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¿Será eso?

Por Luis Guillermo Arango
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Un sencillo diálogo entre un colegial y su padre -parte de lo escuchado por el hijo en una clase de ciencias de primaria-se va remontando hasta llegar a una conclusión que no se esperaba al comienzo del relato.

Cuando Roberto llegó del trabajo a su casa, salió Miguel corriendo a su encuentro con los brazos abiertos y una amplia sonrisa que desbordaba enorme satisfacción, le gritó:

‒Papi, papi, ya sé de qué estamos hechos tú y yo.

‒¿Cómo así, Migue? ¿De qué me hablas? 

‒En la clase de ciencias de hoy en el colegio, nos contaron que en todas las cosas que existen en el mundo hay un montón de seres pequeñitos que se llaman elementos químicos y que, de todos esos, en nuestro cuerpo hay cuatro superimportantes, porque lo llenan casi por completo.

‒¿Cuáles son esos, Migue?

‒El oxígeno, que es como el mandamás, porque es del que más hay en el cuerpo: más de la mitad de nuestro cuerpo está compuesto de oxígeno. Luego, le siguen otros tres elementos: el carbono, el hidrógeno y el nitrógeno. Claro que tenemos otros elementos más, pero en menor cantidad.

‒Bueno, Migue, hoy descubriste algo y por eso estás tan contento, ¿no es así?

‒Saber eso no es lo que me tiene así, ‒le contestó. Es que imagínate que cada uno de esos elementos tiene una responsabilidad propia en mi cuerpo y nadie puede remplazarlo. Sin ellos, no puedo vivir. ¡Estoy vivo por ellos! Me los imagino como un ejército muy grande trabajando seguido y seguido para que tú, mi mamá y yo vivamos. ¿No te parece maravilloso?

‒Sí, hijo, tienes toda la razón ‒dijo Roberto. ¿Cómo hará cada uno de esos elementos para saber qué trabajo en concreto es el que debe realizar?

‒Pues imagino que cada uno tiene como un motor que le da la fuerza, que es como una energía que lo impulsa a actuar.

‒¡Qué bien, hijo!

‒Ah, papi, pero ese motor o energía del oxígeno seguro hace que necesite unirse con otros elementos, porque él solo no puede hacer casi nada.

 ‒Yo pienso lo mismo. De esa unión de fuerzas o de energías de los distintos elementos van resultando los diferentes seres que hay en el universo, ¿no te parece?

‒Uy, papi, entonces el universo entero es una energía que está dentro de todo lo que vemos.

‒Sí, así es ‒dijo el papá con emoción. Y te agradezco, porque me has hecho caer en la cuenta de que tú, tu mamá, yo y todo lo que vemos existe gracias a esa energía vital del universo.

‒Claro, papi. Entonces, ¿no crees que le debemos dar gracias todos los días a esa energía que nos da la vida? Y, se me acaba de ocurrir, ¿no será que esa energía vital es lo que llamamos Dios?

Luis Guillermo Arango Londoño

Febrero, 2023

6 Comentarios
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6 Comentarios

Hernando+Bernal+A. 15 febrero, 2023 - 6:45 am

Luis Guillermo: Hermosa forma de enseñar. Gracias. Hernando

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Rafael Falcón Castro 15 febrero, 2023 - 6:54 am

¡Precioso cuento!.
¡Cuánto daño ha producido en la sociedad y en los individuos la concepción de un Dios personal, ese Dios que, en manos de las religiones de poder o ligadas al poder, nos observaba, nos juzgaba y al final nos premiaba o condenaba para la eternidad!. Creo que esta mirada, impuesta durante demasiado tiempo, labró el campo del ateísmo. Se condenó a los más grandes en el area de la filosofía, como a Spinoza con su luminosa concepción del “Deus sive Natura”. ¿Cómo no se van a alejar los científicos o las mentes racionales de la creencia en un Dios que, según los dogmas, interviene caprichosamente en la historia para dejar embarazada a una mujer, que manda a su hijo a salvar a la humanidad por un pecado original, que hace milagros, que resucita, etc.?. Afortunadamente se está viviendo un salto más generalizado en el despertar de la conciencia. La espiritualidad y la física cuántica se acercan en la concepción de un universo enigmático, holístico, que deja atrás el dualismo de las confesiones religiosas y del materialismo. Dios como energía vital es la concepción también del ya nombrado Baruch Spinoza que él la llamó “conatus”.

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Humberto Sánchez Asseff 15 febrero, 2023 - 8:28 am

Excelente abordaje de un tema tan sencillo y tan complicado. Un bonito “cuento” o, mejor, historia que vale la pena divulgar. Terminamos en la Contemplación para Alcanzar Amor de San Ignacio, reconociendo a Dios en todas las pequeñas y grandes cosas que nos rodean interna y externamente.

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John Arbeláez Ochoa 15 febrero, 2023 - 10:44 am

Luis Guillermo excelente relato sobre la concepción de la divinidad, de la cual formamos parte por medio de esa energía intrínseca de la materia universal, bariónica, en la cual estamos inmersos.

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Alfredo 15 febrero, 2023 - 1:38 pm

Luis Guillermo, en definitiva los niños tienen mucho que enseñarnos, por eso creo que es un gran acierto haber escogido a este hijo pequeño como protagonista de tu relato. Una visión de Dios positiva y sencilla, sin dogmas ni condenas a priori. Vale, felicitaciones

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Luis Alberto Restrepo M. 15 febrero, 2023 - 5:31 pm

Tenemos a un nuevo escritor que estaba escondido y silencioso. Felicitaciones, Luis Guillermo! Que sigas escribiendo cuentos que nos enseñen y diviertan.

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