Mientras degustaba un “Delirium Trump” en el bar “Uncle Sam”, Theodore “Teddy” Roosevelt comentó: Me entusiasmé cuando Donald exclamó en su discurso de posesión que, durante su segundo mandato como presidente de los Estados Unidos, “América reclamará su legítimo lugar como la nación más grande, más poderosa y más respetada de la Tierra, inspirando el asombro y la admiración del mundo entero”. Pero me inquieta que sus políticas agresivas, inclusive con los tradicionales “aliados”, estén inspirando más desconfianza, incertidumbre y animadversión que asombro y admiración.
WILLIAM MCKINLEY.- Pues a mí me gustó mucho el fotomontaje que divulgó Donald plantando nuestra gloriosa bandera en Groenlandia para tomar posesión de ella.
RONALD REAGAN.- Durante mi campaña presidencial en 1980 fui el primero en utilizar el eslogan “Let’s Make America Great Again”, pero eso no puede significar alienarse a los aliados. Me parece una provocación inoportuna que Donald divulgue en su red “Truth Social” esa otra imagen que lo presenta en el Oval Office explicando a líderes europeos un mapa alterado donde Groenlandia, Canadá y Venezuela aparecen cubiertos por la bandera estadounidense.
LINGUACUTA.- Recuérdenle a Donald Narcissus que cuando los dioses quieren destruir a alguien, primero lo enloquecen con la arrogancia y desmesura de la hibris.
SOFROSINA.- La mezcla de nacionalismo mesiánico y de narcisismo personal es explosiva. Por eso el cóctel que ustedes están bebiendo se llama “Delirium Trump”.
LINGUACUTA.- El problema no es solo Donald Narcissus sino también sus aúlicos y seguidores de quienes él es el Führer, el Duce, el Conducator, el Caudillo. El nacionalismo MAGA, como cualquier nacionalismo, es un narcisismo colectivo.[1]
SOFROSINA.- Narcisismo construido sobre una ficción identitaria que engendra amores y odios colectivos.
BENEDICT ANDERSON.- Amores y odios que impulsan a actuar en nombre de una comunidad imaginada llamada Nación, como expuse ampliamente en mi libro Imagined Communities: Reflections on the Origin and Spread of Nationalism.
SOFROSINA.- Comunidad imaginada que se construye, entre otras cosas, a base de leyendas heroicas y creencias en fabulosos destinos. Como la creencia de que los Estados Unidos era una nación elegida por Dios y que, por designio divino, tenía el “destino manifiesto” de extenderse desde el Atlántico hasta el Pacífico, lo cual expuso por primera vez John L. O’Sullivan en 1845.
LINGUACUTA.- “Destino manifiesto” hecho de sudor y lágrimas: exterminio o deportación de la población amerindia, anexión de cerca del 55% del territorio mexicano, violencia de la “conquista del Oeste”.
SOFROSINA.- Y tú, McKinley, tan admirado por Donal Narcissus, continuaste la política del “destino manifiesto” anexionando Hawái y tomando el control de Filipinas, Guam, Cuba y Puerto Rico. Contigo, en nombre de nuevos intereses marítimos y comerciales, la expansión territorial se transformó en una política de influencia y adquisición en el extranjero, lo que supuso la entrada de Estados Unidos en el club de las potencias imperialistas mundiales.
LINGUACUTA.- Ese “destino manifiesto” llevó también a que, a principios del siglo XX, las fuerzas armadas estadounidenses intervinieran en México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, República Dominicana y Haití. Pues, como declaró en 1912 el presidente William Taft: “El hemisferio todo nos pertenecerá, como de hecho, ya nos pertenece moralmente, por la virtud de la superioridad de nuestra raza”.
TEDDY ROOSEVELT.- “El hemisferio todo nos pertenecerá”, no otra cosa dice nuestro querido Trump. Para cumplir con nuestro destino manifiesto necesitamos recursos naturales, muchos, muchos. Económica y geopolíticamente América -me refiero a todo el hemisferio- es nuestro espacio vital, nuestro Lebensraum. ¡Heil, Donald!
HARRY TRUMAN.- Teddy, nuestro destino manifiesto es mundial, no se limita al continente americano. Por eso, después de la Primera Guerra Mundial, Woodrow Wilson afirmó que nuestro país tenía el privilegio de “respetar su destino y de salvar al mundo”. Cuando en 1942 entramos a la Segunda Guerra Mundial, tu tío Franklin Delano [qué nombre tan feo, exclama Linguacuta] se refirió al deber de los Estados Unidos, como patria de la libertad, de oponerse al fascismo. Y yo, en los años 1950, reafirmé el deber de los Estados Unidos de defender la libertad y la democracia frente a la amenaza soviética.
RONALD REAGAN.- No olviden mi cruzada contra el “Imperio del mal” soviético.
GEORGE BUSH.- O la de mi hijo George W. contra el “Eje del mal”.
RONALD REAGAN.- ¡Venceremos! “In God we trust”, así lo proclaman nuestros dólares.
LINGUACUTA.- A Dios rogando y con el dólar dando.
RONALD REAGAN.- Tus tonterías me resbalan. Hemos sido elegidos por Dios para ser un instrumento salvífico, ese es nuestro expansivo destino manifiesto. Como dijo Donald en su discurso de investidura el 20 de enero de 2025: “Perseguiremos nuestro destino manifiesto hacia las estrellas, lanzando astronautas estadounidenses para plantar la bandera de las barras y las estrellas en el planeta Marte”.[2]
TEDDY ROOSEVELT.- Ese día lloré de orgullo cuando Donald exclamó desafiante: “A partir de hoy, nuestro país florecerá y volverá a ser respetado en todo el mundo. Seremos la envidia de todas las naciones, y no permitiremos que se sigan aprovechando de nosotros. […] Nuestro poder detendrá todas las guerras y traerá un nuevo espíritu de unidad a un mundo que ha estado enfadado, violento y totalmente impredecible. […] No nos conquistarán, no nos intimidarán, no nos doblegarán y no fracasaremos. A partir de hoy, los Estados Unidos de América serán una nación libre, soberana e independiente.”
LINGUACUTA.- ¿Acaso no eran una nación libre, soberana e independiente? Por otra parte, prometer que “seremos la envidia de todas las naciones” y que “nuestro poder detendrá todas las guerras” no es solo delirio narcisista sino también un cuento de hadas.
SOFROSINA.- Bien sabe Donald que todo pueblo se une alrededor de mentiras piadosas que lo ayudan a forjarse una imagen heroica o, por lo menos, aceptable de si mismo. No olvides que también es un experto en “verdades alternativas”.
LINGUACUTA.- Donald Narcissus, como cualquier otro, tiene derecho a su propias opiniones pero no a sus propios hechos. Con la realidad paralela de sus “verdades alternativas” va a terminar como el pastorcito mentiroso: cuando diga una verdad no le van a creer. El tiro le va a terminar saliendo por la culata.
SOFROSINA.- A Trump le quedan tan ricas las “verdades alternativas” que sus seguidores se las comen con gusto, pero van a volverse incapaces de apreciar la verdad sin más.
LINGUACUTA.- En boca de un mentiroso, lo cierto se hace dudoso.
Tricky Dicky Nixon comenzaba a defender las “verdades alternativas” cuando apareció en la puerta del bar “Uncle Sam” el vate colombiano Rafael Pombo declamando su poema “Los filibusteros”:
Venid, venid, apóstoles de la sin par República
Con el hachón del bárbaro y el rifle del ladrón.
Venid hambrientos pájaros a entretejer con crímenes
El nido para el águila que precediendo vais;
Venid, infecto vómito de la extranjera crápula,
Con la misión beatífica de americanizar.
Entrad con el ropaje de inofensivos huéspedes
Llevando el rifle cómodo y el pérfido puñal.
En ese instante el impetuoso Teddy Roosevelt -que comprendía el castellano porque había estado echando bala en Cuba con sus “Rough Riders”- salió del bar, se lanzó como un Miura sobre el frágil Rafael…y atravesó su cuerpo glorioso sin romperlo ni mancharlo. Pombo lanzó una carcajada ultratúmbica y se esfumó dejando a los filibusteros viendo un chispero.
[1] Diálogos de Ultratumba, “Make America Great Again”, 23 de febrero de 2025.
[2] Diálogos de Ultratumba, “Narrativas geopolíticas, ¡cuántos cuentos!”, 16 de marzo de 2025.
Rodolfo Ramón de Roux
Febrero, 2026

