En nuestra tertulia de los jueves tenida el 12 de este mes, nos pusimos de acuerdo para conversar sobre la forma como cada uno estaba viviendo su longevidad. Costumbres, procedimientos, rutinas, aprendizajes, resultados, fue lo que compartimos, con mucha riqueza, respetando y admirando siempre nuestra diversidad. Te compartimos hoy el aporte de Reynaldo Pareja…

Haz click aquí para apreciar el video: https://youtu.be/KqKWmObLhnI
Mi vivencia de la longevidad
¿Qué prácticas, creencias y convencimientos de mi estilo de vida se relacionan con la longevidad que vivo y pienso seguir viviendo?
La alimentación
Comienzo por algo básico, pero clave. Es la alimentación. Cuántos hombres se han dedicado a comer desordenadamente, con comida enlatada por conveniencia para no tener que cocinar sino solo calentar, o peor, comer en esos típicos comederos de comida rápida o “comida chatarra”. A los 50-60 años son obesos y no pueden hacer ejercicio o esfuerzo físico.
He constatado que si tengo buena salud es porque me he preocupado por aprender a comer sano, de acuerdo al tipo de sangre que tengo, a mi morfología y a mi edad de 82 años y medio. La comida sana, balanceada, es el combustible que mi cuerpo necesita para mantenerse vigoroso y sano. Además, una comida balanceada en vitaminas, proteínas y aminoácidos permite que el estómago y el intestino la digieran bien, y pueda convertirse en una sustancia apta para distribuirse a todos los órganos, por el torrente sanguíneo. Hoy dicen los doctores que el sistema digestivo es el más importante, pues es el que procesa los alimentos que me mantienen vivo y sano.
El Ejercicio
El segundo componente de mi presente longevidad es hacer ejercicio fuerte, sistemático y constante. ¿Por qué? Sencillamente, porque el ejercicio intenso es el motor que impulsa la sangre a través de todas las arterias y venas que transportan nutrientes y oxígeno a todos los órganos y músculos que el cuerpo necesita para mantenerse sano.
El ejercicio logra esta función porque, una vez iniciado, el corazón se ve estimulado a bombear más sangre y más rápidamente que de forma normal. Al realizar este vigoroso bombeo, se produce un mayor volumen de sangre, lo que le permite llegar con mayor intensidad a todos los órganos y músculos, que son revitalizados, renovados y reparados con los nutrientes que el cuerpo necesita. La sangre recibe estos nutrientes durante su recorrido por el intestino delgado.
Por lo tanto, he adoptado una rutina en la que voy a un gimnasio tres veces por semana y con pesas livianas, estimulo los músculos de los brazos, la espalda, el pecho, los abdominales y las piernas. Todos ellos los llevo a cabo en secuencia alternada para descansar unos músculos y seguir con los otros. Hago esta rutina durante 30-40 minutos. Si no puedo ir al gimnasio, la hago en el apartamento para asegurarme de que el bombeo sanguíneo se mantenga en los niveles que mi cuerpo necesita para mantenerme lo más sano posible.
Sueño suficiente y de buena calidad
La ciencia ha registrado que dormir entre 7 y 9 horas diarias es fundamental para la salud integral, ya que fortalece el sistema inmunológico, regula el metabolismo y el peso, mejora la función cerebral (memoria y concentración) y reduce el estrés y la presión arterial. Durante el sueño, el cuerpo se repara, se consolida la memoria y se liberan hormonas esenciales para el crecimiento y el equilibrio emocional.
De ahí que procuro hacer lo necesario para dormir lo suficiente y descansar. No todos tienen que dormir siete y más horas. A algunas personas les basta con cinco horas. Me incluyo entre esas y las refuerzo con una siesta de una hora después del almuerzo.
He verificado en mí que los consejos de los entendidos sobre cómo dormir profundo funcionan. Lo primero es no ver televisión, mucho menos las noticias, antes de ir a dormir, pues estas alteran la paz interior con sentimientos de angustia, tensión, temor, ansiedad y de ser una víctima sin poder hacer frente a lo que está pasando en el mundo.
Por lo tanto, he verificado que oír música que reduce la tensión, con vibraciones en Hertz que calman, melodías suaves que invitan a la paz mental e interior, es una de las mejores formas de relajarme, lo que me invita a tener un sueño reparador. Cuando así duermo, me despierto descansado, optimista y dispuesto a aprovechar el día con todas las actividades pendientes que no pude realizar el día anterior.
Otra forma de apaciguar la mente y las emociones para dormir descansadamente es hacer ejercicios de respiración controlada y profunda que contribuyen a calmar la mente y las emociones, predisponiéndome a un sueño reparador. Este tipo de sueño contribuye a reparar todo lo que el cuerpo necesita, a consolidar la memoria y a liberar las hormonas esenciales para el equilibrio emocional. Dormir bien, profundamente, permite descansar y liberar tensiones que contribuyen a que mi longevidad se estire en años de vitalidad.
Cultivar amistades
El dicho popular dice que el hombre es esencialmente un ser social, que no puede vivir plenamente si no mantiene relaciones con amistades verdaderas y profundas. Soy testigo del impacto positivo que los amigos verdaderos han tenido en mí y me prolongan la longevidad. Vivimos rodeados de familia, en comunidades pequeñas, en círculos territoriales y aun internacionales. El contacto con esta diversidad de personas nos estimula a salir de la concha de ensimismamiento y florecer, pues al convivir con ellas, se me presentan innumerables oportunidades de compartir mis ideas sobre los temas de fondo que nos impactan. Los amigos me permiten comparar mis puntos de vista sobre los hechos que tejen la realidad presente. Estos acontecimientos se perciben desde varias perspectivas diferentes a las mías, lo que me permite apreciar la riqueza de nuestra humanidad. Los amigos son, a la vez, la válvula de escape de tensiones emocionales cuando su manera de verlas me invita a neutralizarlas e incluso disolverlas.
Los amigos se me presentan con frecuencia como oportunidades de servicio y de actos de comprensión, aceptación, perdón, empatía, amor, incluso de genuino sacrificio que me permiten crecer interiormente en lo mejor de mí mismo.
Pero la dimensión más importante de la amistad es la vivencia de amor genuino que experimento con mis hijos y con Patricia, mi compañera de 50 años de convivencia sin igual. Tanto ella como mis hijos me han permitido tener una poderosa motivación para querer seguir vivo, sano y vigoroso. Ellos son la razón fundamental de mis prácticas de longevidad, pues constituyen el eje que da a mi vida su pleno sentido.
Mantener la mente activa
Otra práctica que reconozco como clave para mantener mi longevidad es tener mi mente activa de forma constante. El don divino que nos asemeja a nuestro Creador es precisamente la capacidad creativa de nuestra mente. Ella produce incansablemente todos los pensamientos que crean la realidad que experimento, vivo y comparto con quienes estén interesados en conocerla.
Mente que no se ejercita todos los días, simplemente se va reduciendo a funciones cerebrales que no crean y recrean la realidad que se quiere vivir. El constante flujo sináptico de conexiones neuronales estimuladas es el que permite a la mente encontrarle sentido a la vida, descubrir secretos, inventar máquinas que resuelven problemas prácticos, plasmar esplendorosos paisajes en un lienzo, componer piezas musicales sublimes, escribir versos cadenciosos, majestuosas novelas o tratados filosóficos de profundidades insospechadas.
Por eso me dedico todos los días a escribir algún pensamiento valioso, leo escritos que me estimulan a pensar profundamente, analizo lo que está ocurriendo en la historia presente, indago cuál es el sentido de nuestra existencia. Con el paso del tiempo descubro que mi actividad mental no disminuye, sino que aumenta y me energiza hasta tal grado, que bendigo este momento de longevidad creativa.
La introspección interior
Una dimensión que me mantiene vigorosamente activo es el ejercicio consciente, sistemático, de dedicarme un tiempo a la introspección interior donde me encuentro con el yo-esencial que soy, no el que proyecto hacia los demás, no la forma de ser con la que otros me definen.
Es en la intimidad silenciosa donde me percibo como ese yo único e irrepetible que lleva dentro de mí una chispa de divinidad, pues he sido creado por Dios a su imagen y semejanza, lo que implica que, de alguna manera, esa imagen y semejanza son un reflejo de la imagen y semejanza con el Creador. Y esta semejanza la expreso magníficamente al crear realidades tangibles, lo hago con mi mente creadora.
La vida espiritual
De ese encuentro íntimo con mi esencia de creado nace espontáneamente una vivencia que prolonga mi longevidad y es la intensa vida espiritual a la que me siento llamado por el hecho revelado de que dentro de mí hay una presencia de Amor Divino. Esta me llena de una profunda alegría de vivir para compartir, con quien me quiera escuchar, esta experiencia como una de las más preciosas revelaciones de quienes somos.
Así como me preocupo por ingerir todos los días la alimentación que mantiene mi cuerpo en excelentes condiciones de vida, me he dado cuenta de que mi espíritu requiere alimento espiritual diario para mantenerme igualmente vigoroso y sano. De ahí que he incorporado unas prácticas diarias de comunión con ese Creador-Amor que me ha hecho a su imagen y semejanza para aumentar esa amistad, que no tiene límites de crecimiento, pues la perfección del Ser de Dios da cabida a toda limitación personal.
Entre las prácticas que me han servido para crecer en esa amistad están: lecturas de las Revelaciones hechas por Dios a lo largo de la historia, donde nos devela nuestra dimensión espiritual y nuestro origen divino. He ensayado varias modalidades de meditación según el momento de mi día: meditación trascendental, meditación yoga, meditación tántrica, meditación de gratitud guiada o meditación silenciosa contemplativa. Lo importante es descubrir cuál se adapta mejor a la espiritualidad personal.
La relación personal con un Dios Trascendental es la clave que me mantiene consciente de que mi longevidad está directamente ligada a la intensidad de mi crecimiento espiritual como algo esencial para mantenerme longevo a la sombra del Infinito. Por lo tanto, la conexión diaria con ese Creador me es tan indispensable como respirar, comer, ejercitarme, tener amistades profundas, descubrirme en mi yo íntimo y crecer sin parar en esa relación con la Fuente Divina de mi existencia.
Reynaldo Pareja
Marzo, 2026

