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In memoriam: Agustín Lombana Mariño, sociólogo.

Por Jaime Escobar Fernandez
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De Agustín, apenas tengo tres recuerdos borrosos de los cuales ya hablé de paso, en mi escrito sobre Alberto Alvarado; pareciera coincidencia pero no lo es, por cuanto Agustín y Alberto siempre fueron amigos entrañables “a fuer” que diría Manuel Briceño, de colegas en el ejercicio de la profesión de sociólogos.

El paso fugaz de Agustín por el huerto de los olivos de mi memoria no me alcanza para nuevo “Mi Personaje Inolvidable” y por ello me veo obligado a refugiarme en el manido título de In Memoriam.

Cuando por correo electrónico Hernando Bernal me cuenta el deceso de Lombana, al parecer muy presentido, de inmediato recordé el poema de León de Greiff: “Señora Muerte que te vas llevando / todo lo bueno que en nosotros topa! / solos -en un rincón- vamos quedando // los demás… ¡gente mísera de tropa! / los egoístas fatuos y perversos / de alma de trapo y corazón de estopa”!

La figura de Agustín se ajusta a la imagen de aquel viejo profesor de fisiología, el cual hablé en el escrito sobre Alberto Alvarado; Lombana cabe en aquella categoría exquisita de “Los profesores del 5%” y que “solos en un rincón van quedando” porque según Leo Legris como se autonominó De Greiff, somos “gente mísera de tropa”; ¡Relleno! según el viejo profesor de fisiología.

Para este “In Memoriam” hube de acudir a la generosidad de Hernando Bernal, mucho más cercano que yo a la trayectoria de Agustín Lombana Mariño; también lo hice viendo el reportaje recogido en la serie “Ethos” de la Javeriana (ethos/videos/agustin-lombana/) donde cuenta su trayectoria intelectual. Con la venia de Hernando me apropio en parte de su conocimiento del personaje, testimonio valioso por cercanía humana y profesional.

Quizás el ambiente “cachaco” en el que se desarrolló la personalidad de Agustín, fuese consolidada luego durante los años de formación Humanística y filosófica que le ofreció la Compañía de Jesús, experiencia que posiblemente le desarrolló no sólo esa mente brillante además de la capacidad de reflexión crítica constructiva; todo ello a manera de “ensalada” exquisita adobada con la vinagreta del fino humor bogotano mediante el cual suscitaba sonrisas y a veces, sonoras carcajadas entre quienes lo escuchaban.

Ya muy cercano el momento de su partida a la Casa del Padre, Agustín hizo, quizás, la última manifestación de brillante inteligencia envuelta en el regalo del “chascarrillo bogotano”; próximo al día de la partida y mientras lo visitaba uno de sus primos, en cierto momento de lucidez se dirigió al visitante y con la solemnidad que exigía el momento le dijo: “Enrique. Nos vemos en el purgatorio porque sé que al cielo ni tú ni yo nos iremos directamente”.

Fue inmensamente apreciado por los rectores de la Javeriana, especialmente por el Padre Borrero cuando inició la transformación de la Universidad y posteriormente por el Padre Jorge Hoyos, quien consolidó la visión internacional de la misma; por eso sus funciones como Decano de la Facultad de Estudios Interdisciplinarios y posteriormente su brillante gestión como Vicerrector.

La personalidad alegre e hilarante le permitió desarrollar enorme capacidad de diálogo con un profundo sentido de conciliación lo que le facilitó gestionar con diplomacia conflictos muy complejos; no de otra manera podría explicarse su influencia en el manejo de los Consejos Superiores, Directivos y Académicos y el reconocimiento por parte de todos los Decanos y de los profesores más eximios para temas tan complejos como los relacionados con el Hospital y las Facultades más tradicionales: Medicina, Derecho, Ingeniería y Arquitectura.

Me atrevo a pensar que esas maneras empáticas unidas a su sensibilidad ante los conflictos ajenos, la desarrolló durante el Juniorado en el momento en que con Alberto Alvarado y el apoyo incondicional del P. Emilio Arango entonces provincial, se dedicó a estudiar literatura y los temas del teatro universal.

Gozó Lombana de profundo aprecio por todos los estamentos universitarios, lo que a su vez le confirió un enorme poder e influencia entre los líderes y dirigentes de la sociedad. Muy joven pasó por el Gobierno de Carlos Lleras Restrepo cuando la reforma constitucional y ello lo adelantó en su condición de director de la infraestructura y construcción educativa en el Ministerio de Educación.

Al terminar la gestión en la Javeriana, el Gobierno de USA nombró a Lombana como Director de la Comisión Fullbright para Colombia, lo que a su vez le permitió participar e incidir en las políticas educativas de la AID desde Washington. Fue una larga época de actividad internacional con la mirada siempre puesta en el desarrollo de la Educación en sus distintas modalidades.

Al pensionarse, el Grupo Social con todas sus empresas y actividades, lo nombró en la Junta Directiva y desde esa posición dedicó inconmensurable esfuerzo de colaboración en el desarrollo, ampliación y consolidación del cada vez más importante conglomerado de proyección social que iniciara el “grano de mostaza” del Círculo de Ahorros del P. Campoamor, S.J.

Regresó, pues, Agustín Lombana a la Casa del Padre con el orgullo y satisfacción de haber recibido como tierra fértil y hecho fructificar la semilla de la Buena Nueva de palabra y de obra, por lo cual le estaremos inmensamente agradecidos no solamente al Padre Celestial por su vida, sino también por la gracia con la que apoyó sus tareas en vida. Puede afirmarse que contrario a lo que pensaba Agustín, su permanencia en el Purgatorio fue más que efímera.

Jaime Escobar Fernández

Chía, 14 de mayo de 2024

5 Comentarios
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5 Comentarios

Alberto+Betancourt 28 mayo, 2024 - 9:25 am

Gracias Jaime por el panegírico en memoria de nuestro querido amigo Agustín.

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Bernardo Nieto Sotomayor 28 mayo, 2024 - 10:37 am

Conservo de Agustín el recuerdo de su figura sonriente y bondadosa, en la Decanatura de la Facultad de Estudios interdisciplinarios y, más tarde, en la Director de la Comisión Fulbright. Alto, al menos más que yo, gentil y sabio. Una persona digna de toda confianza. Gracias, Jaime. Seguimos el camino de estos grandes que se nos han adelantado y de quienes conservamos el ejemplo para vivir honradamente, lejos de las disputas por el poder y la ambición. Un abrazo.

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Alvaro Davila Ladron de Guevara 28 mayo, 2024 - 1:16 pm

Muy buena reseña de Agustín, una gran persona y un extraordinario amigo. Tuve la fortuna de ser compañero de trabajo, muy cercano, en la Universidad Javeriana desde 1971 hasta 1986 , y después, cuando fue miembro del Consejo Social y yo Presidente de la Fundación Social. Lo recuerdo con mucho cariño .

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Dario Gamboa 28 mayo, 2024 - 2:19 pm

Gracias Álvaro por tu comentario. Nos alegra que nos leas en nuestro blog. Saludo. Dario

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Reynaldo Pareja 29 mayo, 2024 - 8:38 am

Sin haber conocido cercanamente a Agustin, es magnifico ejemplo de cómo quisieramos que nos recuerden cuando nos hayamos ido. Dejar una huella profunda en el corazon de quienes nos conocieron sera el mayor premio que podremos gozar en esa otra dimension de existencia donde la barrera de las limitaciones que ahora vivimos estaran superadas. Gracias Alvaro por consolidar su memoria de manera que tengamos un ejemplo más de cómo vivir estos años postreros.

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