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Christian Betancur

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Christian nos ofrece una segunda entrega sobre este tema de inquietante actualidad, traido desde su propio blog titulado “La punta del lápiz”. 

Venezuela: presión máxima sobre Maduro

En su primera presidencia Trump combinó sanciones petroleras, bloqueo financiero y reconocimiento de Juan Guaidó con amenazas verbales persistentes. 

Pero su presión no se ha limitado a lo económico: hoy está acompañada por una escalada militar sin precedentes en el Caribe, que incluye el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford -el más grande del mundo- junto con un grupo de combate con destructores, bombarderos estratégicos B-52 y decenas de otros aviones; un submarino nuclear y miles de marines cerca de las costas venezolanas.

El operativo militar fue presentado oficialmente como parte de una campaña contra el narcotráfico (Operación Southern Spear), pero es claramente una señal de presión geopolítica contra el régimen de Maduro.

Maduro, por su parte, respondió con movilización interna, declarando que Venezuela estaba en “máxima preparación” para defender su soberanía ante lo que calificó de “amenaza imperial”.

Estados Unidos también ha destruido embarcaciones, matando a decenas de víctimas que, según la administración Trump, están vinculadas al narcotráfico. Todo este despliegue militar cuesta varios millones de dólares diarios. La ONU y muchos países condenan estos ataques y muertes sin juicio previo.

Resultado: Esta combinación de sanciones, presión mediática y demostración de fuerza militar ha intensificado el aislamiento de Maduro, quien ha perdido parte de su capacidad financiera y ha sido forzado a entablar negociaciones más formales con mediadores extranjeros. Pero aún no ha sido derrocado. Recientemente Trump anunció que hablaría directamente con él.

Lección: La “presión máxima” de Trump no ha sido solo económica, sino también exhibición de poder militar. Es un claro ejemplo de cómo su estilo negociador combina diplomacia dura con disuasión militar. Sin embargo, sin un plan claro para una transición de poder, esta presión puede generar graves tensiones y no garantiza un cambio inmediato de régimen.

Colombia: la diplomacia desde el micrófono

Con Colombia, Trump no despliega una estrategia clásica de negociación, sino un método de presión pública, donde la palabra —no los mensajes diplomáticos— es su principal arma, convertida en un símbolo dentro de su narrativa sobre crimen, fronteras y drogas. Colombia es usada más como ejemplo político que como socio estratégico.

1. Colombia como “caso de estudio” para su electorado

A lo largo de su carrera política, Trump utilizó a Colombia como ejemplo de:

  • Fracaso en la lucha antidrogas (“no están haciendo lo suficiente”).
  • Amenaza a la seguridad estadounidense por el flujo de cocaína.
  • Mal manejo de la migración regional, especialmente con la crisis venezolana.

Cada referencia tenía un destinatario claro: su base electoral republicana, especialmente votantes conservadores preocupados por la seguridad y el narcotráfico.

2. El capítulo Petro: confrontación sin diplomacia clásica

Trump mencionó a Gustavo Petro repetidamente:

  • Como candidato lo usó como símbolo del “peligro socialista”, comparándolo con Maduro y Fidel Castro.
  • Ya en el poder, usó a Petro como ejemplo de “lo que no debe hacerse” en América Latina.
  • Esta retórica complicó la relación bilateral, inclusive antes de cualquier conversación oficial.

No fue una negociación, ni siquiera una presión estructurada: fue un mensaje político interno disfrazado de política exterior.

3. 2025: presión renovada y advertencias públicas

Tras su regreso al poder, Trump reforzó su tono hacia Colombia:

  • Amenazó con recortes a la cooperación antidrogas si Colombia no aumentaba la erradicación y el control territorial.
  • Señaló en discursos que “algunos gobiernos de la región están permitiendo que el crimen internacional florezca”.
  • Sugirió que Colombia debía alinearse más firmemente con Washington en seguridad y comercio, o enfrentaría “consecuencias económicas”.

Aunque no hubo medidas concretas tan severas como los aranceles a China o México, el mensaje fue claro: la diplomacia con Colombia se haría desde el podio, no desde el Departamento de Estado.

4. Consecuencia central: política exterior como instrumento electoral

Para Colombia el mayor costo no fue económico, sino reputacional y estratégico:

  • La relación bilateral quedó condicionada a los ciclos políticos de EE. UU.
  • Los temas de drogas y seguridad se volvieron munición retórica más que agenda técnica.
  • Petro quedó colocado desde Washington, en un eje ideológico regional junto a Cuba, Venezuela y Nicaragua, aunque las realidades fueran distintas.

El patrón Trump

El caso colombiano encaja perfectamente en el patrón general del estilo Trump:

  • Presión pública antes que negociación privada.
  • Descalificaciones personales como herramienta política.
  • Uso de un país extranjero para enviar un mensaje doméstico.·
  • Diplomacia reactiva, no programática.

Trump no negoció con Colombia. La convirtió en un escenario secundario para su narrativa interna.

Christian Betancur Botero

Diciembre, 2025

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Según el American Heritage Dictionary, el verbo trump significa triunfar en un juego. Y como substantivo, se refiere a una persona confiable y admirable, Ya sabemos que para Donald Trump ganar en cada ocasión es una urgencia vitial. Basta con recordar que fue el primer presidente en empeñarse en desconocer su derrota en unas elecciones (2020). Ahora bien ¿qué tanto confían en él los países, hasta qué punto lo admiran? 

Donald Trump no negocia como un presidente o un diplomático tradicional. Negocia como un empresario que pone titulares, empuja al límite y define el pulso político global desde la escena pública. Sus críticos lo consideran errático; sus defensores, un estratega poco convencional. Pero nadie duda de que su estilo deja huella.

Muchos de los equilibrios que mueve siguen marcando la agenda internacional. Incluso el reciente alto al fuego en Gaza se da dentro de una arquitectura regional que él ayudó a mover.

Este es el mapa de su método con ejemplos recientes.

LA OTAN: la alianza militar bajo presión.

Trump llegó a las cumbres de la OTAN con un mensaje que irritó a Europa: O los países aumentan al 2% de su PIB el gasto militar o Estados Unidos dejará de “protegerlos”. Lo dijo en foros oficiales y en Twitter, rompiendo la cortesía diplomática.

El efecto fue inmediato. Varios gobiernos europeos aceleraron el aumento de sus presupuestos de defensa, temerosos de que Rusia derrotara a Ucrania y avanzara hacia Europa. No hubo ruptura, pero sí un reacomodo interno de prioridades.

Del NAFTA al USMCA: amenazar para renegociar.

Con México y Canadá, Trump eligió otra táctica: anunciar abiertamente que se retiraría del NAFTA. El mensaje buscaba obligar a ambos países a aceptar una renegociación desde cero. Funcionó. El nuevo pacto, -USMCA-, reformó sectores críticos como el automotor, el laboral y el agrícola. Fue un acuerdo de alto impacto, aunque surgido en un ambiente de tensión constante.

Corea del Norte: de la retórica incendiaria a las fotos históricas.

Pocos episodios muestran tanto la dualidad de Trump como la relación con Kim Jong-un. Primero vino el choque verbal: “fuego y furia”, “botón nuclear más grande”, amenazas de destrucción total.

Después, el giro inesperado: dos cumbres históricas —Singapur y Hanói— con sonrisas, apretones de mano y promesas de distensión. “Kim Jong-un es una gran persona”, dijo Trump, pasando como suele de la furia al elogio.

El programa nuclear norcoreano no se detuvo. Pero por un tiempo el mundo vio menos lanzamientos y más diplomacia. Un logro parcial construido sobre una montaña rusa retórica.

La guerra comercial: los aranceles como arma de negociación global.

La guerra comercial bajo Donald Trump no fue simplemente un pulso económico; fue una estrategia diplomática basada en el choque, usando los aranceles como instrumento central para moldear comportamientos estatales. Su alcance fue mundial.

1. China: el adversario perfecto y la batalla más costosa.

Recientemente Trump reavivó la guerra comercial con China, llevando el enfrentamiento a un nuevo nivel:

  • En febrero de 2025, Trump impuso un arancel universal del 10% a las importaciones desde todo el mundo, y un arancel del 34% a China.
  • Como parte de este pulso, Trump usó la Ley de Poderes Económicos de Emergencia (IEEPA) para justificar las subidas arancelarias.
  • Pekín respondió con aranceles del 15 % sobre el carbón y el gas natural licuado (GNL), y un 10% adicional al petróleo, la maquinaria agrícola y las camionetas, entre otros productos.
  • En abril, Trump amenazó con subir otros aranceles al 50% si China no retrocedía, lo que generó una escalada: China contestó con nuevos impuestos del 34% a bienes estadounidenses.
  • Poco después, Trump anunció una pausa de 90 días en algunos de estos aranceles, pero mantuvo y hasta elevó los aranceles para China: en esa pausa, los gravámenes chinos fueron ajustados para varios países, menos para Pekín; Trump subió el arancel a China al 125%.
  • En otro giro, en abril 2025, Trump también modificó la regla de “de minimis” (envíos pequeños): con su nueva orden ejecutiva, muchos paquetes de bajo valor ya no podrán entrar libres de aranceles, lo que afecta directamente a importaciones chinas de bienes “baratos”

Analistas de PricewaterhouseCoopers estiman que estas políticas constituyen la mayor batería de medidas arancelarias desde hace cien años, con implicaciones profundas para cadenas globales de suministro.

Más recientemente, en un acercamiento diplomático, Trump anunció que reducirá “sustancialmente” algunos aranceles a China desde niveles muy altos, aunque dejó claro que no retirará todas las medidas.

El balance de este año es que la rivalidad con China no solo se reactivó, sino que escaló dramáticamente. Trump usó los aranceles como arma de negociación de máxima presión, combinando amenazas, pausas tácticas y revisión de reglas aduaneras para mantener ventaja estratégica. Pekín respondió con represalias fuertes, lo que ha transformado la disputa comercial en un frente geopolítico central para esta nueva etapa.

2. Europa: acero, aluminio y la amenaza al automóvil.

Europa tampoco escapó a la lógica del “shock arancelario”. Trump impuso aranceles al acero y al aluminioalegando motivos de “seguridad nacional”, una justificación que irritó profundamente a la Unión Europea. La UE respondió con contramedidas a productos emblemáticos estadounidenses: whisky, motocicletas, jeans.

Pero la amenaza más seria vino después:

  • Aranceles del 20% al automóvil europeo, especialmente al alemán.
  • Berlín entró en pánico: millones de empleos dependen de ese sector.
  • La amenaza logró concesiones parciales en temas tecnológicos, digitales y de gasto en defensa (vinculados indirectamente a la presión sobre la OTAN).

La lección europea: Trump no diferencia aliados ni rivales cuando se trata de obtener ventajas.

3. América Latina: la arremetida inesperada.

Aunque menos visible, varios países de la región también sintieron la presión:

  • Brasil y Argentina recibieron amenazas de aranceles por supuesta “manipulación monetaria”.
  • México, pese al USMCA (nuevo NAFTA), enfrentó la amenaza de aranceles del 5% si no contenía la migración hacia EE. UU.
  • Colombia y Ecuador fueron advertidos sobre requisitos más duros en materia antidrogas y comercio.

Trump convirtió los aranceles en una forma de chantaje diplomático, no solo económico.

4. El resultado: una arquitectura global transformada.

Al final de su mandato, esta guerra arancelaria habrá producido:

  • Un sistema internacional más proteccionista.
  • Países que entendieron que bajo Trump, EE. UU. negocia como un competidor, no como un socio.
  • China se orienta a fortalecer alianzas regionales alternativas con Asia y África.
  • Europa y Japón aceleran acuerdos comerciales entre ellos para reducir la dependencia de Washington.

El legado clave: Trump normalizó el uso de los aranceles como arma geopolítica, no simplemente fiscal. Este estilo rompe las reglas usuales de negociación y bajo cada acuerdo se esconde la desconfianza de sus socios y la precaución extrema ante futuros pactos.

Christian Betancur Botero

Diciembre, 2025


[1] Fuentes: RTVE, elconfidencial.com, The Guardian, Wikipedia, Europa Press, Deutsche Welle, Emol, EFE Noticias, economy.ac, abm.org.mx, scjn.gob.mx, geopolitica.iiec.unam.mx, y El País, recabadas con la ayuda de Chat GPT.

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Envigado, 9 de noviembre de 2024

A mi adorado nieto y amigo

Gustavo Wills Betancur

El Retiro, Antioquia

Adorado nieto:

Hace 17 años estabas a punto de nacer en Dubai y yo te escribí una carta desde mi corazón, que decía esto:

Hasta hoy sólo he tenido la oportunidad de verte en “fotos” y ecografías, dentro de la cunita tibia del vientre de tu hermosa madre de la que ya te preparas para salir.

Aún no te he visto en persona, no he tenido la alegría de cargarte en mis brazos, sentir tu peso ligero, acariciar tu suave piel, aspirar tu aroma a bebé, escuchar tu llanto y tu risa, latir al ritmo de tu precioso corazoncito.

Pero ya te conozco y te amo, pues sé quién eres y cómo eres. Eres una hermosa criatura de Dios, hijo de tus valiosos padres Tato (Luis Alberto) y Amalinda (Amalia), que heredas de ellos esa energía, ternura e inteligencia excepcional, ese amor por los que los rodean, ese permanente compromiso con los demás y esa inmensa claridad en los caminos que van emprendiendo en cada etapa.

Llegas a nuestra vida como una valiosa promesa de futuro, de amor y de renovados triunfos. Irás descubriendo paso a paso el mundo de la mano de tus padres, de tu abuela Cristina (quien hoy parte de mi lado para esperarte y acompañarte durante tus primeras semanas de vida), de tu otra abuela Elvira, de tu abuelo Gustavo (quien desde el cielo te mira con gran ternura) y, también de mi mano llena de amor para ti.

Irás encontrando día a día, año a año, todo lo que el mundo tiene, todo lo que te ofrece, y todo lo que espera de tu inteligencia y de tu compromiso. Te entregamos un mundo imperfecto, lleno de consecuencias de los errores de todos los que en él hemos vivido, pero también un mundo hermoso, lleno de regalos de Dios para todos los hombres. Y tú, con tu inteligencia, tu compromiso y tu gran corazón, irás dejando tu propia huella en él. Y los que tendremos la oportunidad de compartir contigo este tiempo y este espacio, hoy y en los años de tu vida, le diremos a Dios:

“¡Gracias por tener la oportunidad de conocer a Gustavo Wills Betancur, gracias por dejarnos disfrutar de sus risas, sus palabras y sus preguntas, sus miradas, sus caricias, y por su caminar diario, gracias por su inteligencia, su compromiso y su amor!”.

Hasta que tenga el gusto de estrecharte en mis brazos, adorado nieto. Tu abuelo que ya te conoce y te ama sin haberte visto.

Pues bien, hoy cuando estás a punto de graduarte de bachiller, veo que lo que dije de ti se cumple con exceso en tu muy grande inteligencia, en tu claridad mental ante la vida y en tu compromiso total con los seres humanos que te rodean.

Muchas felicitaciones por ser lo que eres y gracias a Dios por tan maravilloso regalo. Tu abuelo que te conoce y te ama por haberte visto.

Abutino (Así me llamas, así me llamo).

Christian Betancur

Noviembre, 2024

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O de la responsabilidad ética de los educadores.

El juez insobornable

Un campesino que tenía un pleito de linderos con su vecino le anunció a su abogado que le iba a regalar un cerdito al juez. Este le advirtió enfático: “Ni se le ocurra, este juez es tan estricto y recto que si usted hace esto, él rechazará el regalo, sospechará que usted no tiene la razón y perderá el pleito”. Más tarde, tras el fallo favorable, el campesino le confesó al abogado: “Dotor, yo al fin sí le mandé el marranito”. El abogado lo miró con ojos de gran asombro e incredulidad… hasta que el cliente le aclaró: “Pero tranquilo, dotor, yo se lo mandé jue a nombre de mi vecino, la contraparte”.

¡Cuánto deseamos todos que la honestidad e integridad de este juez rija la conducta de todos nosotros! Lamentablemente no es así, como veremos.

Mi puente roto

Hace algunos años, un odontólogo que ofrecía sus servicios al diario El Tiempo de Bogotá cuando yo era su Director de Marketing, me hizo un puente dental fijo, que se rompió en dos semanas. Me lo reparó, no muy bien. Para mi buena suerte (y la mala de él) tuve como alumno luego al dueño del laboratorio dental, quien me confesó que este “profesional de la salud” le pedía materiales baratos para tratar de mejorar sus utilidades. Su prioridad no era ganar clientes satisfechos, sino explotarlos para su beneficio. Finalmente perdí todo lo pagado, y él perdió los clientes del periódico. Lo denuncié al cura de mi parroquia pues supe que era su tío, pero no a la justicia: no sabía cómo hacerlo ni qué lograría. Y empecé desde cero con otra odontóloga. Su trabajo me duró más de 25 años.

Los puentes rotos

¿Y qué pasa con los ingenieros? Hace años no veíamos tantos puentes y edificios que se caen matando personas inocentes, afectando a las comunidades y al estado y arruinando a los propietarios. ¿Qué hacen entonces las universidades que forman a estos ingenieros? ¿Es falta de educación ética o de ciencia y matemática estricta… o de ambas?

¿Y qué sucede con aquellos abogados que permiten que inocentes paguen cárcel o se arruinen por su  ignorancia de las leyes y los procedimientos o por su negligencia y mala fe? ¿O los jueces y aun altos magistrados que se corrompen por dinero y regalos? ¿Qué están haciendo sus universidades? ¿Es falta de enseñanza de la ética o de formación en la constitución y las leyes… o de ambas?

¿Y qué está ocurriendo con los médicos y profesionales de la salud (como aquel nefasto odontólogo) que hacen trabajos mediocres o dejan morir a sus pacientes por negligencia o por codicia, al realizar procedimientos innecesarios o gravemente errados? ¿Qué hacen sus universidades?

Estos son solo tres ejemplos. ¿Qué pasa además con los periodistas, los políticos o los empresarios y con muchas otras profesiones? Invito a mis lectores a enriquecer este análisis.

Una pregunta fundamental: ¿para qué sirve la ética?

Sin ética, nuestra sociedad y nuestras vidas se vuelven un caos invivible. Veamos.

En una entrevista de María Jimena Duzán publicada en la revista Semana del 26 de agosto de 2011, el politólogo venezolano J. J. Rendón le responde así a una pregunta, cuando asegura que todo lo que hace es legal. Ella le contrapregunta: Pero no todo lo legal es ético….J.J.R.: Un momentito, eso de la ética es para los filósofos. Soy pragmático de nueve a cinco y hago poesía, filosofía y letras de las cinco para adelante.

Lo curioso es que este mismo politólogo se quejaba en esa entrevista de la competencia “desleal” por parte de sus propios colegas que le construyeron “esa mala fama” de ser el rey de la propaganda negra. ¡Ahí vemos la perniciosa doble moral! Si es “desleal” como afirma Rendón, es antiética y lo afecta, así que la ética no es solo una guía abstracta ni solo para las horas de descanso. Es en el trabajo, no en el descanso, donde más se necesita el espíritu ético. 

Pues bien, intentaré compartir mi enfoque filosófico pero también práctico de la ética y su enseñanza.

Nadie duda de que la ética y la justicia, junto con el compromiso y la solidaridad, son los pegamentos esenciales que mantienen las sociedades unidas y funcionando y ayudan a superar los desacuerdos y aun los conflictos que suelen surgir cuando cada quien busca ante todo su propio interés. Si faltan esos pegamentos, las sociedades, desde la familia y el barrio hasta los países y la comunidad internacional, terminan en un grave fracaso, sin armonía ni paz.

La enseñanza de la ética

Leo en este momento un diploma de una universidad de los Estados Unidos, que confiere el título de doctora a su estudiante, “con todos sus derechos, privilegios y dignidades”. ¿Por qué no encuentro por ningún lado mención a “sus obligaciones, compromisos y deberes”? ¿Qué profesionales pretenden entregar a la sociedad?

Los educadores, desde las primeras etapas hasta la formación universitaria, tienen la responsabilidad de cultivar en los estudiantes no solo conocimientos científicos y habilidades, sino también valores éticos sólidos. En colaboración con las familias y la comunidad, deben fomentar el desarrollo de un carácter íntegro y un sentido de responsabilidad cívica, esenciales para el bienestar de la sociedad. Y recordemos que la mejor enseñanza es el ejemplo.

Las universidades, como yo las veo, tienen tres misiones vitales:

1. Investigar y crear ciencia y tecnología: Generar conocimiento innovador y relevante que contribuya al avance de la sociedad.

2. Enseñar lo que investigan a la luz de los conocimientos acumulados por la humanidad: Transmitir la ciencia y las habilidades a los estudiantes, preparándolos para enfrentar los desafíos del futuro.

3. (La más importante y a veces olvidada): Otorgar un sello notarial de calidad a cada alumno egresado, para que la sociedad pueda confiar en él, en su ciencia y en su comportamiento ético. Esta misión implica:

– Certificar la competencia y habilidades de los egresados.

– Garantizar su integridad y ética profesional.

– Fomentar su responsabilidad social y su compromiso cívico.

Al cumplir con estas tres misiones, las universidades desempeñan un papel fundamental en la formación de líderes, innovadores y ciudadanos comprometidos con el bienestar de la sociedad.

Por eso, es insensato que algunas universidades prescindan de profesores por ser “muy exigentes” con los alumnos (como me confesaba hace poco un ingeniero de prestigio internacional, despedido por dos universidades por poner “exámenes muy difíciles”). Claro que la misión del profesor no es reprobar a sus alumnos, sino acompañarlos a aprender. Pero debe hacerlo con firmeza y comprensión, no con alcahuetería. 

Conclusión

La sociedad necesita profesionales y servidores responsables, éticos y comprometidos que mantengan la confianza en las instituciones, que contribuyan a una mayor igualdad y al bienestar general y nos ayuden a construir juntos un país más justo, amable y rico para todos. Para formarlos a cabalidad, los educadores deben ser personas éticas, sabias y exigentes (no solo pacientes y comprensivas con sus alumnos), que nos garanticen esos profesionales de altísima calidad. Sin ellos, nuestro país y nuestro mundo ya no tendrían futuro. 

Además, cada uno de nosotros tiene el poder de marcar la diferencia, denunciando la corrupción y exigiendo al estado y a las instituciones, medidas para mejorar la transparencia y la rendición de cuentas. Y en lo personal, actuando con integridad y ocupándonos de cuidar nuestra ética y la de los nuestros como un gran tesoro que alimenta una sociedad sana y vigorosa.

A manera de posdata: ¿cómo impulsar la ética y el buen servicio en el estado?

Recuerdo ahora a un gracioso personaje de la radio de los años 50, el pícaro Trespatines de El Tremendo Juez, quien cada noche era acusado por una trampa diferente. (Aún se disfrutan algunas de sus historias en las plataformas de audio). A veces se quejaba ante el juez pues no le gustaba que lo condenara… y le decía que iba a llevar su caso a otro juzgado. Obviamente, esto es imposible.

No hay duda de que la falta de ética de algunos funcionarios y usuarios lleva el servicio público a un deterioro grave de la justicia y del progreso de la sociedad.

Ahora bien, si una empresa nos falla, dejamos de comprarle y de recomendarla. Por eso las leyes favorecen la competencia. Pero esta no se puede aplicar fácilmente al estado. No tenemos la opción de elegir la que más nos convenga entre dos o más alcaldías en nuestro municipio y no podemos cambiar de juez a capricho. Y esta falta de libertad del público favorece la mediocridad y también la corrupción. 

¿Cómo resolver este dilema? Analicemos  esta propuesta:

¿Qué tal si impulsamos una ley que obligue al estado a medir científicamente la satisfacción de sus usuarios con un consorcio formado por las firmas de evaluación más reconocidas? Algunos lo hacen hoy, no todos. Si cada funcionario que atiende por ventanilla al público y quienes los apoyan o dirigen saben que están siendo evaluados y que por ley esto influirá en su calificación y en su próximo incremento salarial o asignación de bonificacicones, se romperá esa barrera absurda de que “yo trabajo para quien me contrató, no tanto para el público”. 

Y también por ley se debería crear una veeduría ciudadana obligatoria para el estado, con poder de acusar ante los fiscales o los jueces y ante las asociaciones de profesionales.Queda la idea para consideración de lectores más ilustrados.

Christian Betancur Botero

Noviembre, 2024

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