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Diálogos de ultratumba – La guerra es el arte del engaño

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La conversación no fue edificante pero sí aleccionadora. En un ambiente de intenso olor a azufre, departían así los dialogantes.

IÓSIF STALIN.– [Con tono burlón] En 1940 ordené el asesinato de más de cuatro mil oficiales del ejército polaco en el bosque de Katyn e hice creer que era obra de los nazis. 

MIJAÍL GORBACHOV.- ¡Zorro que eres, tovarisch! Hubo que esperar hasta 1990 cuando, con mi política de glásnost[transparencia] reconocí que la soviética NKVD había ejecutado y encubierto aquella matanza e impulsé una investigación para esclarecer definitivamente el asunto. 

STALIN.- Pues tu  glásnost no duró gran cosa. Las investigaciones que iniciaste fueron frenadas en 2004 por mi buen Vladimir Putin.  ¿Qué opinas, Tricky Diky?

RICHARD NIXON.- No seré yo quien te lance la primera piedra. 

STALIN.- Ni más faltaría. Lo del bosque de Katyn fue un moco de pavo al lado de tu aprobación de la campaña encubierta de bombardeos masivos sobre Camboya y Laos durante la guerra de Vietnam. 

NIXON- Estamos de acuerdo en que las guerras no se ganan con glásnost. Miren no más los actuales conflictos bélicos entre Ucrania y Rusia o entre Israel y Hamás: cada bando informa lo que le conviene. Ni siquiera sabemos a ciencia cierta el número de soldados muertos o heridos pues se minimizan los propios y se maximizan los del adversario.

ESQUILO.- Ya lo dije hace dos mil quinientos años: La primera víctima de la guerra es la verdad.

GEORGES BUSH.- Si mi hijo Georges W. se hubiera puesto muy quisquilloso con eso de la transparencia, en el caso de las supuestas armas químicas de Sadam Hussein, no hubiera podido invadir a Irak.

NIXON.- En cuanto a la verdad como primera víctima de la guerra, las cosas no han cambiado desde tu época, Esquilo; antes por el contrario, se han sofisticado. ¿No vemos cómo hace muy pocos años en Colombia salieron con el macabro engaño de los “falsos positivos”?  

SUN TZU.- Amigo Esquilo, ni que nos hubiéramos puesto de acuerdo: más o menos por los años en que tu vivías en Grecia, expliqué en mi Arte de la guerra que ésta es el arte del engaño.

ESQUILO.- ¿En serio? 

SUN TZU.- Te cito un párrafo claro como el agua: “La guerra es el arte del engaño. Por lo tanto, si eres capaz, finge incapacidad. Si estás preparado, finge no estarlo. Si estás cerca, finge estar lejos. Si estás lejos, finge estar cerca. Tienta al enemigo con cebos, finge desorden y golpéalo. Si el enemigo es consistente, prepárate. Si es fuerte, evítalo. Si es iracundo, provócalo. Si es orgulloso, muestra humildad. Si está descansado, fatígalo. Si está unido, divídelo. Atácalo cuando no lo espere. Aparece de manera imprevista.”

ESQUILO.- Acabo de leer unos reportes de prensa según los cuales en estos momentos en la Tierra, Ucrania utiliza réplicas de madera del eficaz sistema de misiles estadounidense HIMARS como señuelo para atraer el fuego del ejército ruso, con lo cual logra que éste gaste municiones inútilmente y que, además, revele su propia posición. 

SUN TZU.- La argucia no es nueva. En mi Arte de la guerra recomendé a los comandantes que “pusieran señuelos y crearan confusión”, para hacer que el enemigo calculara mal la fuerza contraria. 

WINSTON CHURCHILL.- ¿Qué comandante no ha seguido tu recomendación? Durante la II Guerra Mundial, antes de que desembarcáramos en Normandía en 1944, ya habíamos probado en Inglaterra las réplicas de tanques inflables en Inglaterra. Y ni hablar de las falsas informaciones de inteligencia que sirvieron para despistar a los alemanes sobre el lugar donde se llevaría a cabo el desembarco.

DWIGHT EISENHOWER.- Tan grande fue la importancia de los engaños tácticos, que el Ejército estadounidense creó el 23° Cuartel General de Tropas Especiales, también conocido como el “ejército fantasma”. Se trataba de un regimiento con tanques, camiones y aviones inflables, que se complementaban con grabaciones de desplazamiento de vehículos, reproducidas con poderosos parlantes. Con ese “ejército fantasma” se llevaron a cabo, después del “Día D”, grandes operaciones de distracción en Bélgica, Francia, Alemania y Luxemburgo. Eran algo más de 1.000 hombres, pero le hacían creer a los alemanes que fuerzas de hasta 30.000 soldados adicionales estaban amenazando sus líneas, lo que los llevaba a redistribuir tropas a lugares favorables para los aliados.

LINGUACUTA- Dijo Clausewitz que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, pero si la guerra es el arte del engaño, también podría decirse que la política es la continuación de la guerra por otros medios.

CARDENAL MAZARINO.- ¡Qué lengua! Aunque no te falta razón. Los años que estuve como primer ministro del joven Luis XIV de Francia me enseñaron que para triunfar en política se necesita -como en la guerra- dominar el arte de simular y de disimular.  Disimular lo que se es y simular lo que no se es.  Todo ello está expuesto en el Bréviaire des politiciens, libro que se me atribuye y que, aunque no fuera de mi pluma, expone bien mis argucias.

JOHN ARBUTNOTH- En El arte de la mentira política, que publiqué en Amsterdam en 1773 en versión francesa, se pueden apreciar igualmente algunas estratagemas similares a las usadas en la guerra. Por ejemplo, además de las mentiras que se suministran pública y abiertamente, hay otras que deben esparcirse ocultamente y sin hacer ruido. Es muy útil también hacer “mentiras de prueba”:  son como la primera carga de ensayo que se pone en una pieza de artillería; se echan para sondear la credulidad de aquellos a quienes se destinan. 

LINGUACUTA.- Tan lejos como podamos recordar en la historia, el secreto, el engaño, la falsificación deliberada y la mentira pura y simple han sido utilizados como medios para alcanzar la realización de objetivos políticos y militares. 

MAZARINO.- ¡Miren quién viene! Nada menos que Joseph-Marie Amiot.

LINGUACUTA.- ¿Ese que trae sotana? ¿Quién es?

MAZARINO.- Uno de los últimos misioneros jesuitas en China, donde vivió 43 años hasta su muerte en 1793. Fue él quien tradujo al francés e introdujo en Europa, en 1772, el Arte de la guerra, del aquí presente Maestro Sun. 

LINGUACUTA.- ¿No te digo? Se topa uno con los jesuitas por todas partes.

Rodolfo Ramón de Roux

Noviembre 2023

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