UTL para partidos políticos

Por: Mauricio Cabrera Galvis
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En la propuesta presentada por la bancada del gobierno para reformar el Congreso, bajando los salarios y disminuyendo las vacaciones, no se tocó uno de los rubros más costosos e inútiles del funcionamiento del Congreso: las Unidades de Trabajo Legislativo (UTL) de los congresistas, creadas por la ley 186 de 1995 y que deben ser eliminadas.  

Las UTL son empleados al servicio personal de cada congresista, que puede nombrar a las personas que quiera sin cumplir ningún requisito, para lo cual dispone de un presupuesto de $50 millones mensuales. El costo de las 296 UTL autorizadas, incluyendo los gastos de oficinas, servicios, etc., es de cerca de $200.000 millones al año, que es mayor que el costo de los salarios de los mismos congresistas.

Tan exorbitante costo no es la única crítica a las UTL. Aunque es válido el propósito de que los congresistas tengan una asesoría técnica para su labor legislativa, es claro que no la necesitan los numerosos parlamentarios que casi no participan en los debates ni nunca presentan un proyecto de ley. Por el contrario, son muchos los casos ‒con valiosas excepciones‒ en que esa plata la usan para el pago de favores políticos o para tener activistas que les cultiven los votos en sus feudos electorales.

Una verdadera reforma del Congreso debe incluir un cambio total a las UTL.
El año pasado los representantes Gabriel Santos y Juan Fernando Reyes Kuri ‒que desafortunadamente ya no están en la Cámara‒ presentaron un proyecto de Ley Orgánica que buscaba reducir de 50 a 30 salarios mínimos el presupuesto a disposición de cada congresista para su UTL.

Reducir el costo no es suficiente ni garantiza que mejore la necesaria asesoría a los congresistas. Lo que se necesita es acabar las UTL personales y usar parte de esos recursos para crear y financiar equipos de asesoría de alto nivel para las bancadas de los partidos políticos. Por supuesto, el tamaño de estos equipos debe ser proporcional al número de congresistas del partido, y a cada congresista se le asignaría un presupuesto mucho más reducido (unos 10 salarios mínimos) para que tenga unos asistentes administrativos que le ayuden en la logística de sus funciones.

El objetivo de la propuesta es que cada partido político tenga un grupo de asesores en materias económicas, jurídicas, políticas y sociales, que sea un verdadero “tanque de pensamiento” en el que se elaboren las plataformas programáticas de los partidos, se preparen los proyectos de ley que quiera presentar el partido y se analicen los presentados por el gobierno o por otros partidos. Así cada partido podría tener una posición bien sustentada sobre temas como las reformas política, tributaria, de pensiones o salud, para no mencionar sino unos pocos ejemplos.

Se puede argumentar que este esquema requiere que haya partidos políticos organizados y disciplinados. Es cierto, y el ideal es que la reforma a las UTL fuera de la mano con la eliminación del voto preferente y la obligatoriedad de las listas cerradas en las elecciones a cuerpos colegiados. Sin embargo, también es cierto que la creación de UTL de partidos es un mecanismo que contribuye al fortalecimiento de los mismos partidos, con la ventaja adicional que es una reforma que podría tener vigencia desde el año entrante, mientras que la eliminación de voto preferente solo aplicaría en 2026.

Mauricio Cabrera Galvis

Julio, 2022

5 Comentarios

Reynaldo Pareja 31 julio, 2022 - 8:57 am

Mauricio, no se terminan las sorpresas escondidas en la forma como está organizado nuestro gobierno. Gracias por destapar esta olla de grillos que, por lo menos confieso, no tenia idea del despilfarro escondido en tan escandoloza organización.

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John Arbeláez Ochoa 31 julio, 2022 - 9:32 am

Mauricio, Como siempre, muy acertado tu análisis sobre las UTL y excelente tu idea de que esos equipos de trabajo lideren estudios serios con propuestas para los partidos políticos. Así se benefician los partidos, se fortalece la política colombiana y surgirían soluciones para nuestra débil democracia. Excelente propuesta.

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EDUARDO JIMENEZ 31 julio, 2022 - 9:36 am

El desear que los congresistas se rebajen ellos mismos su sueldo, y prescindan de las UTL que menciona Mauricio, me hace recordar el dicho poopular, de que es como dejar “ratón cuidando queso.”
Es bastante utópico, y más allá de una promesa de campaña no creo que se de, mucho menos en el próximo gobierno. Saludos

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Humberto Sánchez Asseff 1 agosto, 2022 - 8:44 am

No deja uno de sorprenderse de los tapados que ha ido armando la clase política para enriquecerse con la expoliación del erario público, es decir, con nuestro dinero. Como comentan Reynaldo Pareja y Eduardo Jiménez, no podemos esperar que los congresistas se rebajen sus privilegios, como ya se ve que está sucediendo en este nuevo período. Esos comportamientos son los que nos llevan a pensar en una solución armada definitiva. Gracias Mauricio por ilustrarnos y por destapar estos temas.

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Mauricio Cabrera 3 agosto, 2022 - 7:44 pm

Humberto, Eduardo, John y Reynaldo,
Cuando uno escribe sobre estos malversaciones de los recursos públicos sabe que son muy bajas las probabilidades de que se hagan los cambios que se proponen, sobre todo cuando los que tendrían que hacerlo son los beneficiarios de esos abusos y no van a renunciar fácilmente a ellos. Sin embargo hay que esperar contra toda esperanza y soñar que divulgarlos y hacerlos conocer por el público puede facilitar el cambio en el futuro.

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