Desde la entronización de Uncle Donald hay un ambiente muy animado en el bar “Uncle Sam”, donde se liba en abundancia el nuevo coctel “Delirium Trump”. A quien tome un par de copas se le regala una camiseta con el mantra “America first” y la imagen del nuevo mesías de piel color naranja, mirada arrogante y rostro desafiante.
También se reparten en el “Uncle Sam” camisetas con el MAGA del “Make America Great Again”, como las que ostentan eufóricos William McKinley y Theodore “Teddy” Roosevelt, quienes andan como un par de pavos reales desde que el Tío Donald los mencionó en su discurso de investidura presidencial.
T. ROOSEVELT.- (Dirigiéndose a McKinley) Te vi muy contento cuando en su discurso de posesión Donald dijo: “devolveremos el nombre de un gran presidente, William McKinley, al monte McKinley”.
W. McKINLEY.- A esa montaña, la más alta de Norteamérica, le quitó mi nombre el tal Obama y le volvió a poner “Denali”. Le agradezco a Donald rebautizarla solamente tres días después de haberse posesionado.
T. ROOSEVELT.- ¡Cambia el poder, cambian las estatuas y los nombres de lugares públicos! A eso le llaman ahora “cancel culture”, pero es una costumbre tan vieja como el ejercicio del poder. ¿Oíste que Donald también va a rebautizar el Golfo de México y le va a poner “Golfo de América”?
W. McKINLEY.- (Sonriendo burlonamente) Pero que deje bien claro que “América” se refiere exclusivamente a nuestra expansiva república.
T. ROOSEVELT.- (Admirativo) William, para nuestro expansionismo imperial fuiste un modelo. Cómo olvidar que durante tu primera presidencia, Hawai fue anexada a nuestra patria y el triunfo sobre España nos dio el control de Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas.
W. McKINLEY.- ¡Ay, no me hables de los filipinos! Teddy, fuiste mi vicepresidente y sabes que dije: “no tenemos más alternativa que recoger a todos los filipinos, educarlos, elevarlos, civilizarlos y cristianizarlos, y por la gracia de Dios hacer todo lo que podamos por ellos, como prójimos por quienes Cristo también murió”.
T. ROOSEVELT.- (Irónico) También dijiste que “no debemos entregar las Filipinas a Francia ni a Alemania, nuestros rivales comerciales en el Oriente, lo que sería indigno y mal negocio”. Power, bussiness, money…and “our” God. Será por eso que nos admira tanto Donald.
W. McKINLEY.- ¿Viste que fuimos los dos únicos expresidentes que citó Donald en su discurso de posesión? Se me escurrieron las lágrimas al escuchar este pasaje: “El presidente McKinley hizo a nuestro país muy rico a través de aranceles y por medio del talento, era un hombre de negocios natural, y le dio a Teddy Roosevelt el dinero para muchas de las grandes cosas que hizo, incluyendo el canal de Panamá, que ha sido tontamente dado al país de Panamá”.
TEDDY ROOSEVELT.- (Blandiendo un gran garrote) ¡I took Panama!¡I took Panama! Con mi política del “Big stick”puse a marchar a esos subdesarrollados que ahora dizque se han emancipado de nuestra tutela. Pero Donald ya les advirtió: “Controlaremos el canal de Panamá”.
W. McKINLEY.- Además, “compraremos a Groenlandia”.
T. ROOSEVELT.- (Levantando su copa de “Delirium Trump”) Y “América reclamará su legítimo lugar como la nación más grande, más poderosa y más respetada de la Tierra, inspirando el asombro y la admiración del mundo entero.”
Sofrosina y Linguacuta, que se habían infiltrado en el “Uncle Sam”, no aguantaron seguir en silencio.
LINGUACUTA.- Carajo, no es “América” sino Estados Unidos. Ustedes, los estadounidenses, no tienen porqué apropiarse el nombre del continente.
W. McKINLEY.- ¿Quién es esta mocosa para darnos lecciones?
SOFROSINA.- Excusen el ardor de la juventud, pero razón no le falta. Y añado que el narcisismo coletivo que ha generado el “America first” terminará alimentando en otros países resentimientos de larga duración.
LINGUACUTA.- Eso ha pasado con todas las naciones que se han creído el ombligo el mundo.
SOFROSINA.- Por eso el amor a la patria debe incluir el no amarla como a un absoluto…es peligrosísimo.
LINGUACUTA.- Sigan así de prepotentes y verán cómo se van a deslizar rápido por el engrasado palo de cucaña llamado “MAGA”.
W. McKINLEY.- Nos importa un bledo. No necesitamos ser amados sino ser temidos. ¡America first!
T. ROOSEVELT.- Power, power, more power. That is the question.
LINGUACUTA.- No se exalten tanto: todos los imperios son mortales. Nadie es eterno en el mundo.
SOFROSINA.- Recuérdenle a Mister Trump que cuando los dioses quieren destruir a alguien, primero lo enloquecen con hibris: arrogancia, altanería, soberbia, desenfreno y desmesura.
A Teddy se le encendió el rostro y empezó a agitar amenazadoramente su gran garrote.
Sofrosina y Linguacuta pusieron prudentemente pies en polvorosa. En el “Uncle Sam” continuó la fiesta. Veremos cuánto les dura.
Rodolfo Ramón De Roux
Febrero, 2025

