Continuamos hoy con la publicación de algunas de las intervenciones de los participantes en la tertulia reciente sobre esta encíclica del Papa León XIV. Esperamos ayudar a nuestros lectores en la comprensión de este importante documento sobre este tema del cual no podemos evitar acercarnos con profundidad y esperanza para la humanidad.
- Valores
- La encíclica propone una actualización de la doctrina social de la Iglesia ante la revolución digital, con tres ejes principales: antropología teológica, discernimiento ético de la técnica y construcción del bien común. Su originalidad está en proponer una gramática moral y espiritual para valorar la IA desde la dignidad humana. Importancia del verbo “desarmar”.
- Esa posición contribuye a llenar de un contenido nuevo, actual, a conceptos como el bien común, el valor de la persona, la comunión en sociedad que supone la solidaridad y la justicia social, la dignificación del trabajo, la responsabilidad medioambiental…
- El documento manifiesta el interés de la iglesia en ser un participante activo -y referente moral- para el tratamiento de la IA, para la humanidad. la Iglesia no interviene como poder externo, sino como comunidad que camina con la humanidad, escucha sus transformaciones y discierne sus desafíos a la luz de la fe.
- Un llamado urgente a gobernarla para que el progreso técnico no termine aplastando lo que nos hace profundamente humanos.
- Las dificultades para la gobernanza de la IA.
- La concentración en pocas manos. Entre las diez primeras empresas del mundo, 7 se relacionan con el negocio de la IA: 1. Amazon, 2. Alphabet (Google), 3. Apple, 4. Meta (Facebook), 5. Microsoft, 6. Nvidia y 7. Tesla. (Los 7 magníficos), lo que lleva a una carrera competitiva permanente. Los niveles de inversión, el crecimiento de la demanda, la mundialización del fenómeno, no tienen antecedentes en la historia.
Ejemplos: El pasado 12 de junio, cuando SpaceX comenzó a cotizar en el Nasdaq a 150 dólares por acción, Elon Musk sumó más de 180 mil millones de dólares a su fortuna en un solo día. Cruzó así un umbral que nadie había cruzado antes en la historia: el trillón de dólares. Al cierre de esa jornada, su patrimonio alcanzó los 1,14 billones, convirtiéndose en la primera persona en llegar a esa cifra. Son fortunas individuales que compiten en escala con economías nacionales enteras.
Nvidia, ejerce un control abrumador (94%) sobre el mercado de las «unidades de procesamiento gráfico»), estimado por algunos análisis en hasta un 94 %[7]
También el mercado de la IA generativa, que incluye grandes modelos lingüísticos como ChatGPT y Gemini, está dominado por un número limitado de empresas: «Nvidia, Microsoft, Google, OpenAI y AWS concentran conjuntamente del 45-50 % de la cuota de mercado de la IA generativa»[12].
- Esta concentración hace que un número reducido de empresas privadas adquieran un poder político que pocos estados serían capaces de gobernar o regular.
El primero es el poder directo: la capacidad de financiar campañas electorales y elegir gobernantes. Musk gastó más de 250 millones de dólares apoyando la reelección de Donald Trump en 2024.
El segundo es el poder indirecto: las big tech son las principales lobbistas en Washington y Bruselas, financian think tanks que producen los marcos conceptuales con los que se debaten las políticas públicas.
El tercero es el metapoder. La capacidad de crear sentido común. A través de sus redes sociales y medios que le hablan a miles de millones de personas tienen la capacidad de dominar el debate público. Compra de medios: Musk adquirió Twitter —hoy X— por 44 mil millones de dólares y lo transformó en una maquinaria de propaganda ideológica al servicio de la reelección de Trump. Larry Ellison lidera el consorcio que adquirió los activos estadounidenses de TikTok, y su familia está a punto de controlar además Warner Brothers, CNN y HBO. La familia Ellison ya tiene el control de CBS News, y su influencia combinada sobre una plataforma de redes sociales dominante y varias cadenas de televisión podría darles más poder que la propia familia Murdoch. Jeff Bezos es dueño del Washington Post.
- Sacar al mercado un producto en plena fase de experimentación, cuya única dinámica es la competencia. Los mismos 7 magníficos reconocieron que no tienen respuestas sobre el futuro de lo que han lanzado.
- El desarrollo de la IA avanza a velocidades impensadas. Cuando eso ocurre, el reto ya no es solo qué reglas aplicar, sino qué tipo de gobernanza puede operar a la misma velocidad que los sistemas que intenta supervisar.
Ya han surgido divergencias sobre cómo afrontar estos desafíos regulatorios, entre la Unión Europea y los Estados Unidos. Conviene señalar que la UE ya ha quedado rezagada en el desarrollo de la IA, pero ha adoptado un enfoque especialmente contundente en su regulación.
Estados Unidos, por el contrario, ha asumido una postura «aceleracionista» frente a la IA, desregulando el mercado.
Las conversaciones internacionales sobre la gobernanza de la IA han estado históricamente concentradas en un puñado de países (principalmente el G7), dejando a más de 118 naciones —en su mayoría del Sur Global— totalmente excluidas de las decisiones normativas.
- Obsolescencia legal prematura: Los legisladores redactan leyes sobre capacidades técnicas conocidas, pero los “sistemas de IA frontera” mutan a un ritmo impredecible antes de que las normativas puedan ser publicadas o aplicadas, obligando a usar parches normativos constantes.
El problema es que la tecnología empieza a desplazarse más rápido que las categorías con las que intentamos describirla y, por lo tanto, a una escala difícil de supervisar manualmente. Regular es relativamente sencillo. Hacer cumplir la regulación es otra cosa muy distinta.
La pregunta no es solo cómo limitarlas, sino cómo diseñar la supervisión para que opere en el mismo plano temporal que los sistemas que supervisa.
Jorge Luis Puerta
Julio, 2026

