Izquierda y Derecha

Por: Mauricio Cabrera
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A pesar de que ahora muchos políticos quieren ubicarse en el centro, la realidad es que en términos políticos y económicos siguen existiendo importantes diferencias entre la izquierda y la derecha. Lo que pasa es que no se pueden reducir a los extremos del castrochavismo (que en Colombia es un fantasma para asustar a los votantes) y el trumpismo (que si tiene muchos seguidores en el país). 

A principios de la década de los noventa del siglo pasado, con la caída del muro de Berlín y el derrumbe de la Unión Soviética, cuando F. Fukuyama proclamaba el fin de la historia y la muerte de las ideologías, el gran filósofo político italiano, Norberto Bobbio, publicó un pequeño libro titulado “Derecha e Izquierda” en el que trató de demostrar que la diferencia entre estas dos posturas políticas seguía totalmente vigente; la historia le ha dado la razón, a pesar de que los populistas autocráticos traten de minimizar las diferencias para engañar a las masas y aferrarse al poder. 

Bobbio propone un criterio muy simple, pero profundo, para distinguir la izquierda de la derecha: “es la diferente actitud que asumen los hombres que viven en sociedad frente al ideal de la IGUALDAD, que es, junto con el de la libertad y el de la paz, uno de los fines últimos que se proponen alcanzar y por los cuales están dispuestos a luchar”. 

Según este criterio, “aquellos que se declaran de Izquierda dan mayor importancia en su conducta moral y en sus iniciativas políticas a lo que convierte a los hombres en más iguales, o las políticas para atenuar y reducir los factores de desigualdad, mientras que los que se declaran de Derechas están convencidos que las desigualdades son imposibles de eliminar, más aún, que al fin y al cabo ni siquiera deben desear su eliminación.” 

Bobbio rechaza la quimera de un igualitarismo absoluto y lo que plantea es una tendencia a disminuir la desigualdades; por lo tanto los partidos y movimientos de izquierda enfatizan la equidad, no como la utopía de una sociedad donde todos sean iguales en todo, sino las políticas que “se caracterizan por la tendencia a remover los obstáculos que convierten a los hombres y mujeres en menos iguales,” y a “favorecer las políticas que tienden a convertir en más iguales a los desiguales”. Los partidos de derecha, por el contrario, no dan prioridad a estas políticas y en muchos casos propician otras que aumentan la desigualdad. 

Esta distinción teórica se ha comprobado en la realidad del aumento de la desigualdad en casi todo el mundo con el predominio de los partidos y las políticas de derecha en las últimas décadas, y también en la excepción de los países de América Latina que en los primeros años de este siglo tuvieron gobiernos de izquierda democrática y disminuyeron la desigualdad. 

Con un optimismo un poco exagerado Bobbio dice que “nunca como en nuestra época se han puesto en tela de juicio las tres fuentes principales de la desigualdad, la clase, la raza y el sexo”, pero hace un claro llamado a los partidos de izquierda: “para que se haga realidad este grandioso movimiento histórico, es preciso superar las rencillas cotidianas y mirar más arriba y más lejos”. Parece escrito para quienes buscan construir una alianza de centro izquierda en Colombia. 

Mauricio Cabrera Galvis

Febrero, 2021

6 Comentarios

Eduardo Jiménez 14 febrero, 2021 - 11:39 am

Gracias a Mauricio por su artículo. Quiero sin embargo y con todo respeto indicarle que el castrochavismo no es en mi opinión ningún fantasma. La mayor parte de mi vida la pasé en Venezuela y vi cómo por culpa de gobiernos corruptos se llegó poco a poco a lo que tenemos ahora en Venezuela.
Que esto que ocurre en Venezuela no es un fantasma pueden confirmarlos los venezolanos de los semáforos, las vendedoras de tinto y demás venezolanos con oficios con lo que medio sobreviven quienes huyeron precisamente del fantasma.
Que en Colombia nunca va a ocurrir. ¡Ojalá sea esto cierto y nunca lleguemos a esto! Quiero sin embargo referir que lo mismo decíamos en Venezuela en el 97 o 98. “En Venezuela nunca va a pasar lo que pasó en Cuba. Venezuela no es una isla, aquí no puede pasar esto, la sociedad no lo va a permitir”. Sin embargo, como creo sabemos todos, la situación en Venezuela es peor que la de Cuba, que ya es mucho decir.
Cambiando de tema un poco, interesante la definición de Bobbio que menciona Mauricio sobre lo que es un gobierno de izquierda, y cito “dan mayor importancia en su conducta moral y en sus iniciativas políticas a lo que convierte a los hombres en más iguales, o las políticas para atenuar y reducir los factores de desigualdad”.
Con base en esa definición, concluyo con toda seguridad que desafortunadamente no ha existido en la historia de la humanidad un solo gobierno de izquierda. Las desigualdades rampantes entre cómo viven los dirigentes en Venezuela o Cuba y como vive el resto del pueblo, hacen que no se acerquen ni de lejos a esa definición. Talvez en algún momento de la historia llegue un “hombre nuevo” y pueda instaurarse en algún lugar de la tierra un gobierno de izquierda que cumpla con esa definición. Cordiales Saludos, Eduardo

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Rosario Carrizosa 14 febrero, 2021 - 1:18 pm

Interesante artículo. Creo que Bobbio pensó, más centrado en el deseo que en la realidad, puede ser cierto que la izquierda se oriente más hacia la igualdad, o al menos en disminuir las desigualdades pero sobre las cuestiones morales, creo que eso no depende de si se es de derecha o de izquierda, la ley moral puede entenderla y promoverla cualquiera y cualquiera puede aplicarla o no.

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Mauricio 14 febrero, 2021 - 7:33 pm

Eduardo, debo aclarar que lo que quiero decir es que el castrochavismo es un fantasma EN COLOMBIA, y no pretendo desconocer el caos y la destrucción que ha llevado a Venezuela; allá no es un fantasma sino una dolorosa realidad. En cuanto a Colombia, soy optimista porque no veo en los programas de gobierno de ningún candidato, ni siquiera Petro, atisbos del socialismo del siglo XXI con propuestas de expropiaciones, nacionalizaciones o de acabar con el sistema de mercado.
El peligro que si existe es el autoritarismo y el debilitamiento de la democracia, pues es imposible afirmar que un país esté vacunado y tenga 100% de inmunidad contra ese virus que acaba con la democracia; en ese sentido si hay tendencias al castrochavismo como lo que hizo Trump en Estados Unidos, o lo que está haciendo el actual gobierno en Colombia al cooptar todos los poderes públicos y acabar con la separación de poderes.
En cuanto a la existencia de gobiernos de izquierda, no tengo duda que si han existido varios que han disminuido las desigualdades, aunque es imposible eliminarlas del todo. Suecia, Noruega y Dinamarca son ejemplos evidentes, pero también la mayoría de los gobiernos de Europa occidental de la posguerra y el mismo EE.UU, hasta la desafortunada llegada al poder de la Tatcher y Reagan, con quienes empezó a aumentarse la desigualdad en esos países. Más cerca a nosotros, tampoco se puede negar que Lula y Evo Morales disminuyeron las enormes desigualdades de sus países y en la misma Cuba con todo su sistema antidemocrático y su escasez de recursos es un país menos desigual que nosotros.
En fin, es una largo debate pero te agradezco que tengas la paciencia de leer estas sugestiones y plantearlo

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Jorge Luis Puerta 14 febrero, 2021 - 6:36 pm

Interesante debate que se abre con este artículo de Mauricio. Gracias por esta oportunidad. El matiz al que hay que poner a mi jucio, no es tanto la diferenciación “real”, sino al uso político e ideológico que se hace de los extremos y…estoy convencido que el único camino del desarrollo y de la verdadera libertad es el diálogo el encuentro…saludos!!

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John Arbelaez 16 febrero, 2021 - 9:41 am

Excelente ilustración sobre la Izquierda y la Derecha Políticos, a la vez que interesantes los comentarios de los participantes. A todo esto debo aclarar que en Colombia, democracia, lo que se dice Democracia, nunca ha axistido. Hay un remedo de democracia, pero en realidad lo que siempre hemos tenido ha sido una Plutocracia. Hemos sido gobernados por las élites socioeconómicas por medio de partidos políticos que son “extensiones” de esas élites, son sus “empresas” electoreras. Por ello, siempre serán sus intereses polílticos los que se impongan al pueblo, sumiso y avasallado, por falta de educación y conciencia política.

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Eduardo Jiménez 19 febrero, 2021 - 6:54 am

Contesto la amable respuesta de Mauricio, y me disculpan por no haberlo hecho antes debido a un problema médico, afortunadamente menor, que me impidió hacerlo. Por supuesto que cuando Mauricio considera el castro-chavismo como un fantasma, se refiere a que (igual que los fantasmas) nunca será realidad en Venezuela. ¡Qué más querríamos todos!. Sin embargo, como lo mencioné en mi comentarios, una gran mayoría en Venezuela, en 1998 o algo así, considerábamos muy improbable que se implantara el castrismo (o como se llame la “robolución” que hay en Venezuela). Imaginarse que un pequeño grupo iba a cambiar el nombre del país, el escudo, la hora, la moneda, y que iba a acabar con la industria era impensable. Nadie se imaginaba que el “fantasma” podía ser realidad, y pasó. A eso me refiero cuando digo que el fantasma es real, y como reza el viejo dicho “Si ves las barbas de tu vecino cortar..etc”
Sobre el que gobiernos de izquierda busquen la igualdad, sigo teniendo mis dudas, moderadas por mi admitido desconocimiento de lo que hayan hecho en este sentido gobiernos de Dinamarca o Noruega que tú mencionas. Pero llamar gobiernos de izquierda (según la definición que mencionas) al desastre que ocurrió en mi país, causado lo admito por los sinverguenzas gobiernos anteriores, es un despropósito.
En resumen, mi temor es que “el remedio resulte peor que la enfermedad”. Un abrazo, Eduardo

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