Home Tags Posts tagged with "Papa Francisco"
Tag:

Papa Francisco

Download PDF

Mientas el mundo se sacudía, en la Iglesia católica se sentían las réplicas. El concilio Vaticano II, instalado en 1962 por Juan XIII, había sido llevado a buen término en 1965 por Pablo VI y suscitaba en el clero joven muchas esperanzas de renovación y de mayor sintonía con el mundo moderno. En contraste, Juan Pablo II adoptó el gran estilo imperial de una Iglesia neoconstantiniana y centró su pontificado en la lucha político-religiosa contra el comunismo.

Al tratar de poner en práctica el aggiornamento dispuesto por el concilio Vaticano II, el papa Montini (1963-1978) tuvo que hacer maromas entre una corriente deseosa de poner en marcha la ‘actualización’ de la Iglesia y otra, muy conservadora y poderosa, incrustada en todas las instancias del Vaticano y opuesta al espíritu del Concilio. 

Resultado y símbolo dramático de esta sorda lucha fue el sospechoso destino de Albino Luciani, Juan Pablo I (26 de agosto-28 de septiembre de 1978). Antes de empezar a hablar por primera vez desde el balcón vaticano, ‘el Papa de la sonrisa’ ya se había ganado a la multitud y en particular a la prensa con su simpatía y sencillez. Abandonó el plural mayestático y utilizó el ‘yo’, aunque sus ayudantes volvieron al plural (‘nos’) en la edición de sus discursos. Contra su deseo, se vio obligado a utilizar la silla gestatoria, pero rechazó la coronación y la tiara papal en la ceremonia de entronización y optó más bien por una simple misa de inauguración. 

Alcanzó a lanzar algunas iniciativas sociales como la devolución del 1 % de los ingresos de todas las iglesias nacionales a las iglesias del Tercer Mundo. La clarificación de las cuentas vaticanas era una de sus prioridades. Y ya desde antes, siendo patriarca de Venecia, había mantenido desavenencias con el arzobispo norteamericano Marcinkus, responsable por entonces de la turbia administración vaticana. 

Albino Luciani, elegido sucesor de Pablo VI en el cónclave más corto del siglo XX, solo alcanzó a ocupar el cargo durante 33 días. El 28 de septiembre de 1978 fue encontrado muerto en su habitación. Su fallecimiento no ha sido esclarecido aún. Luciani había sido elegido para solucionar la pugna entre los candidatos de las dos corrientes opuestas y es posible que haya muerto víctima de ese mismo conflicto, por causas naturales o por manos criminales. 

Como quiera que sea, la reacción de los más tradicionalistas le abrió paso a la elección de una personalidad totalmente opuesta, la de Karol Józef Wojtyła, Juan Pablo II (16 de octubre de 1978-abril 2 de 2005). No le falta cierta razón al escritor pastuso Evelio Rosero cuando, con un énfasis muy colombiano, respondió en una entrevista: “El papa Juan Pablo II (…) no investigó la muerte de Luciani. Complació a la curia, echó tierra a la verdad y la escondió con su escoba debajo de una alfombra del Vaticano”*. 

En agudo contraste con su simpático y modesto antecesor, el imponente Wojtyła adoptó el gran estilo imperial de una Iglesia neoconstantiniana y centró su pontificado en la lucha político-religiosa contra el comunismo y la real o supuesta expansión del marxismo en Iberoamérica. De hecho, jugó un papel importante en la caída del régimen en Polonia, su tierra natal, y emprendió el combate contra la teología de la liberación en América Latina, apoyándose en quien sería su sucesor, Joseph Ratzinger ‒después Benedicto XVI‒, así como en Alfonso López Trujillo, secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) desde 1972 hasta 1984. 

En agosto de 1968, siendo aún papa Pablo VI, los obispos de América Latina habían celebrado en Medellín la segunda conferencia del CELAM con el propósito de aplicar los principios del Concilio a la realidad continental. De esa conferencia surgió la famosa “opción preferencial” de la Iglesia latinoamericana por los pobres, en la que se apoyarían los teólogos de la liberación. Desde la secretaría del Consejo, López Trujillo emprendió la persecución de todos los curas y obispos radicales y organizó incluso una nueva conferencia del CELAM en 1979, en Puebla, México, destinada a limar los colmillos de los documentos emanados de Medellín. 

A la par con su activismo político externo, Juan Pablo II impulsó un fuerte cambio de dirección y de guardia en el seno de la Iglesia. Promovió al Opus Dei y a un gran número de nuevos movimientos católicos, marcadamente conservadores, mientras perseguía sin cuartel a los obispos, curas y congregaciones más comprometidas con los pobres. 

El Opus había sido fundado en 1928 por el cura español Josemaría Escrivá de Balaguer, canonizado por Juan Pablo II. El movimiento busca un objetivo razonable y valioso: sacar los ideales cristianos de los conventos y llevarlos a la vida ordinaria del católico común. Sin embargo, su noción de ‘santidad’ es marcadamente conservadora. En su mayoría, sus miembros son fieles custodios de la disciplina y el orden, tanto en la Iglesia como en la sociedad. Gracias a la pertinencia actual de su objetivo, pero en parte también al apoyo papal, el Opus experimentó un vertiginoso desarrollo. En 2012, contaba con 2051 sacerdotes en el mundo y un total de 89.909 miembros. 55 % de ellos eran mujeres y cerca de 90 % vivían en Europa y América. 

Los nuevos movimientos católicos, espiritualistas y conservadores, son miles. El apoyo del Vaticano a unos pocos quedó ‘oficializado’ en el Congreso Internacional de los Movimientos Eclesiales, celebrado en Roma en mayo de 1998. El Papa se reunió en público con líderes de siete de ellos, escogidos “en virtud de su extensión y representatividad universal”.

Absorbido por su activismo político-religioso y empeñado en preservar una falsa imagen de la Iglesia, durante el pontificado de Juan Pablo II prosperó la pederastia entre el clero católico. El caso más notorio fue el del cura mexicano Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, quien –según confesión de su propio movimiento– tuvo tres hijos de dos mujeres, abusó sexualmente de seminaristas y otros jóvenes, se aprovechó de su autoridad y de los bienes de la comunidad, consumía abundantes medicamentos adictivos y presentó como propios escritos de terceros. A pesar de las acusaciones de pederastia en contra de Maciel, Juan Pablo II lo protegió. Los Legionarios de Cristo y su institución Regnum Christi contaban con 67.000 miembros laicos, 893 sacerdotes y 2371 seminaristas. La organización era propietaria de 15 universidades alrededor del mundo y 172 colegios con 122.000 estudiantes. 

Durante tres años la congregación fue sometida por el Vaticano a una profunda revisión y el papa Francisco decidió su futuro. Difícil arbitraje, que terminó por una aprobación condicionada.

https://www.elcolombiano.com/historico/evelio_rosero_el_descreido-MWEC_280682

Luis Alberto Restrepo

Octubre, 2022

1 comentario
1 Linkedin
Download PDF

El solo penacho de plumas de quetzal, igualmente colorido, del emperador azteca Moctezuma, que se exhibe permanentemente en un museo de Austria, era hasta ahora uno de los testimonios de adornos indígenas más visibles, pero tristes, de lo que fue la destrucción de una de las civilizaciones precolombinas más importante y extendida del continente americano.  

La foto de un indígena con su penacho de plumas coloridas inclinándose para saludar al papa Francisco, a su vez tocado por otro penacho y sentado en una silla de ruedas, durante la reciente visita del Pontífice a una de las comunidades nativas en la provincia de Alberta, Canadá, me trajo el recuerdo de la imagen de las cajetillas de cigarrillos Pielroja, que hace años eran los que fumaba la mayoría de fumadores del país. 

Pero la imagen de las cajetillas Pielroja que la memoria guarda de otras épocas no encaja ahora en las  viles historias de cuando los niños eran llevados a los internados indígenas del país nórdico de América a recibir una educación que en el interior de los claustros terminaba convirtiéndose en abusos y maltratos sistemáticos a los que los educadores los sometían siguiendo los dictados de una política de asimilación cultural forzada de menores que se veía con ojos benignos, o “por medio de la indiferencia”, según lo expresó el papa Francisco quien, pese a sus dolencias físicas en una de las rodillas fue a Canadá a pedir perdón por los atropellos cometidos por clérigos de la iglesia. 

Lo que sucedía en la red de internados de las 139 instituciones canadienses similares a las que el papa visitó en la región de Alberta fueron actividades de educación perversa, según los informes de las investigaciones históricas realizadas desde hace algunos años en torno a las prácticas  escolares residenciales desde el siglo XIX hasta 1990 en Canadá. Hay que reconocerle al papa Francisco el valor moral de ir a afrontar en persona una oprobiosa culpa comunitaria del pasado eclesial. La historia de la conquista y colonización de América se ha ensañado más que todo en las iniquidades de líderes militares españoles como Hernán Cortés en México o Francisco Pizarro en Perú, para citar apenas un par de ejemplos dramáticos. El solo penacho de plumas de quetzal, igualmente colorido, del emperador azteca Moctezuma, que se exhibe permanentemente en un museo de Austria, era hasta ahora uno de los testimonios de adornos indígenas más visibles pero tristes de lo que fue la destrucción de una de las civilizaciones precolombinas más importante y extendida del continente americano.  

No todo fue destrucción y exterminio. La obra educativa de frailes franciscanos, dominicos y jesuitas fue un valioso rescate y revaloración de las culturas de comunidades mayas, incaicas y guaraníes durante la época de la conquista y la colonia. Un fraile como Bernardino de Sahagún, que convirtió una escuela de nativos mexicanos en lo que puede llamarse la primera universidad de México, o las misiones de los jesuitas en el Paraguay, y la Orinoquia colombiana, son ejemplos de respeto y conservación de los valores culturales de los pueblos nativos dignos de admiración, como lo atestigua el misionero jesuita Joseph Gumilla en su libro sobre la Historia natural, civil y geográfica de las naciones de las riberas del río Orinoco. Que reconocer y expiar las infamias del pasado sirva para distinguir lo que fue bueno y debe ser mejor en la educación.

Jesús Ferro Bayona

Publicado en El Heraldo (Barranquilla)

Agosto, 2022

6 Comentarios
0 Linkedin
Download PDF

Un asunto que parece preocupar al Papa es que las parejas prefieran tener perros y gatos en vez de hijos. Es entendible porque la Iglesia, según su doctrina, promueve la propagación de la especie humana, y ahora con más motivos, cuando la tasa de natalidad en algunos países más ricos ha bajado notablemente en aras de llevar una vida sin cargas y hedonista. 

Me han gustado desde niño las estampas de San Francisco de Asís entre animales, en las que aparece acariciando a un lobo o a un perro, ambos de la familia de los cánidos. Igualmente, saboreo los versos de Baudelaire sobre los gatos: 

“Aman siempre los novios y los sabios altivos,

 mientras su incomprensible locura los abrasa,

a los gatos solemnes, orgullo de la casa,

que son también como ellos, sedentarios y esquivos”.

Esas imágenes idílicas se han complicado a raíz de las reacciones críticas que han provocado las palabras que pronunció el papa Francisco el pasado 6 enero. Cuando leí lo que dijo el Pontífice, entendí mejor: 

“Muchas parejas no tiene hijos porque no quieren o tienen solamente uno porque no quieren otros, pero tienen dos perros, dos gatos. (…) Sí, perro y gatos ocupan el lugar de los hijos. Sí, hace reír, lo entiendo, pero es la realidad. Pero este hecho de renegar de la paternidad y la maternidad nos rebaja, nos quita humanidad”. 

Se argumenta además que el Papa no tiene la experiencia de tener hijos y, por lo tanto, no puede hablar con propiedad del asunto. Hubo un papa ‒y no fue el único‒ como Alejandro VI en el siglo XVI, que tuvo dos hijos: César y Lucrecia Borgia. A César lo puso al frente de los ejércitos de los Estados Pontificios. Hay que ver la crueldad con la que llevó la guerra a los reinos de Italia, haciendo infelices a muchos y matando a miles. A su amada Lucrecia la entregó en matrimonio a varios príncipes buscando más poder.  Se sabe que Alejandro no fue mejor Papa por tener hijos ni su experiencia como padre le ayudó para ser la cabeza visible de una Iglesia que debía orientar moralmente a las familias católicas de su tiempo.

Tampoco se deduce de las declaraciones que el papa Francisco esté en contra de tener como mascotas a perros y gatos. Por algo escogió por nombre de Pontífice el de Francisco de Asís, el santo amigo de los animales. Pese a la sentencia de lord Byron ‒a quien se le atribuye la frase “cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”‒, muchos comparten sin tener mascotas en su hogar. Lo que no parece muy razonable, sino más bien extravagante, es tratar a perros y gatos como si fueran humanos, y con tal devoción que sus dueños se exceden en los mimos que les brindan. 

Un amigo me contó que conoció en Nueva York a una dama excéntrica que siempre que viaja a París compra dos tiquetes de avión costosísimos en primera clase: una silla para su perro y otra para ella. 

El asunto que parece preocupar al Pontífice es que las parejas prefieran tener perros y gatos en vez de hijos, lo que es entendible porque la Iglesia, según su doctrina, promueve la propagación de la especie humana, y con más motivos ahora cuando en algunos países más ricos ha bajado notablemente la tasa de natalidad en aras de llevar una vida sin cargas y hedonista. Su preocupación, no obstante, no debe desconocer que las parejas son libres de escoger la paternidad o de renunciar a ella, sin que eso sea motivo de reprobación moral. Por el contrario, son decisiones en conciencia que hay que respetar. 

Jesús Ferro Bayona

Enero, 2022

Publicado en El Heraldo (Barranquilla)

3 Comentarios
0 Linkedin
Download PDF

Bien práctico para Colombia

¿Qué bien práctico para Colombia y los colombianos se deriva del mensaje del papa Francisco en su visita de septiembre de 2017? Su mirada compenetrada, imparcial pero comprometida, puede ser más acertada y más eficaz que la propia mirada de los colombianos sobre nuestra realidad.

Para responder esa pregunta debemos, en primer lugar, precisar qué significa un bien práctico o en qué consiste la practicidad: 

“Ser práctico es hacer cosas inteligentes y ser impráctico es seguir haciendo disparates. (…) El acto de entender es la fuente no solo del conocimiento teórico, sino también de todas sus aplicaciones prácticas y de toda actividad inteligente. (…) El acto de entender los actos inteligentes revelará qué actividades son prácticas y el acto de entender las omisiones del entender revelará qué actividades son estúpidas”.*

La comprensión de los actos inteligentes o de las omisiones del entender, manifiestos en la manera de actuar, es la clave misma de la practicidad y del proceso acumulativo, del progreso o de la decadencia en las situaciones concretas actuales. 

El papa Francisco, en su vista de 2017, ofreció comprensión sobre los actos inteligentes en Colombia y, por lo tanto, prácticos. También ofreció comprensión sobre las omisiones del entender y sus consecuentes actos imprácticos y estúpidos en Colombia. La mirada de alguien externo pero compenetrado, imparcial pero comprometido, como es el caso del papa Francisco en relación con nuestro país, puede ser más acertada y más eficaz que la propia mirada de los colombianos sobre nuestra realidad.

Veamos la comprensión que ofreció el Papa sobre actos de intelección en Colombia y su consecuente obrar inteligente, y sobre la omisión de intelección en Colombia y su consecuente actuar estúpido. De ahí se deriva la practicidad y eficacia de su mensaje.

En su primer saludo, en la Nunciatura, el Papa agradeció

“la alegría que tienen, (…) el esfuerzo que han hecho, (…) el camino que se han animado a realizar, (…) la valentía, (…) el coraje. Eso se llama heroísmo (…). No se dejen robar la alegría”.

En este saludo, el Papa manifiesta un acto de entendimiento sobre aspectos positivos de la situación de Colombia y considera que tienen efectos prácticos positivos hacia adelante. Pero el quid de estas disposiciones es su orientación en torno de salir de sí hacia el otro.

Una de estas disposiciones de salida hacia a los demás se conoce como obras de caridad y misericordia. Tanto en Medellín como en Cartagena, Francisco conoció, visitó y exaltó las acciones y programas de ayuda y atención a los más necesitados. Y si bien dichas obras no son la solución para extirpar la injusticia e inequidad de nuestra estructura social, son necesarias y encomiables en el esfuerzo, entrega y aprendizaje que suponen en las circunstancias existentes.

El acto de entendimiento del Papa resalta los actos de entender de quienes trabajan y ayudan a los más necesitados. Y lanza preguntas implícitas a quienes le han escuchado: ¿qué hace cada uno de nosotros por ayudar a solucionar, en algo o en alguna manera, las necesidades concretas? ¿Cómo se hace concreto y cotidiano nuestro presumible amor a Dios y a nuestros hermanos?

Los actos inteligentes llevan a la acogida, la bondad, la pacificación y el compromiso. En una de sus primeras intervenciones el Papa entiende y alude expresamente a varias de las cualidades humanas de los colombianos, que considera como una bendición. Dijo: 

“calidad humana de sus gentes, hombres y mujeres de espíritu acogedor y bondadoso: personas con tesón y valentía para sobreponerse a los obstáculos, (…) su aporte [de la mujer], su talento, su ´ser madre´ en las múltiples tareas”.

También reconoce algunas acciones positivas que vienen realizándose en el país, que nacen de actos de entender

“aprecio (…) los esfuerzos que se hacen, a lo largo de las últimas décadas, para poner fin a la violencia armada y encontrar caminos de reconciliación”.

Advierte, en su acto de entendimiento sobre la situación positiva de Colombia hacia adelante, que la búsqueda de la paz es un camino siempre abierto (es decir, no termina en un momento determinado), que es una tarea que no da tregua (no podemos “descansar”), y exige el compromiso del conjunto de los colombianos: 

“la búsqueda de la paz es un trabajo siempre abierto, una tarea que no da tregua y que exige el compromiso de todos”.

El acto de entendimiento del Papa, en la homilía del parque Simón Bolívar, ilumina los actos de entender que implican el anhelo de escuchar una palabra que resalte el sentido y la belleza de la vida y el esfuerzo por el sustento y el bienestar; es también la valoración de la fecundidad de la tierra colombiana que debe dar frutos para todos. Esto, por supuesto, es un desafío. Esos actos de entendimiento en Colombia deben traducirse en políticas y planes de acción que impulsen progreso y mejoramiento de nuestra sociedad.

Los elementos anteriores podrían agruparse en el horizonte semántico del salir de sí y encuentran continuidad y ampliación en un segundo horizonte semántico, el ofrecer la vida por la vida de los otros. Es lo que resaltó el Papa en su acto de entendimiento sobre la ofrenda de la vida, la reconciliación y el servicio a los demás. Francisco agradeció los actos de ofrenda de los militares que dieron la vida y la integridad corporal por la paz de Colombia, siguiendo el ejemplo de Jesús que entregó su vida por nosotros. Su acto de intelección procedió con sumo cuidado, resaltando una frágil realidad (“lo que hacen por la paz poniendo en juego la vida”) como lectura de un deseo colectivo (“ojalá que puedan ver consolidada la paz en este país que se lo merece”). ¿Qué más práctico que un trabajo por la paz, y qué más impráctico y absurdo que toda acción contra la paz?

En Villavicencio, el acto de entendimiento del Papa subrayó el entender que exige la reconciliación: 

“Todo esfuerzo por la paz sin un compromiso sincero de reconciliación siempre será un fracaso. (…) La reconciliación si no es con Dios, en primer lugar, no tiene futuro. Ella nos llama a todos: los políticos, gobernantes, ciudadanos; exige decir sí a la verdad y a la bondad, y esto solo es posible si llenamos de la luz del evangelio nuestras historias de pecado, violencia y desencuentro”.

El acto de entendimiento de Francisco se detuvo en escuchar los testimonios de algunas víctimas y victimarios, cuyos actos de entendimiento manifestaron el valor del perdón, de la reconciliación y del amor en el servicio y ayuda a los otros; advirtió que los actos de entender nos llevan a comprender que el odio no tiene la última palabra, que el amor es más fuerte que la muerte, y nos enseñan a transformar el dolor en fuente de vida y resurrección, para que junto a Cristo y con Él aprendamos la fuerza del perdón y la grandeza del amor. Estos actos de entendimiento nos conducirán a una sociedad más sana.

Entender es luchar contra los actos injustos de los otros. No es posible convivir en paz sin hacer nada contra aquello que corrompe la vida y atenta contra ella, como el narcotráfico; hay que ser caritativamente firmes en aquello que no es negociable, debe construirse la paz desde una corrección que no quiere expulsar, sino integrar.

Se tienen actos de entendimiento cuando se adquieren fe y fortaleza ante la adversidad, sensibilidad ante el dolor ajena, solidaridad y dedicación frente a las necesidades de los otros y se sirve a los demás. Estos actos de entendimiento provocan el mejoramiento de las situaciones sociales: significan avance, progreso, desarrollo, construcción de un mejor futuro, en la Colombia que quiere crecer y seguir adelante sin enredarse en viejas historias.

El Papa entiende que hay un valor trascendental que implica un acto de entender superior: 

El Señor está cerca de ustedes, en el corazón de cada hijo e hija de este país. El Señor no es selectivo, no excluye a nadie, abraza a todos. (…) Dios nos ama con amor de Padre. (…) La alegría es signo del corazón joven y de aquel que ha encontrado al Señor; si se mantiene viva esa alegría con Jesús, nadie la puede quitar. La alegría es fundamental para construir y compartir…

Hay que entender que todos somos del mismo barro, que es frágil y a la vez moldeable para crear grandes obras de arte. El encuentro es entender, no tenemos que pensar y vivir todos de igual manera, sino que a pesar de ‒o gracias a‒ las diferencias, todos somos parte de algo más grande que nos une y nos trasciende: un país que debemos ayudar a construir. Esto no es un sueño quimérico si entendemos que Jesús es el mensajero de la paz, que siempre nos trae buenas noticias, que ha vencido el mal, el pecado y la muerte, que siempre está con nosotros y que nos invita a unirnos a Él para construir un reino de verdad, de justicia y de paz.

Comprensión del Papa sobre las omisiones del entender en Colombia y los efectos negativos que deben evitarse

No vamos a caer, ni Francisco cae, en la costumbre de resaltar lo malo y negativo en nuestra sociedad. Más bien, escuchemos sus advertencias para entender y trabajar en lo que necesitamos cambiar: respetar la dignidad de todos los colombianos; superar la pobreza, la exclusión, la inequidad; desterrar la agresión, el odio, el irrespeto por la vida, el homicidio; resistir a la violencia contra los niños, las mujeres y contra cualquier ser humano; condenar, no a los otros, pero sí condenar y sancionar sus actos injustos y sus delitos; no aceptar ninguna forma de corrupción; erradicar todos los tipos de esclavitud que perduran; respetar y proteger los recursos naturales en bien de las generaciones venideras.

Además de la comprensión sobre el entender y sus omisiones en la sociedad colombiana, el papa Francisco ofreció orientaciones a la Iglesia en Colombia en orden al cumplimiento de su misión, así como expresó advertencias para prevenir y evitar desviaciones y deficiencias en su desempeño.

El resumen que he intentado de los mensajes del Papa en su visita a Colombia es una invitación a leerlos en su totalidad. Esta exposición está abierta a los comentarios y complementaciones por parte de ustedes, amigos lectores.

* Lonergan, Bernard S.I. (1999). Insight: Estudio de la comprensión humana. Salamanca: Sígueme.

Los textos pronunciados por el papa Francisco pueden verse en https://www.aciprensa.com/noticias/todos-los-discursos-homilias-y-mensajes-del-papa-francisco-en-colombia-18386

Vicente Alcalá Colacios

Noviembre, 2021

1 comentario
0 Linkedin