Objeciones a “religión organizada” (4 de 4) – Buscando una religión aceptable

Por: Reynaldo Pareja
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¿Qué hace auténtica a una religión? ¿Qué criterios son válidos para identificarla como aceptable? ¿Has definido esos criterios? ¿Los has aplicado para encontrar una religión con la cual puedas comulgar?

Terminé el artículo anterior con esta pregunta: ¿qué tipo de religión merece nuestra reflexión, conocimiento e indagación, que nos lleve a un grado aceptable de la misma? Para responderla adecuadamente es necesario establecer unos criterios-guía sólidos y aceptables. Ahora, comienzo exponiendo la base de una auténtica religión: es una religión verdadera la que tiene a Dios como su autor. Una religión creada por un hombre, por extraordinario que pudiera ser, no es lo mismo que una Revelación auténtica hecha por Dios,

¿Cómo saber que una religión tiene a Dios como su autor? La respuesta es sencilla. La base de una religión es una Revelación específica hecha por Dios a través de un vocero, el cual no se autoelige como tal. Dios lo escoge de múltiples formas: a través de una zarza ardiendo que no se consume y de la cual sale una voz celestial que indica lo que debe revelar; por el anuncio de un ser celestial en una experiencia mística ‒cuya descripción supera la barrera del sueño‒, o por una iluminación instantánea mientras se medita. La modalidad de elección no es lo más importante; lo fundamental es el cambio radical de vida que se produce en quien la recibe. 

De ahí en adelante este individuo se dedica de tiempo completo a comunicar dicha Revelación a quien quiera oírla. Nada lo detiene. Ni el escarnio de los propios, ni la persecución, ni la cárcel, ni el martirio lo hacen retroceder, acallar o renunciar a esa misión. Este Mensajero debe dar muestras incontrovertibles de una intachable vida ética y moral desde su niñez hasta su transición a otra dimensión de existencia: no debe exhibir una evidente contradicción entre lo que proclama como guía de comportamiento deseado por Dios y lo que practica en su vida privada o pública. Sus palabras, sus acciones y su manera de proceder son una permanente confirmación de que vive como proclama que es la voluntad Dios para el pueblo al que se dirige. 

Esto quiere decir que sus comportamientos éticos o morales no contradicen lo que Dios quiere que sus seguidores adopten como forma de vida. Un ejemplo simple: si propone que el mejor camino de acercamiento a Dios es acabar con los prejuicios raciales, pero su manera de tratar a las personas de un color de piel diferente es despectiva, insultante o, peor, instiga a sus seguidores a marginarlos, no hay coherencia entre lo que predica y lo que practica. Ser consecuente implica abstenerse de ese comportamiento o de usar expresiones que denoten racismo. Se porta coherentemente porque lo que proclama es la directriz de Dios.

Revelación dada en términos comprensibles 

Toda Revelación a la humanidad está hecha en términos claros y sencillos; muchas veces utiliza imágenes simbólicas o alegóricas para que quien la escuche o investigue pueda captar la enseñanza divina, dada en un lenguaje comprensible, como el que se usa a diario. ¿De qué le sirve al entusiasta seguidor encontrarse con una Revelación cuyo lenguaje no entiende y, en consecuencia, no sabe qué le está proponiendo Dios que sea su camino de vida espiritual?

Esto no quiere decir que las Revelaciones en la historia no tengan pasajes difíciles de entender en una primera lectura. Por diversas razones usan símbolos y metáforas que inicialmente no parecen tener un sentido claro. Una razón poderosa es porque la Revelación está dada para que nos ejercitemos espiritualmente y hagamos el trabajo de descubrir el significado profundo de lo escrito. Este ejercicio de búsqueda del sentido profundo de los pasajes del texto revelado es una forma de despertar en nosotros la necesidad de ahondar en las realidades espirituales que, por lo general, no se nos presentan con la inmediatez de tantos momentos de la vida que no requieren profundización para entenderlos como, por ejemplo, la señal de alto del tránsito, que nos lleva a detener el vehículo en un cruce por donde pasan carros en otra dirección. Si uno no para y sigue conduciendo a la misma velocidad que traía, la probabilidad de chocarse con otro vehículo es muy alta. Esta señal de tráfico es fácil de entender para obrar con el comportamiento esperado.

Los símbolos de realidades espirituales exigen profundizar, buscar las posibles relaciones con símbolos previos o entender el nuevo significado que están enseñando. Ese ejercicio se logra con la investigación individual y colectiva para dilucidar la esencia de la enseñanza que ofrece la Revelación. También apela a la meditación que ayuda a la iluminación, a la oración que pone el intelecto en contacto con la fuente misma de dicha Revelación ‒Dios‒ para obtener la comprensión correcta. Esta forma de buscar comprender es un crecimiento espiritual.

También hay que aceptar que Dios no se revela a un grupo humano que sea solo válido para la primera o segunda generación de seguidores. Cada religión mundial ha durado centenares de años. Lo enseñado por el Mensajero divino cubre un espacio amplio de la historia humana. A medida que pasan los años, los estudiosos del texto sagrado van encontrando nuevos significados y aplicaciones de las enseñanzas a situaciones de la vida real que no son las mismas de años anteriores. De ahí que los símbolos y alusiones que la Revelación original tiene sirvan para generaciones posteriores, capacitadas para entender su significado profundo o alterno. 

Coherencia de la nueva Revelación

Otra característica de una nueva Revelación, expresada luego como religión, es que su contenido no contradice las Revelaciones anteriores acerca de quién es Dios. Este criterio es muy importante: si cada nueva Revelación contradijera la descripción de Dios tendríamos al final una contradictoria comprensión suya, lo que anularía la validez de las Revelaciones anteriores. Por ejemplo, que una posterior revelación negara que Dios es el Creador de toda realidad física, inmaterial o espiritual que haya existido, existe y existirá. Este atributo de Dios como Creador y fuente de todo lo que es ha estado presente en todas las religiones mundiales que existen y cuyo fundador se ha presentado como Mensajero y Manifestación de Dios.

Cada nueva Revelación enriquece los atributos de Dios que la Revelación anterior no había explicitado porque no era el momento apropiado para la evolución espiritual de la humanidad en ese momento. Por ejemplo, la imagen que Moisés dio de Dios es que es Un solo Dios y su mensaje fue que sus seguidores obren según el comportamiento moral y ético expresado por Él en los diez mandamientos, que deben adoptarse y cumplirse en la vida diaria. Dios aparece como Juez enérgico con los transgresores, a quienes castiga severamente. Cuando llega Jesucristo le añade al Creador la dimensión de Padre infinitamente dispuesto a perdonar las transgresiones de sus hijos, siempre y cuando reconozcan su culpa, pidan perdón y tomen la decisión de no volver a cometer la transgresión. Jesús pone esa capacidad de Dios de perdonar en un nivel superlativo cuando se trata de perdonar a quienes nos ofenden: la nueva guía es que no solo debe perdonarse hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete, expresión que sugiere que no debe haber límite en el número de veces que debe perdonarse.

Es claro que una Revelación auténtica ofrece a sus adherentes enseñanzas y prácticas para  acercarse a Dios, pues es la razón por la cual Él nos creó para que cada uno pueda desarrollar una relación personal y colectiva con Dios, pues es la fuente misma de la vida, así como la razón última de por qué estamos teniendo esta experiencia temporal que nos permite descubrirnos espíritus encarnados y vivir una experiencia de temporalidad para gradualmente peregrinar hacia el Creador que nos dio la existencia para coronarla en la etapa de inmortalidad.

Coherencia en las relaciones de unos con otros

La Revelación que se estudie debe validar la regla de oro dada desde su aparición, que no contradice las enseñanzas esenciales en lo referente a las relaciones entre hombres y mujeres, y de estos con Dios. La supervivencia de la especie humana depende de la armonía en las relaciones con los demás. Una filosofía o ética que se base en la competencia o en la supremacía del más fuerte es fuente de conflicto, subyugación, esclavización, denigración y exterminio del que se considere “enemigo indeseable o mortal”. 

De ahí que toda Revelación debe validar el mandamiento de oro: “no harás con el otro lo que no quieras que haga contigo”. Esta regla es la base de la convivencia pacífica de los seres humanos, quienes fácilmente se dejan llevar por una filosofía, moral o religión inventada por el hombre que declara al otro “infiel”, “hereje” o enemigo de Dios y que valida la guerra, el exterminio de esos otros que son mis enemigos y que, además, son juzgados como “enemigos” de Dios.

Sin una ética o moral que respete al otro como individuo creado a “imagen y semejanza de Dios” no puede llegarse a la declaración y defensa de los derechos inherentes que cada persona tiene desde que nació. Esta base es indispensable para la convivencia internacional pacífica y es la única que ofrece el fundamento para dicha posibilidad. Es una ética y moral avalada por todas las Revelaciones. La interpretación tergiversada, convertida en atrocidades históricas por los dirigentes religiosos y políticos, en ningún momento le quita validez a la enseñanza divina. 

Coherencia en las normas éticas y morales

La Revelación, base de la religión, debe impartir unas normas éticas y morales que no solo sean justas, sino deseables, porque están dadas para el beneficio del progreso espiritual de todos los que las acepten. Esta premisa casi que no necesita comentario. Una Revelación que ofrezca normas éticas y morales que sean injustas e impidan el progreso espiritual de sus seguidores no corresponden a la religión a la que uno quisiera adherir para practicar dichas normas.

Seguir unas normas injustas o que impidan el progreso espiritual de la persona contradice flagrantemente las enseñanzas de las Revelaciones anteriores que proclaman la regla de oro del trato justo y equitativo con los otros como la norma divina que hay que seguir. Adoptar una norma ética o moral injusta lleva al maltrato, a la herida y hasta a la destrucción del otro, lo que sería inadmisible como una religión a la cual pudiéramos o quisiéramos darle nuestra adhesión.

La Revelación estimula la convivencia pacífica

Un criterio clave para aceptar una religión como verdadera es que incluya en su Revelación una clara enseñanza sobre la convivencia pacífica entre los miembros de una comunidad, de una ciudad, de varias ciudades, del país. Esta convivencia debe tener, además, una proyección internacional que permita las relaciones pacíficas entre los diferentes países, de manera que evite la guerra que, en último término, busca la apropiación de las riquezas naturales del país atacado, porque el conquistador las necesita para su crecimiento económico y político.

La convivencia pacífica se engendra inicialmente dentro de la familia. Allí se aprende a aceptar las diferencias entre sus miembros, que no tienen por qué forzar a que las relaciones entre hermanos o padres se basen en la violencia ejercida como el mecanismo para imponer puntos de vista u obtener obediencia ciega. Esa convivencia pacífica se interioriza como criterio sagrado de vida cuando enseñamos el criterio espiritual dado por Revelación: que todos los seres humanos tenemos los mismos derechos por ser creados a “imagen y semejanza de Dios”, quien nos creó en y por amor, el cual debemos expresar a los demás. De ahí que nuestras relaciones con nuestros familiares deben fundamentarse en una respetuosa y amorosa relación de uno con otro. 

Cuando esta enseñanza se aprende e interioriza como rasgo de la sicología individual, se expande a los compañeros de estudio, de trabajo y en las relaciones sociales. Cuando individuos así llegan a instancias legislativas dicho aprendizaje logra su mejor expresión al crearse leyes y condiciones que hagan realidad la convivencia pacífica como norma diaria y natural. Y cuando personas llegan a posiciones directivas de una nación que enfrenta a otra, esos criterios dados por la Revelación van a orientarlos para que busquen el camino de la negociación antes que el de la guerra. Así se crea la base para el funcionamiento pacífico entre naciones.

Revelación para el progreso

Una Revelación auténtica está en sincronía con la evolución de la humanidad y la estimula a nuevos niveles de progreso material, intelectual y espiritual. Una Revelación desligada de la vida real del que la recibe, ajena a sus necesidades materiales y espirituales, es una religión que en último término poco o nada sirve para el crecimiento de sus seguidores. Por ello, debe investigarse de qué manera las enseñanzas de dicha Revelación estimulan a sus seguidores para que tengan un progreso material, intelectual y espiritual.

¿Por qué estas tres instancias? Porque corresponden a los niveles del hombre integral, compuesto de cuerpo, mente y espíritu. La Revelación debe estimular la mente creativa para que el hombre descubra formas prácticas de satisfacer sus necesidades primarias de subsistencia, como aprender a cultivar o recolectar los alimentos necesarios para que el cuerpo se mantenga sano. Tal Revelación debe estimular que los individuos utilicen su poder de investigar para explorar, diseñar, construir, inventar todo aquello que les permita su alimentación, su vestido, su techo, su trabajo y el ejercicio de su creatividad artística ‒literaria, musical, dramática, escultora, etc.–, así como construir edificios, carreteras, puentes y crear sistemas de transporte y mucho más. 

La Revelación estimula la creatividad pues está íntimamente ligada a su espíritu, donde nacen las grandes ideas que benefician a la humanidad y promueven su progreso. Hacer el bien a los demás es una moción del espíritu que se alimenta de la Palabra de Dios expresada en la Revelación. Esta acción se expresa de mil maneras creativas. De ahí que una Revelación debe estimular la creatividad que genera el progreso en función del beneficio a los demás. 

Revelación a tono con la dinámica histórica 

Es evidente concluir que la propuesta que ofrezca la Revelación incorpore la dinámica histórica que la humanidad est´r viviendo en cada momento. De no hacerlo se convierte en una Revelación que no ofrece respuestas relevantes para enfrentar los desafíos éticos y morales que la humanidad vive en un periodo específico de su historia.

Si algo necesita la humanidad constantemente es una fuente que la guíe por dónde llevar su propia evolución integral. Por lo tanto, las premisas espirituales que dicha Revelación proponga deben contemplar, incorporar e iluminar la condición presente de los seguidores y darles pautas que les permitan no solo orientar su evolución personal y colectiva hacia una meta clara y bien definida, sino también ofrecerles el mapa y los criterios de cómo llevarla a cabo.

El análisis histórico del momento que solemos hacer se circunscribe a las variables psicológicas, económicas, políticas, ideológicas, sociológicas y ecológicas, pero con frecuencia no incorpora las razones espirituales de fondo, porque no se captan ni se las incluye en dicho análisis. Cuando esto ocurre, se pierde la perspectiva espiritual que suele ser la causa más profunda por la cual diversos comportamientos negativos son lo que son. 

La Revelación que rescata la problemática del mundo y la coloca en una perspectiva holística, es decir, en sus raíces espirituales, es una Revelación que permite encontrarle un sentido y una oportunidad de crecimiento interior más allá de las atrocidades que pueden estar ocurriendo en el momento en que la Revelación es develada por el Mensajero. Esta, a su vez, le da a los seguidores una visión de esperanza y fortaleza que difícilmente se encuentra en otros escritos. 

Igualmente, en ella los adherentes hallan una guía y principios espirituales aplicables a las circunstancias más apremiantes y dolorosas que están presentes por doquier. Un grupo humano, sin una sólida orientación espiritual basada en principios y fundamentos ofrecidos por el Mensajero de Dios está abocado a un estancamiento en su evolución y a una posible extinción cuando no hay un marco de referencia ético y moral que ilumine el camino para encontrarle salida a las circunstancias más dramáticas que puedan estarse viviendo en un momento dado.

Revelación escrita lo más cercana posible a cuando el Mensajero la presenta

Este criterio ayuda mucho a que la Revelación del Mensajero de Dios sea lo más fiel a sus enseñanzas originales porque se transcribieron muy pronto después de su partida. Esto evita que quienes las escriban no lo hagan con su propia interpretación, creando la posibilidad de distorsionar el mensaje o acomodarlo, creyendo que así es más aceptable o inteligible. Esto no ha ocurrido en forma constante en las Revelaciones previas porque las condiciones de analfabetismo eran tales que la mayoría aprendía por medio de la tradición oral que, sorprendentemente, estimulaba a que las personas memorizaran enormes pasajes de enseñanzas sin cambiar su expresión original.

Lo que si se constata es que a medida que la humanidad ha ido progresando su alfabetización, el tiempo en que se han codificado dichas enseñanzas se ha ido reduciendo de cientos de años a menos de cincuenta, y en algunos casos al momento en que la Revelación era proclamada. 

Este sería, pues, un magnífico criterio para utilizar con el fin de determinar cuál de las Revelaciones es la más fidedigna a las enseñanzas originales de la Manifestación de Dios. 

La designación del sucesor o representante

Una religión a la que se le impidiera que su Profeta-Fundador dé una clara designación de quién sería su sucesor es una religión que va a tener disensiones internas, por la lucha de poder ‒que es algo muy humano‒ para apropiarse de la dirección de la nueva Revelación.

Desafortunadamente, las religiones del pasado han adolecido de una transmisión poco clara del sucesor encargado de su dirección. Cuando ha ocurrido, uno de los más cercanos discípulos de la Manifestación cree que él ha sido designado y ha tomado ese puesto de honor a la fuerza o buscado aliados que lo respalden. En ese momento el vigoroso movimiento espiritual se ha dividido en bandos irreconciliables, como fue el islam entre shiítas y sunitas o, en el cristianismo, entre la Iglesia de Roma y la ortodoxa del Medio Oriente. En estos casos, quienes asumieron la dirección esgrimieron justificaciones irreconciliables hasta el día de hoy.

Sin ánimo de hacer propaganda o proselitismo invito al lector a visitar la página web de la Fe Bahá’í (bahai.org) y juzgar si los principios expuestos se encuentran en ella y ofrecen un sólido fundamento que responda a las necesidades del momento de nuestra historia colectiva. Hay una versión en español sobre su fundador, los principios espirituales de sus enseñanzas, su propuesta para la crisis del mundo moderno, su visión histórica, su respuesta a los perennes interrogantes sobre la condición humana, la nobleza del origen espiritual del hombre, su meta de llegada, su rol en este momento histórico y quiénes fueron asignados por escrito como sucesores.

Lo importante de todo lo aquí expuesto es que la adhesión a una religión requiere estudiarla a fondo para que ese estudio se convierta en convencimiento y se traduzca en acción de vida que contribuya al desarrollo evolutivo espiritual. La invitación queda abierta. La respuesta es sentirse entusiasmado de aceptarla y seguirla con pasión y convencimiento de que se está aportando lo mejor de sí mismo para el progreso colectivo de la raza humana.

Reynaldo Pareja          

Mayo, 2022

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