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RECUERDOS DE LA NAVIDAD Y AÑO NUEVO FAMILIA BENITEZ

Por Pedro Benitez
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En la penúltima tertulia de nuestro grupo este año, decidimos compartir entre nosotros los recuerdos más claros que tuviésemos de una novena o tradición de Navidad en casa con la familia. Fue una reunión fraternal, cargada de nostalgia y de mensajes profundos de las huellas comunes de una cultura familiar muy semejante, que a veces contrastamos con situaciones actuales en las familias y en los países donde nosotros y nuestra propia familia nos hemos esparcido. Compartimos felices con nuestros lectores estos sentimientos de Navidad en esta bella época del año.

Quiero compartirles este recuerdo de Navidad en casa. Todo comenzaba con la elaboración del pesebre. MI madre iba a un mercado de plaza donde vendían la famosa lama que era pedazos de pasto arrancados de la tierra, con un olor muy peculiar, delicioso que duraba varios días. Compraba también los kiches para adornarlo. Después llegábamos a casa y se empezaba a armar el pesebre en el que participábamos los que podíamos encabezados por mi madre. Era un pesebre bastante grande. Mi madre sacaba las figuras tradicionales que año a año adornaban el pesebre . Cada uno de nosotros )éramos 6 hermanos) construíamos nuestro propio “barrio” dentro del pesebre en donde se suponía que “vivíamos” toda la novena. Ciertamente era un momento de mucha unión familiar. Nos reuníamos alrededor del pesebre y rezábamos la novena con cantos, dirigidos por mi hermana Helena que algo de acordeón había aprendido. Mi madre en compañía de Las muchachas de casa hacían Natilla bogotana blanca con salsa de moras, deliciosa. 

Terminada la novena procedíamos a “quemar” la pólvora que mi padre había comprado y el compraba a veces tamales en la Henrys ( FAMOSA CIGARRERÍA QUE AÚN SUBSISTE HOY), Aunque mi madre para el 24 a veces hacia tamales y otras veces Ajiacos, dependiendo del presupuesto familiar.

Después de rezar la novena venia un rato de esparcimiento con la pólvora, había bastantes totes y volcanes y luces de bengala y alguno que otro buscaniguas. Nunca afortunadamente tuvimos alguien lesionado por la pólvora. salíamos a la calle y en otras casas también se quemaba pólvora, era divertido.

La noche del 24 comíamos algo cerca de las 7 de la noche y luego rezábamos novena e íbamos a la misa doce llamada misa de Gallo que era un poco larga pero solemne oficiada por sacerdotes de la comunidad del divino salvador. Después de laisa venía la comida nocturna que regularmente era ajiaco con pollo o tamales con todas la de la ley. Y después de oír algo de música navideña nos acostábamos en medio de ruido de voladores y pitos . Cuando éramos mayores había novenas en otras casas y compartíamos con familiares y amigos y las fiestas se volvían bailables y era la oportunidad de empezar a hacer los primeros pinos con amigas.

El año Nuevo era una celebración especial. Generalmente había una fiesta fiesta de disfraces. A mi madre le encantaba hacerlo no así a mi Padre que le parecía muy relajuda la cosa . Pero la Gente llegaba con muy buenos disfraces. Recuerdo que mi madre una vez se disfrazo de negra y se unto betun negro en la cara que no fue fácil de quitar. El día de año nuevo, o se al día siguiente, había un jesuita que siempre iba a casa cerca de las 10 de la mañana y ese día timbro y mi madre no se había quitado el betún y abrió la ventana y creo que el Padre se espanto, porque le pidió permiso y le dijo que hablaban más tarde.La comida era preparada con tamales o ajiaco y mi madre se lucia con los invitados. Además había deliciosos postres.  La fiesta se prolongaba porque había baile y los invitados subidos de copas pues decían chistes o calambures. Esta fiesta era famosa ya todos los años.

Gracias por escuchar este relato.

Pedro Benítez

Diciembre, 2025

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