Home Actualidad Jorge Luis Puerta y Hernando Bernal – Recuerdos de una novena o tradición familiar de la Navidad en familia

Jorge Luis Puerta y Hernando Bernal – Recuerdos de una novena o tradición familiar de la Navidad en familia

Por Dario Gamboa
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En la penúltima tertulia de nuestro grupo este año, decidimos compartir entre nosotros los recuerdos más claros que tuviésemos de una novena o tradición de Navidad en casa con la familia. Fue una reunión fraternal, cargada de nostalgia y de mensajes profundos de las huellas comunes de una cultura familiar muy semejante, que a veces contrastamos con situaciones actuales en las familias y en los países donde nosotros y nuestra propia familia nos hemos esparcido. Compartimos felices con nuestros lectores estos sentimientos de Navidad en esta bella época del año.

Para disfrutar del video de los dos participantes , por favor haz click en el enlace siguiente: https://youtu.be/FIxlntvX9jE

Aquí el texto de la poesía que Jorge Luis compartió con el grupo.

INFANCIA
Es mi infancia
un solo de navidades.
Casa llena, familia amplia,
historias preñadas de mundos nuevos,
distintos a la jaula propia.

Olores y sabores de natillas y buñuelos nos envolvían.
La paila de cobre con su pega consagraba campeones.

Es mi infancia
mi madre estirando rítmicamente la melcocha,
panela, masa oscura que,
acariciada por sus dedos,
iba aclarando su color,
agradecida.

La cocina, centro de la vida.
Mientras las natillas cuajaban y los buñuelos crecían,
tertulia, historias y risas eran su sazón.

Y en las noches, con la complicidad de los rincones,
florecían los primeros y tímidos besos,
entre chistes coplas y cuentos unas veces,
y otras a la luz de las mechas que inflaban globos,
alas luminosas que se nos escapaban a los cielos.

Aquí el texto del escrito que Hernando compartió esa noche con nosotros:

MUSICA DE NOCHEBUENA. EL GRAN RECUERDO DE MIS NAVIDADES

Por: Hernando Bernal Alarcón

Para mí la Navidad es y ha sido música. Imposible olvidar cuando niños respondíamos a los gozos de Navidad con el “ven, ven, ven a nuestras almas”, con diferentes versiones y musicalidades. Éramos todos cantando, grandes y pequeños, presididos por la tonalidad de mi mamá, que había estudiado música, y tenía una hermosa voz de soprano. Y cantábamos “el Tutaina, A la nanita nana, Antón tiruliru liru y Campana sobre campana”. Eran villancicos traídos de España, porque todavía no habían hecho fama Mi burrito sabanero ni Brincan y bailan los peces en el río, propios de nuestro folclor, ni el Tamborilero que muchos piensan se inspiró en el currulao de la costa Pacífica, y menos aún el Noche de paz, el Santa viene a visitarnos o el White Christmas, propios de nuestros vecinos del norte, y que no se conocen como villancicos, sino como carols. 

Imposible olvidar, cuando ya estábamos en la Compañía, el “No sé, Niño hermoso, que he visto yo en ti” interpretado por Oscar Buitrago con su hermosa voz de tenor, acompañado por nosotros en el nuevo órgano de Santa Rosa en un hermoso tono de do menor, al comienzo de la celebración de la Misa de Navidad. Era un salto hacia el misticismo que profundizaba nuestra espiritualidad, fortalecida además por el desarrollo tonal del Adeste fideles, laeti triumphantes y por los Aleluya, el “Gloria cantan en el Cielo, gloria a Jesús, Rey del Amor” y demás motetes que configuran el mensaje pascual. 

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