La carátula del libro sugiere una respuesta: una guía completa de las leyes del universo es el camino a la realidad, luego las leyes no son la realidad. Y como las leyes del universo constituyen la esencia de la física, ¿se puede afirmar que la realidad depende de la física? Hace falta la pregunta clave: ¿qué es la realidad?
Recuperé de la biblioteca este libro de 1 471 páginas, donde se recorren los descubrimientos de la Física en el siglo XX, expuestos con la mayor rigurosidad matemática.
El autor, en las páginas 1 351-52, dice “No es extraño que teóricos confiados crean que quizá estemos ‘casi al final’ y que pueda haber una ‘teoría del todo’… personalmente creo que todavía estamos mucho más lejos que esto”.
Es cierto. En los años posteriores a la publicación del libro se han hecho al menos cuatro grandes avances científicos (El Bosón de Higgs en 2012, las ondas gravitacionales en 2015, la primera imagen de un agujero negro en 2019 y el telescopio James Webb en 2022).
Esto, sin mencionar los grandes avances logrados en los campos de la Biología, la Medicina y en la Tecnología y la Inteligencia Artificial.
No me detendré en las matemáticas ni en la física que conozco muy poco. Lo que me llama más la atención de esta obra de Penrose es la pregunta formulada en el párrafo 34.6 ¿Qué es la realidad? Como el autor no tiene respuesta, considera mejor hacerle la pregunta a la física: ya no sería qué es la realidad, sino cómo se comporta la realidad.
Si las Leyes de la Física fueran las que constituyen la realidad, eso significaría que la realidad sería distinta cada vez que aparecen nuevas leyes. Parece más lógico pensar que la realidad es lo que es, y las leyes solamente conocen, cada vez, nuevas facetas de la realidad.
La realidad es anterior a las leyes de la física. Las leyes tienen necesidad, pero no crean la realidad y ésta funciona sin necesidad de las leyes. Los científicos saben que las leyes no son el origen de la realidad. La realidad es dinámica, es evolutiva, es progresiva; no es estática, no es inmutable. ¿Será que no tiene ni necesita origen?
Si tiene origen (o si el universo experimentalmente tiene comienzo) el origen no puede ser igual o idéntico a la realidad, porque no sería su origen, sino parte de ella misma. Ese origen, con otra palabra, es la causa de la realidad. Y esa causa, si está fuera de la realidad, parecería que es irreal, que no existiría; pero si se puede afirmar lo que es, podemos afirmar la realidad y podemos afirmar el origen o causa de la realidad; en otras palabras, la realidad no es toda la realidad. La totalidad incluye a la realidad y a la causa u origen, de la realidad. Esa totalidad es mayor que la realidad, trasciende la realidad.
La realidad la podemos afirmar porque la podemos comprobar, pero la causa o el origen de la realidad ¿se puede afirmar, se puede comprobar?
La manera de afirmar y comprobar una realidad es directa: se afirma la misma realidad. La manera de afirmar y comprobar la causa o el origen de la realidad es indirecta: se afirma por sus efectos, por sus consecuencias.
Una cosa es saber si existe la realidad y cómo es la realidad, y podemos conocer ambas cosas; pero en cuanto a la causa u origen de la realidad, podemos conocer que existe, aunque no podamos conocer cómo es.
Pasa algo parecido con la música inmortal: para mí es un misterio cómo puede un músico producir una melodía tan bella, pero puedo afirmar que la admiro y la disfruto sin ninguna duda, lo que también les sucede a muchos.
Hay un conocimiento proporcionado, que corresponde al ser proporcionado; y el ser proporcionado es todo aquello que ha de ser conocido mediante la experiencia humana, la aprehensión inteligente y la afirmación razonable. La física abarca el conjunto de los seres proporcionados pues experimenta, comprende y afirma comprobando.
Además del conocimiento proporcionado podemos verificar el conocimiento trascendente del ser trascendente. El ser es aquello que puede ser aprehendido inteligentemente y afirmado razonablemente. El ser es o proporcionado o trascendente, según queda dentro o fuera del dominio de la experiencia externa e interna del ser humano.
En este punto, podemos entender la realidad como aquello que puede ser aprehendido inteligentemente y afirmado razonablemente. La realidad es o proporcionada o trascendente, según queda dentro o fuera del dominio de la experiencia externa e interna del ser humano. La realidad proporcionada es objeto del conocimiento de la física; la realidad trascendente queda por fuera del conocimiento de la física.
El origen o causa de la realidad proporcionada es trascendente, pues queda fuera del conocimiento proporcionado, pero no queda por fuera del conocimiento trascendente. Por el conocimiento trascendente se puede conocer que existe el origen de la realidad proporcionada, aunque no pueda conocer cómo es ese origen.
Este artículo afirma que la totalidad abarca tanto a la realidad proporcionada como también a la realidad trascendente.
Supera el límite de este artículo el proceso de concebir la noción del conocimiento trascendente y la comprobación de ese conocimiento del ser trascendente. Lo que ha clarificado el artículo es que la realidad no puede depender de la Física (puesto que es anterior a la física) sino que la física depende de la realidad proporcionada: es el conocimiento progresivo de cómo está conformada esta realidad proporcionada y cómo funciona.
Vicente Alcalá Colacios
Abril, 2026

