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Celebraciones para pensar

Por Francisco Cajiao
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La reflexión sobre los maestros debe ser más profunda que la repetición de lugares comunes.

El calendario está lleno de fechas memorables que van desde el Día de la Madre hasta el de la hipnosis, pasando por el de la banana o el Día Mundial del Introvertido. Cada uno tendrá su razón de ser y habrá quienes lo celebren con mayor o menor entusiasmo, pero de todos modos será motivo de reflexiones de los interesados.

La semana pasada se celebró el Día del Maestro, y ese nos compete a todos, pues será muy difícil encontrar a alguien que no haya tenido una relación directa con estos profesionales, por su propia experiencia como estudiante o como padres de familia, tíos, hermanos o abuelos de quienes hoy asisten al sistema educativo en cualquiera de sus niveles.

La celebración implica, en primer lugar, hacer un amplio reconocimiento a todos aquellos hombres y mujeres que han dedicado su vida al servicio de la infancia y de la juventud, cultivando el mayor tesoro que tenemos los humanos, que es el desarrollo de nuestras facultades intelectuales y emocionales. Cada persona que haya conseguido progresar en la vida y realizar, por lo menos una parte de sus sueños, seguramente tendrá entre sus factores de éxito el recuerdo de algún maestro que le ayudó a descubrir sus talentos.

Pero la reflexión sobre los maestros debe ir más lejos y ser más profunda que la repetición de lugares comunes que no siempre apuntan a nuevos desarrollos. Se trata de un conglomerado profesional muy numeroso y diverso, con una enorme responsabilidad social que exige altos niveles de preparación y muchos años de experiencia para adquirir la capacidad que requiere asumir la formación de las nuevas generaciones y cerrar las enormes brechas sociales que, en buena parte, se relacionan con las oportunidades de acceder a los bienes del conocimiento y la cultura.

En las últimas dos décadas, los maestros al servicio del Estado han conseguido importantes beneficios que reconocen económicamente sus esfuerzos y estimulan su continuo desarrollo académico y profesional, de manera que, lejos de ser la profesión que muchos veían hace años como de más bajo nivel, hoy se convierte en una atractiva opción profesional y la mayor parte de quienes están en los niveles superiores del escalafón se identifican más con las clases medias y altas que con el discurso proletario que rinde beneficios en las movilizaciones sindicales. Desde luego, mucho de lo que han logrado los maestros se debe a la acción de su organización gremial, lo cual es de enorme importancia y valor.

Sin embargo, la organización sindical no sustituye la necesidad de asociaciones profesionales, abiertas a quienes trabajan en el sector público y privado, enfocadas al desarrollo autónomo de altos estándares académicos y éticos, como ocurre en otras profesiones. A lo largo de los años tuve la oportunidad de participar en eventos de altísima calidad pedagógica organizados por asociaciones profesionales de maestros en Italia y España, que hacían sus congresos y actividades con total independencia del Estado, sin que ello impidiera que al mismo tiempo fueran miembros activos de sus sindicatos.

Las profesiones necesitan madurar a lo largo del tiempo y esa madurez implica la construcción de sus propios parámetros y exigencias, de manera que el resto de la sociedad reconozca y aprecie a quienes se desempeñan en funciones sociales esenciales. Se habla mucho de la dignificación de la profesión, como si la dignidad fuera algo que se otorgara desde fuera, como si el respeto por quienes se dedican a la enseñanza resultara de una ley o de un salario y no del modo como los profesionales desarrollan su identidad y demuestran su eficacia.

Nota: resulta sorprendente que quienes hasta hace poco tiempo defendían con beligerancia la autonomía universitaria, hoy sean cómplices de su flagrante violación. ¿Las órdenes del Presidente eximen a los ministros de su responsabilidad legal?

Francisco Cajiao

Publicado en El Tiempo, Bogotá

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2 Comentarios

Vicente Alcalá 27 mayo, 2024 - 3:03 am

Excelente invitación a seguir relexionando. Se me viene a la mente aquel dicho: “Doctores hay muchos, caballeros hay pocos”…. parece clasista. Profesores hay muchos, maestros hay menos… qué bueno que cada vez haya más profesores-maestros !

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Hernando+Bernal+A. 27 mayo, 2024 - 8:44 am

Pacho: Excelente artículo. Maravillosas reflexiones. Gracias. Hernando

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