esto es necesario y que es como una lotería, es decir, cuestión de suerte y azar y nada más. Aunque hasta la lotería tiene un precio, pues si no, ocurre como aquel individuo que todos los días oraba a Dios para que le hiciera ganar la lotería, hasta que un día Él le dijo: “Yo te ayudaré, pero al menos compra un billete”.

Todo en la vida tiene un precio y, como dice sabiamente un hijo nuestro, entre más valga la pena, mayor será el precio que hay que pagar por ello. Lograr construir un buen matrimonio es, sin ninguna duda, ganarse el premio mayor y, por ello, se justifica plenamente que nos esforcemos en obtenerlo.

Cualquier persona, para practicar una profesión, así sea la más sencilla, debe estudiar durante algunos años (mínimo 2 o 3), mientras que para casarnos y tener hijos, dos de las misiones más delicadas y de mayor trascendencia, pretendemos hacerlo sin mayor preparación ni estudio, como si fuese algo que brota mágicamente de nuestra naturaleza, como “coser y cantar” o “soplar y hacer botellas”.

¡Qué irresponsabilidad e inconsciencia las que nos mueven a los seres humanos, sin considerar en lo más mínimo que con ello estamos poniendo en juego nuestro destino, el de nuestra pareja, nuestros descendientes, familiares y, aunque no lo parezca, el de todo el género humano!, porque la humanidad entera, de todos los tiempos, está conectada por vínculos invisibles, como los órganos de un cuerpo, de modo que lo que afecte a una parte de ese cuerpo, positiva o negativamente ‒por ejemplo, una infección en una mano, si se descuida o no se trata médica y oportunamente, terminará infectando o afectando a todo el organismo‒. Igual pasa cuando algo en nuestra vida personal no funciona bien. Por el contrario, si mi mano está saludable, irradiará salud al resto del cuerpo, y así sucederá con lo que marche adecuadamente en mi vida, como es el caso de algo tan esencial como mis relaciones afectivas.

A continuación, queremos brindar una guía para que su relación de pareja sea todo un éxito, de tal manera que ustedes estén dispuestos a seguir unidos hasta la vida eterna, como debe ser, en armonía, amor y felicidad sin límites dentro de las naturales dificultades y tropiezos que seguramente nunca faltarán. Es cierto que no es un camino fácil, pero vale la pena recorrerlo con el mayor esfuerzo, pues en ello se juega, en gran medida, nuestro destino y nuestro hallazgo de una de las mayores felicidades posibles. 

¿Qué es el matrimonio?

El matrimonio es el encuentro de dos personas que se unen y comprometen a buscar juntos la felicidad y prolongar su amor en el tiempo, a través de sus hijos. Es la realización de los más caros sueños e ideales de un hombre y una mujer que deciden, por un amor verdadero y maduro, compartir su existencia, prometerse recorrer tomados de la mano el camino de la vida para alcanzar la plenitud y dar lo mejor de sí, con gozo, alegría y esperanza.

Muchos han hablado del amor y el matrimonio, algunos en forma romántica e idealista, otros en forma negativa y dura, pero debemos hacerlo con equilibrio, sin idealizarlo hasta el extremo, sin caer en el pesimismo, la desilusión o el cinismo, sino desde una óptica positiva, optimista y realista a la vez, porque no faltan las dificultades normales, los conflictos y las caídas que se le presentan a toda pareja que se le mide al desafío de construir una convivencia sólida y perdurable “hasta que la muerte los separe”.

El matrimonio es una aventura maravillosa que tiene sentido y vale la pena. Es una de las formas más eficaces de hacerse la vida más llevadera, grata y cálida, porque dos seres que se acompañan con amor sin límites hacen disminuir las cargas y contrariedades y multiplican las alegrías y realizaciones más profundas.

No se trata de vivir una historia de “cuento de hadas”, ni es todo color de rosa; pero podremos sentirnos satisfechos de haber optado, al pasar los años, por el matrimonio y seguir eligiendo, día tras día, permanecer uno al lado del otro por encima de todos los obstáculos, aunque no sea un propósito simple, ni fácil de alcanzar.

Un matrimonio de verdad lo han definido diversos autores como:

“Un matrimonio feliz es una larga conversación

que simplemente parece demasiado corta”.

                                                              André Maurois

“El amor es un símbolo de eternidad.

Barre todo sentido del tiempo,

destruyendo todo recuerdo de un principio

y todo temor a un fin”.

                                                           Madame de Staël

“El matrimonio es, de todas las cosas serias, la más divertida”.

                                                              Severo Catalina

De cada pareja depende que su matrimonio sea todo esto que hemos empezado a describir y no, como a veces se quiere hacer creer, una condena insoportable, una misión imposible o un tormento permanente. Puedes elegir, con tu media naranja, sufrirlo o gozarlo, asumir dicha experiencia en forma pesimista y con total desánimo, o poner en él toda tu ilusión y entusiasmo para demostrarle al mundo que ¡sí se puede!, como muchos lo han hecho hasta ahora y están decididos a seguir lográndolo.

Que apliquemos cada día, como nos enseña el Encuentro Matrimonial: “El amor no es un sentimiento, sino una decisión”, lo mismo que la fe, la esperanza y la caridad.

* Los interesados pueden entrar a www.encuentromatrimonialmundialbogotá.org y allí encontrarán cómo pueden vivir su relación de pareja para que esta sea, de palabra y de obra, ejemplo para sus hijos y para la sociedad en la que nos movemos.

Julio y María Cristina Hidalgo

Noviembre, 2020

4 Comentarios

Hernando Bernal A. 21 noviembre, 2020 - 10:53 am

Los felicito por la significativa labor que están realizando. Saludos

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Jorge Luis Puerta 21 noviembre, 2020 - 12:22 pm

La lectura me hizo reflexionar que todo lo dicho es válido también, con mente abierta, para el matrimonio igualitario….

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Reynaldo Pareja 21 noviembre, 2020 - 8:58 pm

Gracias JULIO Y MARIA CRISTINA por darnos esa vision de conjunto de lo que implica “construir dia a dia” el matrimonio como tarea de una vida asumida en pareja aceptando la responsabilidad mutua de dar. de cada uno, lo mejor para que la relacion crezca y se deborde en los hijos y familiares. Lo mas verdadero de su reflexion es que todavia no logramos encontrar en dónde, en qué momento, en qué institucion debe recaer la responsabilldad de crear el espacio, el momento preciso que le permita a los jovenes reflexionar y caer en cuenta de la tremenda responsabilidad de contraer relacion de pareja que dure y supere todas las dificultades que sin duda vendran. Pero en especial que puedan dimensionar lo que es traer otro ser a la vida y lo que implica de su parte como padres responsables. Si un sexto de la humanidad lograra entender esto antes de traer un niño(a) a la vida para hacerlos sufrir, nuestra doliente humanidad estaria en mejor estado afectivo y con mayor equilibrio emocional. Ojala ustedes puedan dejar una solida organizacion que continue esa encomiable labor.

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Stella Jiménez 16 mayo, 2021 - 11:57 am

María Cristina y Julio
Felicitaciones por la labor tan linda que han hecho ayudando a las parejas a caminar juntas encontrando la felicidad e irradiándola entre sus seres queridos. Abrazos

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