El asunto del presente escrito es que no se trata de ser conservador a la manera tradicional, en lo cual lo importante era la adherencia a los dogmas y a la autoridad de la Iglesia, ni liberal por criticar a los curas y por la preferencia a asistir a la misa dominical del medio día, sino en preocuparnos por cuáles son los asuntos, las reglas, las costumbres y las instituciones sociales que debemos conservar.
Y en este listado se puede incluir infinidad de aspectos económicos, sociales, políticos y culturales, algunos más importantes que otros, pero que deben ser tenidos en cuenta a pesar de su probabilidad y grado de pertenencia o trascendencia. Y este es el marco conceptual que permite una evaluación aceptable de la realidad actual.
Antes de iniciar cualquier análisis es preciso clarificar que conservadurismo no es aferrarse a lo existente, sino aceptar la necesidad de modificar, cambiar o sustituir lo que sea necesario. Esto, porque cualquier solución es limitada, y puede de hecho ser deficiente y susceptible de transformación o modificación. Más aún, el análisis de realidad puede devenir en la necesidad relativa o absoluta del cambio, ante lo cual es preciso tener una enorme apertura mental: es decir, una posición democrática liberal.
En tercer lugar es preciso reconocer los problemas y, al considerarlos como tales, es necesario buscar y diseñar las soluciones. Solo es problema aquello que puede tener solución. Ahora bien, todo problema en sí mismo tiene un grado diferente de relevancia, lo cual significa que es complejo en sí mismo. Así, las políticas que se diseñen no tienen que considerar solo la complejidad del problema, sino su propia condición de complejidad y factibilidad como conjunto de propuestas de solución.
Como consecuencia de lo anterior y como cuarto criterio complementario hay que partir del reconocimiento que las soluciones en sí mismas pueden ser múltiples y alternativas y, por lo tanto, diferenciadas y susceptibles de aceptación. Posiblemente ninguna de ellas, ni las posibles combinaciones de elección que se den para su implementación, conduzcan a una solución total del problema. Y cualquiera de ellas que se implemente, individual o colectivamente, necesariamente va a hacer surgir nuevos problemas.
Partir de la adherencia ideológica, es decir, dogmática, inmodificable y “enfermiza” a cualquier solución o cualquier combinación de soluciones es no solo “irracional y absurda”, sino francamente inadmisible y reprobable. Eso conlleva a que las políticas que se hayan elaborado y realizado dentro de dicho esquema ideológico tienen que ser abierta y frontalmente criticadas, como camino cierto para la superación y viabilidad en el encuentro, diseño, elaboración o implementación de otras soluciones alternativas.
Es decir, el conservadurismo como “extrema coherencia” parte de procesos de análisis que permiten priorizar los problemas con el objeto de estimar su complejidad y darles un valor relativo, para encontrar soluciones que no solo son complejas sino posiblemente alternativas y complementarias, y sobre las cuales se puede dar un nivel de aceptación en función de los riesgos probables que implica su implementación. En este marco la adhesión a los programas de superación solo puede ser restringida, crítica y ajena a todo dogmatismo. El conservadurismo como “actitud liberal en la modernidad” es profundamente realista y basado en el ejercicio práctico y en el cultivo del sentido común.
Así pues, en una situación en la cual la enumeración de los problemas incluyera temas como el fracaso de la paz total , el deterioro reprobable de la seguridad ciudadana, la hecatombe del sistema de salud, el incremento del déficit presupuestal y la limitación incremental en el acceso real a la educación superior, la posición racional implicaría reconocer la necesidad de enfrentarlos con decisión y claridad, pero en el marco de una relación de prioridad que posiblemente considerara de mayor importancia solucionar en primer lugar y en forma paralela la situación del déficit fiscal y de los problemas del sistema de salud, para dar paso luego al retorno de condiciones para la seguridad ciudadana y para la restitución de las posibilidades de acceso a la educación. En el diseño del esquema de soluciones es importante tener en cuenta además las variables de participación de todos los sectores del país y su condicionamiento regional y local. La hipótesis de diseño de las políticas podría presumir que un resultado final sería el incremento de las condiciones para el entendimiento ciudadano y la solución constructiva de los conflictos, lo que significaría dar un sentido real al logro de la paz posible, en contraposición al calificativo de “total” con sus connotaciones peyorativas (Auschwitz).
Esto implica de su parte diseñar con claridad la posible solución y las alternativas para cada uno de los problemas enunciados, establecer sus posibilidades y límites de riesgo y considerar sus interrelaciones en el marco de un ecosistema de ejecución e implementación, con medición y condicionamiento estratégico.
¡Este es el crucial reto a cumplir, que implica un monumental esfuerzo y una enorme capacidad de construcción y resiliencia para el nuevo gobierno que todos esperamos!
Hernando Bernal Alarcón
Junio, 2026


3 Comentarios
Como bien dices, Hernando, conservar no significa anquilosamiento, sino preservación del desarrollo logrado para seguir progresando sobre él. Lo que sugieres, más que a la imagen de una construcción, me lleva a la idea de un sistema o red, cuyos enlaces o interrelaciones son tan importantes como los nodos interrelacionados.
Aunue tengo muchas dudas, espero que el conservadurismo del gobierno recién elegido tenga el talante tan serio de tu análisis, Hernando. Un abrazo y mil y mil por consolarnos (al estilo ignaciano) con un texto de altura.
Esperemos que el nuevo gobierno se dedique a la unión de todos, y al juicioso análisis de los problemas y sus soluciones como tu dices. Gracias