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¿POR QUÉ ALICANTE?

Parqueamos el carro y caminamos hacia la playa. Mi corazón iba sin expectativas, pero mis ojos se clavaron en una pareja de jubilados que miraban al horizonte, quizás con esperanza o quizás con melancolía por los años vividos, o con temor por los años venideros. Los miré de arriba a abajo, les di la vuelta y los volví a mirar cuando, de repente, despego mi mirada y veo mi horizonte.

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