En nuestra tertulia de los jueves tenida el 12 de Marzo, nos pusimos de acuerdo para conversar sobre la forma como cada uno estaba viviendo su longevidad. Costumbres, procedimientos, rutinas, aprendizajes, resultados, fue lo que compartimos, con mucha riqueza, respetando y admirando siempre nuestra diversidad. Hoy te presentamos el aporte de Alberto Echeverri…

Haz click aquí para disfrutar el video: https://youtu.be/-tc3G2L1YDA
Para la longevidad…
Procuro sobre todo no darle demasiada importancia. Reconozco que no tengo miedo de la muerte -al menos es lo que afirmo antes de que se anuncie-. pero sí he optado por vivir con gusto cuanto tengo delante.
Si es por esa que suele llamarse vida espiritual -como si el resto de la vida no lo fuera-, procuro seguir los comentarios evangélicos de los monjes del monasterio ecuménico de Bose, siempre muy sólidos. La eucaristía dominical y festiva que busco sea cristiana -con una liturgia participada y cuidadosa y con homilía también más cristiana y menos católica moralizante-.
Solemos compartir la vida del monasterio de Bose, a algo más de dos horas de casa, en los cinco días de pascua (jueves santo a lunes de pascua). Me alimento con lecturas de profundización en la Biblia y en eso que llaman espiritualidad. Soy socio activo de un grupo italiano, el SAE, que busca el diálogo ecuménico e interreligioso con actividades idem y de estudio. Lo soy también de otro grupo internacional, Nosotros somos Iglesia, con miembros cristianos y algunos no creyentes, que busca el diálogo en ambas dimensiones, ecuménica e interreligiosa.
Durante casi 10 años mantuve mi afiliación, sin contrato alguno, a un grupo de investigación de la UIS, de profesores y estudiantes, que con el nombre Sagrado y Profano continúa ocupándose del hecho religioso en sus numerosas declinaciones. Hace algo más de un año preferí dejarlo por lo farragoso de los condicionamientos de las publicaciones indexadas. Me he dedicado entonces a la rúbrica que mantengo en el blog de Exjesuitas en tertulia.
Si es por la comida, prefiero la dieta mediterránea, a la que Maria Grazia da máxima significación. Si es por el sueño, practico ocho sagradas horas. Y una siestecilla, breve quiero decir, después de almorzar.
Sigo viajando con relativa frecuencia, sobre todo gustando y degustando los sitios y lugares donde el arte tiene algo que decirme.
Continúo cultivando mi gusto por la música, el teatro y el cine. Leo mucha literatura, algo de política internacional y nacional, me apasiona la historia. Escribo bastante, tanto en español como en italiano.
Frecuento amigos italianos y muchos de los colombianos y de otros países que he ido conociendo a través de los años. Además de recibir con relativa frecuencia visitas de ellos durante varios días, he tratado de retornar a Colombia cada tres años.
En algunos momentos, en ocasiones como simple voluntario, enseño español a italianos e italianas, interesados cada vez más en conocer la lengua. Aunque vivo en un pueblo pequeño, recibí en dos semanas casi 30 solicitudes para un curso recientemente planeado. Lo cerré cuando completé los 10 primeros, para que todos pudieran participar activamente.
Procuro cuidar la salud con las pastillas y exámenes de rigor pero sin terrorismo. El servicio de salud italiano es muy serio y siempre he recibido magnífica atención. Camino mucho y con alguna frecuencia hago caminatas en la montaña o en los bosques. Practico el Feldenkrais,una disciplina física, de origen israelí, que busca aprender a moverse de manera inteligente: en mi caso, me exige reaprender a moverme de esa manera pues, como sucede a muchos, hemos desaprendido a hacerlo.
En fin, persisto en vivir. Con el mayor sentido posible. En continua acción de gracias.
Alberto Echeverri
Marzo, 2026

