El pasado jueves 28 de noviembre, coincidiendo con nuestra tertulia semanal, parte del mundo occidental celebró el tradicional Día de Acción de Gracias de este 2024. Se nos ocurrió que podría ser enriquecedor que en nuestra tertulia tratáramos ese tema. Aquí consignamos algunos testimonios.
Me disculpo por no participar “al vivo” en esta tertulia tan cercana a mi corazón. Estamos con Pily en este momento visitando a los dos hijos que viven ahora en New York, y la hora de nuestra tertulia hace conflicto con un encuentro de prioridad absoluta para nuestra familia: ¡¡la conmemoración del dia de acción de gracias!!
Al integrar nuestra tertulia a esta tradición norteamericana que tiene origen y recuerda la gratitud de los primeros colonizadores ingleses hacia los nativos que habían sido sus aliados desde su llegada al nuevo mundo, creímos con el grupo coordinador que, al coincidir esta fiesta con nuestra tertulia, también era una oportunidad para DAR GRACIAS entre nosotros por tantas cosas que han pasado o nos han marcado durante el año.
Con frecuencia miramos el panorama de nuestras vidas bajo el prisma de lo que nos agobia, o de lo negativo que hemos tenido que afrontar, pero también eso nos ha permitido superarnos y guardarlo como una enseñanza de la cual hemos aprendido poco o mucho.
En este año que está terminando, mi gratitud vuela hacia muchas direcciones, pero hoy, muy especialmente, me siento muy afortunado con la vida, por haber tenido la oportunidad, los medios y la flexibilidad necesarios para cambiar de lugar de residencia hacia Alicante-España, en la búsqueda de una mejor calidad de vida en todos los sentidos, contando con la complicidad, y el apoyo permanente de Pily y de nuestros hijos, Santiago y Camilo.
Al terminar este año Pily y yo un largo ciclo de 32 años en Miami -la ciudad que vió nacer a nuestros hijos- sólo siento gratitud inmensa por el entorno en que nacieron y vivieron, donde pudieron desarrollarse a plenitud y tuvieron el inmenso privilegio de llevar una vida en paz y tranquilidad económica y social.
Allí también tuvimos la fortuna de desarrollar mi capacidad profesional al máximo, me sentí siempre respetado y valorado por los aportes que pude hacer a las personas, a las cuatro empresas donde trabajé y a las otras que asesoré en mis consultorías. Gracias especiales a mis jefes, colegas y subordinados y a quienes de allí se volvieron mis amigos para siempre, que me enseñaron tanto, brindándome, además, su cariño y respeto profesional y personal.
La pandemia del 2020 coincidió con el retiro gradual del mundo ajetreado e intenso de la vida profesional para comenzar lo que he llamado últimamente “la etapa del júbilo” o jubilación, la etapa de la colecta de lo sembrado, de la reflexión y del aprendizaje de lo vivido.
Allí es cuando, en medio de las angustias de un encierro obligatorio para conservar la vida, fuimos testigos de las despedidas de compañeros del alma de toda una vida, de familiares y de amigos entrañables. En medio de todo esto tan nuevo, miramos a los lados buscando compañía y consuelo y nos encontramos unos a otros, enraizados inexorablemente en valores comunes de servicio, de altruismo, de amistad sincera y abierta, de inquietudes intelectuales comunes, de respeto por la diversidad de nuestras vidas, luego de haber vivido cortas o largas pero intensas experiencias vivenciales en la Compañía de Jesús.
Nacen entonces las tertulias y poco después nuestro blog, el mayor regalo que he recibido desde hace más de cuatro años, y por el cual principalmente quiero agradecerle a la vida y al Dios-Universo que viene a través de ustedes, y me ha permitido colocar los tiempos y las habilidades recibidas, al servicio de una serie de encuentros y actividades de fraternidad y aprendizaje, de compartir y recibir entre todos. El reencuentro, después de muchos años con la mayoría y el descubrimiento de otros compañeros con quienes hubiera sido imposible encontrarse, si no fuera por la virtualidad a distancia que hoy nos permite acercarnos, así estemos en puntos lejanos.
Gracias sinceras por permitirme organizar y facilitar estas actividades y por su fidelidad y compromiso con ellas! Gracias a todos los que nos ayudan en su planeación y ejecución, los que nos apoyan con sus donaciones, sus artículos con el blog, los que nos sugieren temas e invitados, los que escriben sus comentarios para los artículos, los que nos regalan sus creaciones publicadas en otros medios, los muchos que nos acompañan en las tertulias y los muchos que nos siguen diariamente también en el blog y los que lo hacen en diferido -a través de los videos- cuando no consiguen estar con nosotros.
Cómo no enviar ondas de agradecimiento a todo ese conjunto de seres humanos que a través de sus genialidades e intuiciones visionarias han creado y desarrollado las tecnologías que hoy nos permiten conectarnos desde cualquier lugar del universo para saludarnos, enriquecernos, revivir el pasado, compartir el presente y contemplar esta evolución que sucede cada vez más rápido y que nos ofrece tantos cambios para adaptarnos y subirnos al tren del crecimiento individual y colectivo.
Al completar en este mes los 80 años de haber llegado a este mundo maravilloso y mirar hacia atrás lo que ha sido mi vida, la mayor y más intensa gratitud de todas vuela, cargada de energía, hacia mi madre, mi padre y cada uno de mis hermanos y familiares cercanos que me regalaron la vida física y mental y el entorno de mis primeros valores fundamentales.
En seguida mi gratitud se acerca a las existencias de mis formadores de juventud, profesores de mis colegios, de la Compañía de Jesús y de mis universidades, a mis compañeros de jornada en todas esas etapas y en la vida profesional y a Colombia, Brasil, Estados Unidos y España, los cuatro países y sus ciudades y culturas donde he crecido y me he formado y donde ahora disfruto de este momento especial de “jubilación” en mi vida.
Muchas gracias a todos!!! Feliz día de la gratitud o “Thanks giving”.
Darío Gamboa
New York, 28 de Noviembre, 2024

