LAO TSE.- Una gran nación es como un gran hombre: Cuando comete un error, se da cuenta. Dándose cuenta, lo admite. Habiéndolo admitido, lo corrige. Considera a aquellos que le han señalado sus faltas como los más benevolentes maestros.
SOFROSINA.- Maestro, ¿en dónde viste semejante belleza? De los humanos recuerdo su buena disposición no sólo para creer necedades y mentiras, sino también para seguirlas creyendo incluso cuando se presenta la evidencia de que son falsas.
LEÓN FESTINGER.- Presentar evidencia contraria a nuestras creencias no suele debilitarlas, antes bien tiende a reforzarlas. Lo analicé en mi libro Cuando falla la profecía.
SOFROSINA.- Nos lo explicaste cuando dialogamos sobre la disonancia cognitiva.[1]
LEÓN FESTINGER.- Concepto que fui el primero en formular, por allá en 1957.
LINGUACUTA.- Inventaste el concepto, la realidad ya existía. Creer pendejadas y aferrarse a ellas es algo humano y universal.
SOFROSINA.- Tragar sandeces es como una politoxicomanía: se empieza con una y se termina por acostumbrarse a las demás.
HARRY FRANKFURT.- A la abundancia de coprófagos responde la abundancia de coprólalos, literalmente hablamierdas. Por eso titulé mi libro On Bullshit. Tengo entendido que lo mencionaron en este famoso blog de exjesuitas en tertulia.[2]
SOFROSINA.- El título que le pusieron a la traducción francesa es muy simpático: De l’art de dire des conneries (El arte de decir idioteces).
HARRY FRANKFURT.- Me gusta ese título. Somos unos artistas diciendo y creyendo majaderías, pues somos muchísimo menos racionales de lo que creemos ser.
SIGMUND FREUD.- Díganme ¿cuántas personas conocieron ustedes que forjaran sus propias opiniones evaluando cuidadosamente la información disponible y considerando de una manera equitativa todos los aspectos posibles de una situación en vez de guiarse por información incompleta, con frecuencia fuertemente filtrada por prejuicios y creencias previas?
BARUCH SPINOZA.- Nuestras emociones pesan muchísimo en cómo entendemos y percibimos la realidad. Pero oigamos a Daniel Kahneman que llegó hace poco a Ultratumba y sabe mucho sobre sesgos cognitivos tales como confundir causalidad con casualidad, llegar a conclusiones precipitadas, exagerar el efecto de las primeras impresiones, confiar en exceso en los datos conocidos sin tomar en cuenta otros datos también disponibles. Lean Pensar rápido, pensar despacio.
DANIEL KAHNEMAN.- Gracias por la propaganda, Baruch. Anoto que no sólo tendemos a procesar la información de manera sesgada. También hay muchos agentes -políticos, publicistas, avivatos de todo tipo- que tienen su propia agenda y que juegan con nuestros sesgos cognitivos para que nos fijemos en unas cosas y no en otras.
SOFROSINA.- Posverdad, fake news, bullshit son nuevos nombres para viejas realidades, sólo que ahora los embustes viajan más rápido, tienen mayor audiencia y los puede fabricar y poner a circular cualquier imbécil.
LINGUACUTA.- Daniel, ¿cuál es tu sesgo favorito?
DANIEL KAHNEMAN.- Me encanta el sesgo de confirmación, esa tendencia humana a ver el mundo como queremos que sea, a reforzar ideas preexistentes, a enfocarnos en aquello que coincide con lo que ya creemos y descartar lo que lo desmienta.
SOFROSINA.- Como declaró Hugh Molson, honorable miembro de la británica Cámara de los Lores: “Consideraré cualquier evidencia adicional que confirme la opinión que ya me he formado”.
LEÓN FESTINGER.- El sesgo de confirmación es buenísimo para ayudarnos a solucionar la disonancia cognitiva. Si la nueva información que se nos da coincide con nuestras creencias, entonces tendemos a considerarla fundada, útil y relevante. Pero si la información refuta o no ajusta bien con la creencia que ya tenemos, entonces encontraremos un modo de criticarla, cuestionarla o ignorarla.
LINGUACUTA.- Winston, eso encaja perfectamente con tu afirmación: “sólo creo en las estadísticas que he manipulado yo”.
WINSTON CHURCHILL.- Ya quisiera haber dicho tan ingeniosa frase. Quien manipula de lo lindo las estadísticas es Trump.
LINGUACUTA.- Que Uncle Donald manipule descaradamente los hechos no parece afectar la fe de sus seguidores.
SOFROSINA.- Los fieles coprófagos pueden agarrar a sus líderes políticos robando o haciendo cualquier fechoría. Los justificarán diciendo: “más roban otros”, “la cosa no es tan grave” o “todos son iguales”.
LINGUACUTA.- Hasta dirán que se trata de un complot para “desprestigiar a su líder”, así no haya evidencia alguna de complot.
DANIEL KAHNEMAN.- El sesgo de confirmación puede llevar a creer que el que no haya evidencia de algo es, precisamente, prueba de ese algo.
SOFROSINA.- Como en el cuento sufí de Nasrudin y los tigres.
LINGUACUTA.- ¿Cuál es?
SOFROSINA.- Uno de sus vecinos encontró a Nasrudin esparciendo migas de pan alrededor de su casa. – “¿Por qué haces eso?” -“Para alejar a los tigres”, respondió Nasrudin. – “Pero si no hay tigres por aquí”, dijo el vecino. – “Ajá. ¿Ves lo bien que funciona?
LINGUACUTA.- Eso huele más bien a superstición.
SOFROSINA.- Las supersticiones no son ajenas a los sesgos cognitivos pues nos dan una impresión de control de la realidad y nos ayudan a sentirnos seguros. Y muchas veces creemos las cosas en función de cómo nos hacen sentir, más que como fruto de un riguroso análisis racional.
JOAN QUIGLEY.- Eso puedo confirmarlo. Fui consultora astrológica de la Casa Blanca en tiempos del presidente Reagan. Mi querido Ronald creía tanto en la astrología que era yo quien determinaba cuáles eran los días propicios para la mayoría de sus alocuciones públicas y para los vuelos del Air Force One.
FRANÇOIS MITTERRAND.- No se burlen de Ronald que yo mismo, siendo agnóstico, cuando era presidente de Francia consultaba a la astróloga Elisabeth Teissier.
SOFROSINA.- Es una ilusión creer que los demás tienen sesgos, pero nosotros no.
DANIEL KAHNEMAN.- Quien se lo cree cae en el sesgo de superioridad ilusoria. Esa tendencia a pensar que somos mejores que los demás tiene una relación con nuestra capacidad cognitiva: resulta que las personas que tienen una baja competencia en algo, o un conocimiento escaso, son menos capaces de darse cuenta de lo poco que saben y, por ello, es más probable que se vean a sí mismos como más competentes de lo que son.
BERTRAND RUSSELL.- Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes están llenos de dudas.
DANIEL KAHNEMAN.- Creer que sabemos más de lo que realmente sabemos sobre un tema nos lleva a dar “buenas” explicaciones, por absurdas e infundadas que sean.
SOFROSINA.- El sesgo de superioridad ilusoria está alimentado por el sesgo egocéntrico, bien manipulado por los coprólalos, expertos en engatusar a su interlocutor halagándole sus “increíbles” cualidades y dándole la ilusión de ser alguien “único”.
LINGUACUTA.- Que no se nos olvide el sesgo borreguil.
DANIEL KAHNEMAN.- Ese es puro invento tuyo.
LINGUACUTA.- ¡Qué va! Lo sintetiza el refrán “¿Dónde va Vicente? Donde va la gente”. Nos ufanamos de observar el mundo con objetividad, pero los demás influyen, y mucho, en cómo entendemos las cosas.
DANIEL KAHNEMAN.- Tienes razón, es más probable que aceptemos un argumento para creer o hacer una cosa si muchas otras personas creen o hacen lo mismo.
LINGUACUTA.- Como dicen por ahí: “Coma mierda porque millones de moscas no pueden estar equivocadas”.
SOFROSINA.- No seas malhablada. ¡Ve a enjuagarte esa bocaza!
LINGUACUTA.- Ya voy, pero antes quiero que Jacques Le Goff me aclare la relación entre memoria y sesgo de confirmación. Ya sabes que soy aficionada a las lecturas históricas.
JACQUES LE GOFF.- No voy a repetir lo que ya dije en mi libro Histoire et mémoire. Sólo subrayo que creemos que nuestra memoria es fiable y exacta, cuando en realidad es maleable y va cambiando según evoluciona lo que haya que justificar. Una vez que asumimos una narrativa, modificamos la memoria para que todo encaje.
SOFROSINA.- Debido al sesgo de confirmación tendemos a recordar aquello que refuerza nuestra posición y olvidamos con más facilidad la información que la contradice. En otra ocasión dialogamos sobre la tendencia a recordar el pasado como mejor de lo que era.[3]
JACQUES LE GOFF.- No hay nada más selectivo que la memoria.
SOFROSINA.- Por eso las autobiografías son una de las variedades del autoengaño. En ellas se tiende a suprimir las erratas de la propia vida.
LINGUACUTA.- Compleja historia de vida reducida a relato, construido con las ruinas que deja el olvido de una sesgada memoria.
JORGE LUIS BORGES.- (Muy calladito hasta el momento) Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.
LINGUACUTA.- ¿Será que estudiar nuestros sesgos cognitivos puede inmunizarnos contra ellos?
DANIEL KAHNEMAN.- Inmunizarnos, no. A lo sumo lograremos engañarnos un poco menos.
SOFROSINA.- Lidiar con los sesgos propios y ajenos forma parte de la vida humana. Así somos.
LINGUACUTA.- ¡Qué lástima! Me encantaría que la gente fuese más racional…por racional entiendo mi parecer.
Y así, después de que los dialogantes se rieran del sesgo egocéntrico de Linguacuta, ella y Sofrosina se dirigieron a una nubecilla cercana donde Sexto Empírico explicaba cómo alcanzar la serenidad evitando comulgar con ruedas de molino.
Rodolfo Ramón de Roux
Septiembre, 2025
[1] Diálogos de Ultratumba, “Fin del mundo y disonancia cognitiva”, 25 de agosto de 2024.
[2] Exjesuitas en tertulia, “Mentira y verdad en política” (2/2).
[3] Diálogos de Ultratumba, “Todo tiempo pasado fue mejor. ¿De veras?”, 5 diciembre de 2024.


6 Comentarios
Muy interesante debate entre pensadores notables que demuestra que tratándose de manipulación de la especie humana, no hay nada nuevo bajo el sol, en cuanto a intenciones. Pero que en esta sociedad del siglo XXI, la novedad está en los medios de manipular, con la ayuda de esos algoritmos, esencia de las nuevas tecnologías de difusión de información deseada por quienes la generan y controlan. Más así con la Inteligencia Artificial generativa, herramienta muy de moda, pero incapaz de ajustarse por sí misma a cambios acaecidos en la realidad cotidiana y así, dependiente de los intereses de los que la difunden.
Todo ello parece crear un caos más laberíntico que durante periodos más tradicionales y, desde luego, no contribuye a llegar a la verdad con V mayúscula; la verdadera y objetiva.
Muy sabios y completos, a la par que complejos, los pensamientos que desarrollas en tus diálogos. Gracias.
Todo un recorrido por la historia del conocimiento, de la autosugestión y del bullshit. Excelente!!!
Rodolfo, como siempre, te luciste. Como no quiero pasar por “coprolalo”, no haré comentarios particulares a tu artículo. Únicamente que te sobraste. Muy divertido. Gracias.
Difficile, comme tu le montres excellemment d’échapper aux biais cognitifs dont l’usage se pare pourtant de toutes les apparences de la rationalité. Les nouvelles technologies de l’information, loin d’en limiter les effets, semblent au contraire les redoubler
Abrazo
Como de costumbre, estupendo recorrido por memorias otrora vivientes. Menos mal que existe Linguacuta. Un abrazo, Rodolfo.