En nuestra tertulia de los jueves tenida el 12 de Marzo nos pusimos de acuerdo para conversar sobre la forma como cada uno estaba viviendo su longevidad. Costumbres, procedimientos, rutinas, aprendizajes, resultados, fue lo que compartimos, con mucha riqueza, respetando y admirando siempre nuestra diversidad. Te compartimos hoy el aporte de William Mejía…
Me gusta la etimología de la palabra longevidad: longus (largo o prolongado), aevum (edad o vida) y el sufijo dad (que indica cualidad). Longevidad es larga vida, extensión prolongada de la existencia.
Considero un acierto la invitación a hablar de longevidad (larga vida), palabra que prefiero frente a cualquiera de los términos equivalentes que se encuentran en un buen diccionario de sinónimos: tercera edad, edad provecta, vejez, envejecimiento, ancianidad, senectud, senilidad, supervivencia, vetustez y, la peor, decrepitud.
Buscando longevidad en Google encontré este bello texto, que transcribo:
“La longevidad desde una perspectiva espiritual significa alcanzar una vida larga llena de sabiduría, plenitud y propósito, no solo años biológicos. Implica un equilibrio entre cuerpo, mente y alma, donde el envejecimiento se acepta con serenidad, promoviendo la conexión interior, la transmisión de conocimiento y la resiliencia.
Puntos clave del significado espiritual de la longevidad:
- Aceptación y presencia: la edad espiritual no se mide en años, sino en la capacidad de vivir en el presente y fluir con el tiempo, en lugar de oponerse a él.
- Propósito y sabiduría: representa una etapa para compartir experiencias, transmitir conocimientos a nuevas generaciones y encontrar un significado profundo a la existencia.
- Equilibrio integral: se considera el resultado de armonizar el cuerpo, la mente y el espíritu, evitando los extremos (exceso o abandono).
- Conexión y paz: la espiritualidad, a través de la meditación, la oración o la fe, aporta calma, reduce el estrés y fortalece la resiliencia en la vejez.
- Continuidad de la conciencia: en tradiciones como la oriental, una vida larga se ve como una oportunidad para el crecimiento del alma y la evolución de la conciencia.
La espiritualidad actúa como un componente esencial para envejecer saludablemente, transformando la vejez en una edad de oro de sabiduría y plenitud”.
Frente a la pregunta de qué estoy haciendo para mantener mi longevidad mis respuestas se centran en estos aspectos:
- Estar satisfecho conmigo mismo, lo que implica aceptar mis limitaciones y aprovechar mis fuerzas para hacer lo que quiero hacer.
- Procurar la paz interior. Perdonar lo que haya que perdonar y no guardar rencores. Vivir sin envidias ni codicia.
- Comer saludablemente: verduras y frutas, cero azúcar, nada de jugos, pocas harinas, baja sal, proteínas suficientes.
- Hacer ejercicio: nado media hora y camino más de 10.000 pasos al día.
- Dormir al menos 7 horas.
- Disfrutar mi familia: mi esposa y mis dos hijas y un yerno, mis hermanos, sus familias, la tía que está viva, algunos primos y primas.
- Verme con amigos y compartir con ellos lo más frecuentemente que pueda.
- Ponerle humor a la vida y reírme de mí mismo.
- Bajarle al estrés.
- Disfrutar la belleza en sus diversas manifestaciones.
- Ver fútbol internacional, que sigo con interés y complemento con diferentes noticias.
- Mantenerme informado y compartir la información allegada. Leo en internet periódicos y revistas, pero no libros, pues prefiero la lectura prolongada en impresos.
- Leer ficción, más que ensayo. Me encanta la novela negra, con acción y suspenso.
- Ver televisión con mi señora: películas, series, noticias y comentar sobre lo visto.
- No ponerme una agenda diaria. El tiempo de tener un horario ya pasó y me encanan las sorpresas que atacan la rutina.
- Asistir a eventos que me interesan o a los cuales me invitan.
- Evitar preocuparme porque ya no me llega trabajo de edición, labor que hice después de pensionarme.
- Manejar el presupuesto para no gastar más de lo que me aporta la pensión y procurar ahorrar un poco.
- Ir dejando mis asuntos arreglados, para no poner en aprietos a mis herederos. Ir soltando amarras.
- Ser consciente de que con los años mi salud ya no es la misma de años atrás y que hay cambios y declive en varias dimensiones personales.
- Ser juicioso con los controles médicos y con las medicinas que debo tomar a diario para controlar problemas de salud.
- No preocuparme por cuántos años más voy a vivir. Sin embargo, me inquieta cómo será “la moridera” y no quiero ser una carga pesada para mi familia en mis últimos días o semanas o meses…
- No preocuparme por la muerte. Ya estoy afiliado a la Fundación Derecho a morir dignamente.
- Esperar las maravillas y sorpresas que encontraré en el más allá.
William Mejía Botero
Marzo 12, 2026


4 Comentarios
Gracias por este comentario tan valioso y esperanzador, a la par que tranquilizante. Saludos
Willy has dibujado un programa muy completo sobre la actitud en la edad provecta que te permite prolongarla con felicidad. Excelentes recomendaciones
William creo que no dejas por fuera ningún aspecto importante para una larga vida con calidad armónica.Gracias por tu guía.
Agradezco sus comentarios, Hernando y John.