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Radiografía de la mente consciente

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He recibido una radiografía que me tomaron. Una radiografía médica deja ver lo que no se ve, por ejemplo, el sistema óseo o el cerebro; se activa con los llamados Rayos X; necesita de un aparato especial, y se lee en un acetato revelado. ¿Qué es una “radiografía de la mente consciente”?

La radiografía médica necesita, además, de un experto que sepa interpretarla; La radiografía de la mente consciente la podemos leer cualquiera de nosotros, pero también necesita un entrenamiento para poder comprenderla e interpretarla.

La radiografía de la mente consciente hace conocer lo que no se ve: parte de la mente humana, que también se llama espíritu, alma o psique; la luz que la activa es la consciencia; el aparato que permite realizarla es el propio organismo vivo (sentidos, sistema nervioso y todo el cuerpo humano) y la radiografía de la mente consciente se “lee”, por ejemplo, en una hoja de papel impresa o en la pantalla del computador o del celular, pero se “lee” primero en la propia experiencia.

Lo que acabo de expresar se visualiza en el esquema siguiente, al comparar una radiografía del cerebro con la “radiografía de la mente consciente”.

Radiografía del cerebro <<<<<<<<<<<>>>>>>>>>>>>>>>>>>Radiografía de la mente consciente

Aparato de radiología <<<<<<<<¿de qué se sirve?>>>>>>>>>>Cuerpo u organismo humano

Rayos X <<<<<<<<<<<<<<<<<¿con qué luz se toma?>>>>>>>>Luz de la consciencia

Cerebro (invisible) <<<<<<<<<<<< ¿qué se “ve”? >>>>>>>>>>Parte de la mente o psique

Acetato revelado <<<<<<<<<<<<<¿en dónde se “ve”?>>>>>>Objetivada en papel o pantalla

Comencemos por el aparato que hace posible “tomar” la radiografía de la mente consciente, que va a resultar -más bien- una tomografía, un escaneo, una resonancia magnética, o todas juntas. Este aparato es muchísimo más complejo y sofisticado que los aparatos electrónicos que permiten tomar esas imágenes diagnósticas. Consta de todos los sistemas del cuerpo humano, pero enunciemos sólo los órganos de los sentidos y el cerebro: no son los ojos solos los que ven, ni los oídos solos los que oyen, ni el “corazón” aislado el que tiene emociones y sentimientos -por nombrar algunos- sino que el organismo todo se necesita para que pueda resultar esta “radiografía de la mente consciente”. Afirmar lo que acabamos de decir del aparato corporal, ha necesitado de la luz de la consciencia, pero ojalá ayudada por un conocimiento científico del cuerpo humano.

La luz de la consciencia está siempre ahí, pero se necesita activarla -prender el interruptor-que en este caso significa al pie de la letra: interrumpir el trajín mecánico del día a día, o hacer un alto en el camino para obtener la radiografía de la mente consciente; así como hay que sacar la cita para tomarse una imagen diagnóstica, hay que sacar el tiempo para tomarse esta radiografía de la mente consciente. Pero ¿qué es esa luz de la consciencia que permite tomar esta radiografía de la mente consciente?

La consciencia es esa misteriosa característica humana que nos permite ver, comprender, afirmar la realidad y actuar sensatamente; nos permite -en pocas palabras- tender a la verdad, al bien a la bondad, a la belleza del amor. Pero ¿por qué fallamos tanto en esa múltiple búsqueda? Precisamente por falta de consciencia, mejor dicho, por no prender el interruptor de la consciencia ya que, como dijimos, la consciencia siempre está disponible, pero si no la activamos es como contar con la energía eléctrica, pero sin activarla.

La consciencia es estar presentes a nosotros mismos (y a los demás y al mundo) es darnos cuenta, poner atención, es comprender y pensar para actuar y no: actuar sin pensar ni comprender. Cuanto mayor consciencia tengamos mejor veremos, comprenderemos, haremos mejores juicios de realidad y de valor, y mejor actuaremos. Esa mayor consciencia se adquiere alimentándola, ejercitándola, reflexionando…para poder disponer de ella permanentemente. Una vez habituados a ser conscientes, ya no necesitamos “dar paso a paso” sino que nos será natural operar conscientemente, así como caminamos espontáneamente después de que aprendimos a caminar. Pero si nos descuidamos al caminar, podemos tropezar; lo mismo, si descuidamos nuestra consciencia podemos “tropezar” en la vida.

Bueno, ya dijimos algo de la luz de la consciencia, pero ¿qué “vemos” en la radiografía de la mente consciente?

Lo primero es que podemos distinguir los actos humanos conscientes e intencionales de los actos biológicos del ser humano. No todos los actos del ser humano son actos humanos; por ejemplo, respirar, digerir, trasladarse… son actos del ser humano como son también actos de los animales y llamamos, en cambio, actos humanos a los característicos de los humanos: actos conscientes e intencionales.

En la radiografía de la mente consciente, podemos “leer” no sólo los actos conscientes e intencionales, sino las operaciones que dan lugar a esos actos. Hay una estructura dinámica del propio ser capaz de conocimiento y de acción moral. Esta estructura se manifiesta por las operaciones sensoriales, las operaciones inteligentes, las operaciones racionales y las operaciones responsables. Toda esa estructura de la mente tiende a la verdad y al bien, tiene una motivación o dinamismo, que es impulsado por los sentimientos, de los cuales el más genuino o auténtico y productivo es el amor.

¿Cómo podemos afirmar verdaderamente estas operaciones humanas? Ejercitándolas; al realizarlas las verificamos, las comprobamos en nosotros mismos:

– tenemos consciencia empírica de nuestras operaciones sensitivas: tenemos consciencia de ver, oír, sentir; tenemos consciencia de que somos nosotros mismos quienes vemos, oímos, sentimos; tenemos consciencia de eso que vemos, oímos, sentimos.

– tenemos consciencia intelectual de nuestras operaciones inteligentes: tenemos consciencia de estar comprendiendo qué es lo que vemos, oímos, sentimos; tenemos consciencia de que somos nosotros mismos los que comprendemos eso; tenemos consciencia de ese algo que estamos comprendiendo en lo que vemos, oímos, sentimos.

– tenemos consciencia racional de nuestras operaciones racionales: tenemos consciencia de estar comprobando, demostrando o verificando algo para poder afirmar que eso es así; tenemos consciencia de que somos nosotros mismos los que razonamos; tenemos consciencia de si ese algo realmente lo estamos comprobando, verificando o demostrando que es así.

– tenemos consciencia responsable de nuestras operaciones responsables: tenemos consciencia de deliberar, decidir y actuar concretamente en un momento determinado; tenemos consciencia de que somos nosotros mismos los responsables de las consecuencias de lo que hacemos; tenemos consciencia de lo que estamos deliberando, decidiendo y haciendo.

Dije rápidamente que hay un dinamismo o motivación en todo lo que buscamos y hacemos, y ese dinamismo arranca con las emociones y sentimientos, de los cuales el más auténtico y productivo es el amor. Muchos de ellos son inconscientes o subconscientes, mientras no los hacemos conscientes. Y entonces, somos conscientes de nuestros dinamismos o motivaciones, ojalá siempre desde el amor y con amor por nosotros mismos, por los demás y por lo que conocemos y hacemos. Eso también es parte de esta radiografía de la mente consciente: sacar a la luz de la consciencia lo que era inconsciente.

Y aparece otra imagen o campo de consciencia en esta radiografía de la mente consciente, de la mía propia, pero que pueden ustedes identificarla en sí mismos a su manera. Es la consciencia de una realidad superior o trascendente a mí mismo y al universo. Es la consciencia de la revelación de Dios, a través de Jesucristo e iluminada por el Espíritu Santo; es la consciencia de la verdad de Dios y de los seres humanos semejantes a mí, y del amor de Dios y del amor que me atrae a los demás. Esa revelación le hace a mi mente conocer que todo lo que conozco tiene su origen en Dios, que todo lo que hago, lo hago por la cooperación de la acción de Dios y que todo lo que amo proviene del amor de Dios, que nos ama primero.

Ustedes mismos pueden “ver” e interpretar la radiografía de su propia mente.

¿Por qué hemos añadido repetidamente la palabra consciente a la expresión radiografía de la mente?

Porque, además de la mente consciente, nuestra psique “contiene” el inconsciente personal y “arrastra” el inconsciente colectivo.

Sería muy extenso este artículo si quisiéramos decir algo sobre el inconsciente y, como éste es tan importante, amerita otros artículos específicos.

*En este blog se pueden leer los siguientes artículos relacionados: “Sentir, comprender, amar” “¿Mente o cerebro, libres o determinados?”, “Racionalidad”, “5 hábitos trascendentales”, “Caminos a la certeza”.

Vicente Alcalá Colacios

Enero, 2024

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