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Impuestos para las golondrinas

Por Mauricio Cabrera Galvis
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Hoy nos duele el alma por las víctimas del devastador terremoto y nos emociona la respuesta solidaria de todo el país; pero no basta, y siendo pragmáticos, hay que conseguir mucha plata para la reconstrucción. Planteo una propuesta para implementar en el marco de la emergencia económica.

Una enorme y absurda rebaja de impuestos 

Si un inversionista extranjero viene a hacer empresa en Colombia, sobre las utilidades que obtenga tendrá que pagar la tarifa de impuesto que pagan todas las empresas colombianas, es decir 35%. Pero si ese inversionista decide más bien poner sus dólares en TES, bonos o CDTs, el impuesto que tendrá que pagar es 5%. No es un error de imprenta sino un absurdo tributario, cinco por ciento es el impuesto que pagan los capitales golondrina.

La historia es así. Hasta el año 2012 los rendimientos de la Inversión Extranjera de Portafolio (IEP, que es el nombre elegante de los capitales golondrina) pagaban la misma tarifa corporativa que en esa época era del 33%. En el proyecto de reforma tributaria de ese año, el ministro Cárdenas propuso que se bajara a 25%, pero en el Congreso, en una movida misteriosa en el último debate, alguien propuso que fuera el 14%; así fue aprobado y se mantuvo hasta la reforma tributaria del gobierno Duque en 2019, que bajó la tarifa al 5%, vigente hasta ahora.

En ambas ocasiones el argumento para justificar esos costosos regalos tributarios era la necesidad de incentivar el ingreso de IEP para que el gobierno pudiera colocar más TES. En el 2012 funcionó y la participación de los fondos extranjeros de capital entre los tenedores de TES, pasó de 5% ese año a 26% en el 2018. Sin embargo, hay que tener en cuenta que confluyeron otros factores como la reducción del riesgo país y la inclusión de Colombia en el índice GBI-EM del banco J.P. Morgan, de manera que es difícil discriminar el impacto específico de la gabela tributaria.

En 2019 se sofisticó el argumento diciendo que era necesario para competir en la atracción de capitales con países como México y Perú, pero el impacto no fue significativo como se observa en el gráfico: el monto de la IEP en TES se mantuvo constante los dos años siguientes y su participación, promedio anual, entre los tenedores de TES cayó hasta el 18% el año pasado, y solo repuntó al 21% este año con la venta masiva de TES que hizo el gobierno anterior a un fondo de capital extranjero.

EL COSTO FISCAL DE LA EXENCIÓN 

Desde el punto de vista tributario, estas reformas son una exención que debería cuantificarse e incluirse en el reporte de impactos tributarios de las leyes aprobadas que debe presentarse en el MFMP. Nunca se ha hecho y el país tiene el derecho de conocer cuánto suman los impuestos que se están dejando de cobrar a la IEP, sobre todo sabiendo que buena parte de eso es un regalo a otros países, pues con aquellos que se tienen acuerdos de doble tributación, los impuestos que pagan sus empresas en Colombia los pueden descontar de los que deben pagar en su país de origen.

Sin conocer las cifras oficiales, es posible hacer un cálculo de servilleta. A partir de los saldos promedios de TES en poder de fondos extranjeros y suponiendo un rendimiento promedio de los TES del 9% entre 2019 y 2025 se habrían dejado de recaudar impuestos por un monto aproximado de $19 billones, alrededor de 1% del PIB.

Pero eso es leche derramada. Mirando hacia delante, la IEP en TES hoy es del orden de $160 billones; como la tasa de colocación de los TES se ha incrementado, es válido suponer ahora un rendimiento promedio del 10% anual, con el cual las utilidades anuales serían de $16 billones sobre lo que van a pagar un impuesto de $800.000 millones. 

Si les aplicara la tarifa corporativa, tendrían que pagar $5.6 billones; es decir que el fisco colombiano está regalando $4.8 billones anuales, buena parte a los recaudadores de impuestos de los países que no son paraísos fiscales, y otra parte a los fondos extranjeros que provienen de esos paraísos.

Como dije, estas cifras son aproximaciones, pueden ser imprecisas, pero unos millones más o menos no hay duda de que se trata de mucha plata. De seguro el ministerio de hacienda cuenta con los cálculos detallados de cuánto están tributando los fondos extranjeros tenedores de TES y por transparencia con la opinión pública debería publicarlos. El gobierno, por su parte, debería incluir en los decretos de emergencia económica la elevación de la tarifa de impuestos a las golondrinas pues allí hay una fuente de recursos muy importante para la costosa labor de reconstrucción que se debe adelantar en los territorios afectados por el terremoto.

Mauricio Cabrera Galvis

Publicado en la revista CAMBIO, Colombia

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1 comentario

JUAN LAUREANO 24 agosto, 2026 - 12:10 pm

Buen análisis. La entrada de divisas para comprar deuda esta apreciando el peso, lo cual arruina a los exportadores, incentiva las importaciones en deterioro de la producción nacional y combinado con las altas tasas de interés concluyen un panorama difícil para las finanzas nacionales

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