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El sentido de mi vida como profesional en Gestión de Recursos Humanos 

Por Dario Gamboa
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Al reflexionar sobre el sentido de la vida -ahora, casi a mis 80 años- mirando en retrospectiva mis varias etapas, me he sentido recogiendo conscientemente los frutos de lo que tal vez han sido decisiones precisas que reenfocaron una visión inicial y que ahora, en su diversidad, considero que fueron modificaciones normales, pero siempre en una misma dirección. 

Verificando la definición de un “profesional” como la persona cuyo propósito de vida se concreta a través de la práctica de una actividad o labor específica, es donde encuentro que las diversas actividades laborales que he tenido, considero que se fueron unificando en el propósito de mi vida, nacido en mis años de juventud y adolescencia y desarrollado casi que armónicamente después.  

1- Mi primera profesión: Un jesuita ejemplar, Hernán Umaña, a mis 15 años, por primera vez me invitó a reflexionar sobre el sentido de mi vida. Mi deseo inconsciente y altruista de servir a los demás, se concretó posteriormente en lo que sentí ser un llamado de Dios en mi fe religiosa de entonces.  

Tras varias indecisiones y ensayos, decidí ingresar a los 20 años a la Compañía de Jesús para, a través del sacerdocio, dedicar mi vida al servicio de la educación y la justicia social para convertirme en “puente entre las almas de las personas y el amor de Dios”, como decía la canción que entonábamos con algunos de ustedes en el noviciado de los jesuitas, en nuestras “meriendas afuera”. Allí fui preparado, estimulado y destinado a trabajar con muchos grupos juveniles en distintas actividades, como facilitador, guía, orientador y coordinador, a lo largo de mis casi 10 años de permanencia en la orden.   

2- Muy cerca del sacerdocio, mi vida cambió en unos retiros espirituales y aquí comenzó a fraguarse mi “segunda profesión”. Renuncié a muchas cosas legítimas e inexplicables para mí. Dejé de creer en ese Dios de arriba, juzgador y castigador, en la dualidad de la materia y el espíritu y en la Iglesia tradicional jerárquica y poseedora de la verdad, y en mi papel de “puente” entre “lo de arriba” y “lo de abajo”. Dejaría de ser intermediario divino. Pasé a creer en el Dios en mí y en mis hermanos, en la naturaleza, en la energía toda del universo que nos acerca y nos hace crecer en nuestra evolución.  

3- Al retirarme de los jesuitas, a mis casi 30 años, la gran pregunta sobre el sentido de la vida tuvo una respuesta de continuidad sirviendo a mis hermanos, los demás seres con los que me encontraría en la vida, ya no con las facilidades ni con las limitaciones de estar en la Compañía de Jesús, sino con la amplitud de un mundo de posibilidades que se abría, ahora para construir con los recursos de mi propio esfuerzo.  

Luego de algunos trabajos iniciales como maestro que buscaban entonces la supervivencia económica, llegó la necesidad de invertir en una preparación académica sobre la base sólida de lo recibido en los estudios de humanidades, filosofía y teología. Terminé una Maestría en Educación, Consejería y Servicios a los Estudiantes y poco después un Doctorado en Comunicaciones Interculturales en dos Universidades de los Estados Unidos.  

Luego tuve la suerte de comenzar a trabajar con multinacionales del mundo financiero, de la tecnología y de la educación virtual en la Gestión de los Recursos Humanos de esas empresas a nivel regional y global. El tipo de trabajo utilizaba toda mi preparación académica y personal, acercando a los líderes de todas esas empresas a la comprensión, valoración y desarrollo de su más valioso capital empresarial: su capital humano, sus empleados.  

Tuve la suerte de encontrarme siempre con empresas globales muy grandes, serias y comprometidas en este aspecto humano, en los 3 países desde donde trabajé para ellas. En todas ellas tuve el privilegio de estar en el equipo de dirección de la empresa, al lado del presidente, en roles que, aprendí desde un comienzo, buscando siempre un “gana-gana” para la empresa y para los empleados.  

Si tuviera que resumir el sentido personal, el objetivo final -no manifestado pero internamente sentido- de mi profesión como Ejecutivo de Recursos Humanos, recuerdo lo que dije una vez en una reunión de mis entonces 25 colaboradores de América latina: “Conseguir que todos los funcionarios lograran un equilibrio adecuado y una armonía entre su crecimiento personal y profesional dentro de la empresa y su presencia de alta calidad en la vida y estabilidad de sus familias”. De nada serviría su crecimiento dentro de la empresa, si su vida personal se iba a arruinar, como fui testigo de ello en múltiples ocasiones.  

Mi objetivo era conseguir que la alta dirección de la empresa y, muchas veces hasta los accionistas, comprendieran que un empleado feliz y comprometido en su vida personal y familiar y mantenido en constante crecimiento y suficientemente bien remunerado, era la garantía del éxito empresarial y de las utilidades a largo plazo de la empresa.  

Tuve muchas satisfacciones y también algunas situaciones críticas donde no pude negociar con la quiebra de compromisos asumidos con las personas o con conductas que exigían romper con esos objetivos. Manejar reuniones eficientemente se tornó en mi arma más eficaz para levantar situaciones de riesgo, conseguir la confianza en mis propuestas de equipo y tener una relación cálida y personal con líderes de empresas, así como con todos los niveles de la estructura organizacional. Tuve que balancear siempre la percepción de la alta gerencia y la de los empleados para que sintieran que eran parte de sus intereses como personas y como empresa.  

Al retirarme de la vida de empleado y ahora, con la disminución de mis actividades como consultor y asesor de cada vez menos proyectos empresariales, mantengo mi enorme satisfacción de colaborar con cuanto grupo tengo oportunidad de servir con una serie de normas personales que siempre trato de aplicar: 1- Escuchar siempre antes de hablar; 2- Ofrecerme a ser el secretario o quien toma notas de cualquier reunión; 3- Tratar de ser el último en intervenir en reuniones grandes, para tener la oportunidad de integrar opiniones diversas; 4- Resumir; 5- acercar, buscar puntos de convergencia de opiniones distintas; 6- Cuestionar, aprehender.  

Cuando alguna vez me preguntaron dónde había aprendido esas habilidades, tuve que responder con honestidad: “de todos cuantos me han rodeado y acompañado durante la vida, desde muy joven y durante mis carreras profesionales que me han completado y me completan como ser humano, en el contacto con los otros.  

Trabajar en y con talento humano es y ha sido para mí, aprender todos los días de la enorme variedad de los millones de seres humanos de este planeta, lo cual es la energía humana en plena ebullición y desarrollo. Este ha sido y seguirá siendo el privilegio y el sentido de mi vida personal y profesional. 

¡¡Muchas gracias por su atención y su colaboración con mi vida!! 

Darío Gamboa Henao

Agosto, 2024

6 Comentarios
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6 Comentarios

Rafael Falcón Castro 13 agosto, 2024 - 4:09 am

¡Qué suerte estar en el sitio y, sobre todo, en el momento adecuado para captar la luz del misterio, desprenderse del ropaje cultural que nos encorseta y volar libre con la energía de las alas de la conciencia!. ¡No hay creencia que se aproxime a la experiencia de lo sublime!. Todos estamos llamados y, antes o después, todos gozaremos de esa plenitud. ¡¡¡Felicidades Dario por una vida con tanto sentido!!!

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Dario Gamboa 13 agosto, 2024 - 6:13 am

Gracias Rafael por tu mensaje. Quisiera ubicarte no solo geograficamente sino en tu bagage cultural que sospecho es inmenso, por tus mensajes siempre tan oportunos y profundos. Te buscaré por email. Saludo

Respuesta
Vicente Alcalá 13 agosto, 2024 - 6:18 am

Dario, tuve la suerte de “seguir tus pasos” en muchos aspectos motivacionales y ocupacionales, aunque de una mamera más rudimentaria o intuitiva. Tu lo vives de manera coherente y eficaz.

Respuesta
Dario Gamboa 13 agosto, 2024 - 7:53 am

Gracias Vicente. Espero que tu seguimiento no haya sido “una mamera” más rudimentaria o intuitiva sino una manera….😜 me
Encanta que hayamos trabajado en lo mismo!! Abrazo

Respuesta
Marta Elena Andrade 13 agosto, 2024 - 11:18 am

Gracias Dario, un gran abrazo, siempre has sido un gran ejemplo e inspiración para SER

Respuesta
Hernando+Bernal+A. 13 agosto, 2024 - 11:43 am

Darío: Gracias por esa síntesis tan completa de tu vida de servicio y de trabajo por la construcción del capital humano de las emprsas, que además has extendido a todos los que tenemos la suerte de contar con tu generosa guía y entrega. Cordiales saludos. Hernando

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